viernes, 30 de noviembre de 2007

Caldillo de congrio

Aquí va una auténtica receta, se pueden seguir de maravilla las instrucciones,de Odas elementales, de Pablo Neruda:

Oda al caldillo de congrio

En el mar
tormentoso
de Chile
vive el rosado congrio,
gigante anguila
de nevada carne.
Y en las ollas
chilenas,
en la costa,
nació el caldillo
grávido y suculento,
provechoso.

Lleven a la cocina
el congrio desollado,
su piel manchada cede
como un guante
y al descubierto queda
entonces
el racimo del mar,
el congrio tierno
reluce
ya desnudo,
preparado
para nuestro apetito.

Ahora
recoges
ajos,
acaricia primero
ese marfil
precioso,
huele
su fragancia iracunda,
entonces
deja el ajo picado
caer con la cebolla
y el tomate
hasta que la cebolla
tenga color de oro.

Mientras tanto
se cuecen
con el vapor
los regios
camarones marinos
y cuando ya llegaron
a su punto,
cuando cuajó el sabor
en una salsa
formada por el jugo
del océano
y por el agua clara
que desprendió la luz de la cebolla,
entonces
que entre el congrio
y se sumerja en gloria,
que en la olla
se aceite,
se contraiga y se impregne.

Ya sólo es necesario
dejar en el manjar
caer la crema
como una rosa espesa,
y al fuego
lentamente
entregar el tesoro
hasta que en el caldillo
se calienten
las esencias de Chile,
y a la mesa
lleguen recién casados
los sabores
del mar y de la tierra
para que en ese plato
tú conozcas el cielo.

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De Juan Gelman

Recomiendo entrar en La Bitácora de Gelman

OPINIONES

Un hombre deseaba violentamente a una mujer,
a unas cuantas personas no les parecía bien,
un hombre deseaba locamente volar,
a unas cuantas personas les parecía mal,
un hombre deseaba ardientemente la Revolución
y contra la opinión de la gendarmería
trepó sobre muros secos de lo debido,
abrió el pecho y sacándose
los alrededores de su corazón,
agitaba violentamente a una mujer,
volaba locamente por el techo del mundo
y los pueblos ardían, las banderas.

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TE NOMBRARÉ VECES Y VECES...

Te nombraré veces y veces.
me acostaré con vos noche y día.
Noches y días con vos.
Me ensuciaré cogiendo con tu sombra.
Te mostraré mi rabioso corazón.
Te pisaré loco de furia.
Te mataré los pedacitos.
Te mataré una con Paco.
Otro lo mato con Rodolfo.
Con Haroldo te mato un pedacito más.
Te mataré con mi hijo en la mano.
Y con el hijo de mi hijo muertito.
Voy a venir con Diana y te mataré.
Voy a venir con José y te mataré.
Te voy a matar derrota.
Nunca me faltará un rostro amado
para matarte otra vez.
Vivo o muerto
un rostro amado
hasta que mueras
dolida como estás
ya lo sé.
Te voy a matar
yo
te voy a matar.

