jueves, 22 de noviembre de 2007

Los Lotófagos en la Odisea de Homero

"Nueve días de allí derivé con mortíferos vientos
sobre el mar rico en peces. Al décimo vimos la tierra

de los hombres lotófagos, gente que sólo de flores
se alimenta; salimos del barco e hicimos la aguada
y a comer nos pusimos al pie de las naves ligeras.
Cuando ya de comer y beber estuvimos saciados,
elegí dos amigos que fueran a ver, tierra adentro,
qué varones había en el país comedores de trigo.
Un heraldo también envié en su compañía y, a poco
de emprender el camino, vinieron a dar con los hombres
que se nutren del loto y que, en vez de tramarles la muerte,
les hicieron su fruto comer. El que de ellos probaba
su meloso dulzor, al instante perdía todo gusto
de volver y llegar con noticias al suelo paterno;
sólo ansiaba quedarse entre aquellos lotófagos, dando
al olvido el regreso, y saciarse con flores de loto.
Los conduje a las naves por fuerza y en llanto; arrastrélos
por la cala y , al fin, los dejé bien atados debajo
de los bancos. Al punto ordenaba a mis otros amigos
que embarcaran aprisa en las rápidas naves, no fuese
que comieran algunos la flor y olvidasen la patria.
Diligentes entraron a bordo, pusiéronse al remo
y, sentados en fila, batieron las aguas grisáceas".

Canto IX

2 comentarios:

Uno, trino y plural dijo...

No vendrían mal unos Lotófagos corriendo por ahí...

Uno, trino y plural dijo...

olvidarse de todo, de la patria e incluso del mismo cuerpo, abandonarse... que bello... y tal vez que catastrófico sería.

Caosmeando

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