LA ECONOMÍA ES UNA CIENCIA

En el decenio que siguió a la crisis
se notó la declinación del coeficiente de ternura
en todos los países considerados
o sea
tu país
mi país
los países que crecían entre tu alma y mi alma
de repente duraban un instante y antes de irse
o desaparecer dejaban caer sábanas
llenas de nuestros sexos
que salían volando alrededor como perdices.
¿Quiere decir que cada vez que hicimos el amor
dejábamos nuestros sexos allí,
y ellos seguían vivitos y coleando como perdices suavísimas?
Qué raro, mirá que lavábamos las sábanas
con subordinación y valor
para que los jugos de la noche pasada
no inauguraran el pasado
y ningún pasado pusiera una oficina entre nosotros
para ordenarnos el hoy
porque el alma amorosa es desordenada y perfecta
tiene mucha limpieza y lindura
se necesita todo un Dios para encerrarla
como le pasó a Don Francisco
que así pudo cruzar el agua fría de la muerte.
Es bien raro eso de nuestros sexos volando
pero recuerdo ahora que cada vez que yo entraba en tu sexo
y me bañaban tus espumas purísimas con impaciencia
y dulzura y valor
me parecía oír un pajarerío en el bosque de vos
como amor encendiendo otro amor,
o más, es cierto que cada vez nuestros sexos resucitaban
y se ponían a dar vueltas entre ellos
como maripositas encandiladas por el fuego
y se querían morir de nuevo
buscando incesantemente la libertad
y había un país entre la vida y la muerte
donde todo era consolación y hermosura
y no poseíamos nuestro corazón
y nuestros sexos se perdían como almas en la noche
y nunca más los volvíamos a ver para entender
estudio los índices de la tasa de inversión bruta
los índices de la productividad marginal de las inversiones
los índices de crecimiento del producto amoroso
otros índices que es aburrido hablar aquí
y no entiendo nada.
La economía es bien curiosa
al pequeño ahorrista del alma lo engañan en wall street
los sueldos de la ternura son bajos
subsiste la injusticia en el mercado mundial del amor,
el aprendiz está rodeado de nubes que parecen elefantes,
eso no le da dicha ni desdicha
en medio de las razones
las redenciones
las resurrecciones.
Se lleva el alma a la nariz para sentir tus perjúmenes
estoy viendo volar los pajaritos que te salían del sexo
mejor dicho
de más allá todavía
de todo lo que valías
o brillabas
o eras
y dabas como jugos de la noche.



ORACIÓN DE UN DESOCUPADO

Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,!
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
Como pocos, a lo largo de una vida Gelman ha vivido y ha muerto varias vidas

Los padres de Juan nacieron en Ucrania. Era el segundo matrimonio de su padre. Ambos eran judíos ashkenazy. Ante la difícil situación política y económica la familia emigra a Argentina en 1928 (coincide el año con el destierro de Trotsky), y se instalan en Buenos Aires, en el barrio de inmigrantes de Villa Crespo. En los papeles que consiguió en la urss para salir el padre de Juan se puso de apellido Hellmann, pero en la aduana argentina ponían los nombres como mejor los oían. Juan nace en Villa Crespo en 1930, y le ha sido siempre de una fidelidad íntegra, igual que al Atlanta, el equipo del barrio, del que es miembro distinguido. La biblioteca del club tiene su nombre.

En 1930 Uriburu da un golpe de Estado y se adueña del poder. En Argentina los treinta son llamados la década infame. Asesinatos, cárcel y persecuciones se institucionalizan. La picana eléctrica se hace moneda de uso corriente y brilla con insólita luz propia como gran torturador Leopoldo Lugones hijo.

En su niñez Gelman descubre el piano, visita deslumbrado el Teatro Colón y empieza a sentir en el alma el tango. Oye a su padre como a un eco hablar de la Guerra civil española. Su hermano Boris le lee a Pushkin en ruso y nace en él algo como una música, como "una resonancia interior", que aún no sabría definir.

Perteneciendo, como dice, a la "generación de la radio", admira, como todo argentino que se quiere, a Carlos Gardel, quien no nació en Argentina, y a Ángel Vargas, con su particular manera de interpretar los tangos entre la palabra dicha y la palabra cantada.

Encarcelado en la isla de Martín García, Juan Domingo Perón, ayudado por Eva Duarte, Evita, sale de la prisión en 1945 y gana inmediatamente después las elecciones. Evita empieza a surgir como "la abanderada de los humildes". Empezarían diez años de peronismo contradictorio: de grandes conquistas obreras y de gangsterismo y corrupción. En 1952 hay dos tragedias para los peronistas: pese al clamor popular, ante la presión feroz de los militares, Evita no compite como vicepresidenta en la fórmula con el marido, y poco después muere de cáncer. Nacía una leyenda.

A fines de los cuarenta Gelman se vuelve un fervoroso lector de poesía, y por afinidad selectiva o filiación de espíritu, se siente íntimamente próximo a la lírica de César Vallejo, en especial de un libro (Trilce), y a la lírica de Raúl González Tuñón, donde halla una gran amplitud de miras y admira cómo ahonda en sus versos el alma de Buenos Aires. Desde entonces Gelman sabe que "se vive no de la poesía sino para la poesía". La poesía es la que nos visita, nosotros no la escribimos. Se escribe o te escribe. Las influencias no sólo son poéticas, nacen de la realidad. Todo es fuera. Las palabras vienen de fuera. Para escribir hay que interrogar la realidad interrogándose.

En los años cincuenta lo marca políticamente el libro de Gregorio Selser sobre Sandino. El 16 de junio de 1955 los militares derrocan a Perón. Quedan 350 muertos dispersos en las calles. Al golpe de Estado los militares lo llaman curiosamente, con un lenguaje de izquierda, La Revolución Libertadora. En el fuselaje de los aviones que bombardean el centro de la ciudad se lee: CRISTO VENCE. Asciende primero al poder el general Eduardo Lonardi y casi inmeditamente después el general Pedro Eugenio Aramburu. Se proscribe el peronismo. A la persecución hay una resistencia organizada. Gelman se afilia al Partido Comunista Argentino.

Ocurre la Revolución cubana. En un principio deslumbrado Juan aun escribe un poema a Fidel. Se busca una nueva vía para la revolución en Argentina: una revolución en castellano. Hay varios frentes guerrilleros; los únicos realmente fuertes son Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo. En los ’60 se suceden en el poder en Argentina, Frondizi, Onganía, Levingston y Lanusse. En Trelew son fusilados diesiéis opositores.

En los decenios de los sesenta y los setenta emerge en Argentina un nuevo periodismo. Un periodismo de búsqueda donde se abren las ideas y se suscita la controversia. Gelman colabora en la famosa revista Crisis.

El 25 de mayo de 1973 regresa el peronismo al poder con Héctor Cámpora y poco después vuelve Juan Domingo Perón para asumir la presidencia. Perón (im)pone como vicepresidenta a su nueva esposa Isabelita. A la muerte de Perón en 1974, asciende Isabelita, y con José López Rega, ministro de Bienestar y consejero áulico de la nueva presidenta, la derecha peronista se apropia del poder. Empieza una nueva pero más larga y terrible noche: durará casi diez años. López Rega crea un grupo paramilitar, la Triple A, que asesina opositores, incluyendo los del mismo partido peronista. En una equivocación, que pagarían muy cara, los Montoneros se van a la clandestinidad. Gelman, que pertenece a los Montoneros, viaja en 1975 a Europa, enviado por la organización, para denunciar los crímenes y las violaciones a los derechos humanos en su país. El 24 de marzo de 1976 los militares toman el poder: en siete años harían el peor exterminio sudamericano del siglo xx. La poesía de Gelman cambiaría radicalmente.

El 24 de agosto de 1976 aprehenden a su hijo Marcelo y a su nuera Claudia. A Marcelo, luego de torturarlo, lo ultiman de un tiro en la nuca, y su nuera es llevada a Montevideo, encarcelada, y luego de dar a luz, la matan. La hija es entregada a quien fue designado jefe de policía del departamento de San José por el entonces presidente Sanguinetti y a su esposa. El matrimonio era estéril.

En Argentina se crean 350 centros de detención que se reparten el ejército, la armada y la fuerza aérea. Empieza a darse una lista infinita de muertos y desaparecidos. Surgen las madres de la Plaza de Mayo (la plaza central de Buenos Aires), que dan vueltas y vueltas en círculo, pidiendo la aparición con vida de sus hijos. Más de una vez son infiltradas, entre ellas, por Alfredo Astiz, el llamado Ángel de la Muerte, uno de los hombres más inmundos y despreciables de la dictadura. Algunas son también desaparecidas. Los militares tratan de desviar la atención de sus crímenes con el Mundial de Futbol de 1978. La dirigencia de los Montoneros, en una acción demencial, intenta la contraofensiva. Arguyen que la dictadura está como un boxeador groggy, que sólo espera el golpe final. No importa cuántos mueran o sean apresados; lo importante es salir en los periódicos. Un grupo de los Montoneros, entre ellos Gelman, se oponen. Gelman renuncia a la organización. Es sentenciado a muerte por la dirigencia de los Montoneros. Ahora tiene dos condenas a muerte: la de la dictadura y la del grupo guerrilero. En la contraofensiva suicida de los Montoneros mueren decenas de militantes.

Son para Gelman años de infinito dolor y desamparo por el penoso exilio, la situación del país, la muerte del hijo y de compañeros como Francisco Urondo, Rodolfo Walsh y Miguel Ángel Bustos, el no saber cuándo terminará todo... Pese a vivir en Italia y Francia siente esas culturas como algo ajeno. Pasa años sin escribir. Desde principios del decenio de los ochenta no pertenece a ningúun partido político.

Hay un grupo de vigilancia y seguimiento de los exiliados en París llamado Centro Piloto, integrado por efectivos de la esma, perteneciente a la armada argentina. Los militares se infiltran incluso entre los exiliados. Un infiltrado es Alfredo Astiz.

En el exilio el ateo Gelman lee sobre cábala y descubre de nuevo y los lee de otra manera a San Juan de la Cruz y a Santa Teresa. Encuentra en ellos un fundamento de su tragedia personal: la presencia ausente de lo Amado: Dios, la patria, el hijo, los compañeros muertos... Eso da como resultado su libro Citas y comentarios, que es el primer canto de la derrota. Escribe su desgarrador libro al hijo. En 1980 publica Bajo la lluvia ajena, donde ya se halla el exilio explícito.

Se va a Nicaragua. Trabaja para una agencia de noticias. En enero de 1982 se entera por su consuegra y su hermana de la muerte de su madre, de quien le llega una carta veinte días después de que ella muere. Una línea de la carta resuena en él: "Hijo, estoy cansada."

El 2 de abril de 1982 al general Leopoldo Galtieri se le pasan los whiskys y el ejército argentino invade Las Malvinas. Los ingleses van a la guerra y setenta y tres días después el ejército argentino se rinde. Se convoca a elecciones. El 6 de diciembre de 1983 sube el radical Raúl Alfonsín a la presidencia. Gelman continúa procesado. Pese a su raíz ashkenazy, escribe en sefaradí su libro Dibaxu, que no es otra cosa que el español que se hablaba en los tiempos del Myo Cid.

Sólo puede volver a Buenos Aires en 1988. Los recuerdos lo aplastan: "En catorce años la ciudad había cambiado y yo había cambiado." Los lugares por donde andaba o se reunía con amigos o donde oía tangos ya son otra cosa o no existen. El Café Trianón, por ejemplo, era un supermercado.

Conoce a Mara Lamadrid, su última mujer, con quien se viene ese 1988 a vivir a México. En los noventa gobierna Argentina el autollamado peronista Carlos Menem. Lo sucede desastrosamente el radical Fernando de la Rúa, que debe renunciar luego de una matanza de manifestantes a quienes el gobierno les ha robado hasta los ahorros. A fines de esa década, con su esposa Mara, investigan durante tres años siguiendo pistas y, contra cientos de obstáculos, encuentra en Uruguay el lugar donde se halla su nieta Macarena y dónde está enterrada su nuera Claudia. La primera ya cambió el apellido y ahora es Gelman García; el presidente Batlle se niega a buscar los restos de María Claudia y el presidente Tabaré Vázquez ordena excavar en dos cuarteles sin que se hayan encontrado todavía. "Es imposible que alguien desaparezca. El derecho de una tumba es el derecho más elemental", dice Gelman. No hay derecho a que sigan en la tiniebla los desaparecidos.

En los primeros años de 2000 vienen los grandes reconocimientos. Entre muchos premios le dan el Juan Rulfo, el Ramón López Velarde, el Pablo Neruda, el Reina Sofía. En Argentina la utopía se había desecho o había partido con los muertos y desaparecidos y con el menemismo gangrenado, pero Gelman cree, ha vuelto a creer, que el final de la utopía es el principio para dar paso a una utopía mejor.

Hoy le han concedido el premio Cervantes.





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El arte y el fútbol

Alineación propuesta por Juan Villoro http://www.sololiteratura.com/vill/juanvilloro.htm
en la mexicana Revista Digital Universitaria:
Camus de portero,
Dostoievsky y Tolstoi como centrales, Hemingway y Faulkner en el puesto de carrileros,
Borges para recuperar balones e ideas ajenas, Cervantes en funciones de organizador,
Nabokov como enlace ofensivo versátil,
Kafka e Italo Calvino de extremos
y Chéjov como delantero artífice de brevedades.
Como todo el mundo es un seleccionador, ¿propondrías algún cambio?
Y aquí El arte y el fútbol, un artículo de Juan Villoro en Ciberoamérica:

Malraux definió nuestra época como “el extraño siglo de los deportes” y Huizinga al ser humano como homo ludens. Tomadas al pie de la letra, estas ideas sugieren que la civilización contemporánea es la historia del juego organizado y debe ser estudiada en las canchas y los vestidores.
Es obvio que tan benévolas opiniones sobre la trascendencia del juego no son compartidas por la mayoría. Si algo caracteriza nuestra humana condición es la capacidad de estar en desacuerdo. Numerosos analistas han dedicado páginas de severidad marcial a criticar las pasiones excesivas, la manipulación de la conducta y el embrutecimiento generalizado que se dan cita en los estadios. Para colmo, el más popular de los deportes se juega con los pies, lo cual se opone a la historia de la evolución. El hombre desciende de un homínido que comía frutas y era incapaz de servirse del pulgar oponible; en consecuencia, una actividad que cancela el uso de las manos semeja un retorno a la barbarie. ¿Cómo es posible que la especie que inventó el sistema decimal, de tanto contarse los dedos, se apasione con un juego donde sólo el portero tiene dispensa para usar las extremidades prohibidas?

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En sus más simples fundamentos, el fútbol propone un regreso a las cavernas, donde las manos servían de muy poco. Por eso el poeta Antonio Deltoro ha escrito que sus batallas representan “la venganza del pie sobre la mano”. La fascinación elemental del “juego del hombre”, como lo bautizó el cronista Ángel Fernández, proviene de su tosca dificultad y su vínculo con un tiempo primigenio. ¿Qué significa este retroceso en el tiempo? Que el domingo podemos recuperar lo que aún tenemos de tribu encandilada por el fuego, del griego que confunde a los dioses con los mortales, del niño convencido de que los héroes duran 90 minutos.

Las definiciones de Malraux y Huizinga son certeras, pero requieren de una precisión histórica: durante años el hombre chutó balones con placer sin aceptar que esa actividad definía su vida. Los miles de ojos ávidos que atestiguaban un partido no pertenecían a la cultura.

Numerosos artistas repudiaron el fútbol como una droga social o prefirieron mantener en secreto su afición por los goles para evitar que sus pinceles, sus plumas o sus leotardos se mezclaran con las gestas resueltas a patadas. El balón dominado con pericia y las barridas enjundiosas parecían ajenas a las tareas de los estetas. Incluso las mitologías que acompañan a los equipos y a los ídolos --el fútbol como imaginativa forma de representación-- se descartaban como saldos groseros, fundamentalistas, de un oficio que a fin de cuentas sólo servía para transpirar.

Resulta difícil concebir a Sartre, hombre de letras, comprometido con la razón veinticuatro- horas al día, preocupado por la suerte del Paris Saint Germain. Aunque los guardametas de la época usaban el suéter de cuello de tortuga de los existencialistas, el indagador del ser y la nada no fumaba su pipa en los estadios.En una de sus clásicas paradojas, Oscar Wilde comentó: “El fútbol es un deporte de lo más apropiado para niñas rudas; pero no apto para jóvenes delicados”. El intelecto debía alejarse del tosco universo de las bestias: “La única forma posible del ejercicio es hablar”.

Hasta mediados de siglo pasado, una fuerte presión social impidió que el fútbol rebasara los límites del barrio, el descampado, el canallesco arrabal. Sin embargo, a contrapelo de las modas, tuvo cultores privilegiados.

Albert Camus creció en una familia de pobreza extrema y decidió jugar de portero porque en esa posición se gastan menos los zapatos. Años después diría que todo lo que sabía de la ética era obra del futbol, el territorio en el que se ignora por dónde saldrá el balón.

En la pintura, Max Beckmann llevó el expresionismo al área chica, Robert Delaunay inmortalizó un lance del “equipo de Cardiff”, Nicolas De Staël creó un paisaje perfectamente abstracto al que por soberano capricho tituló “Los futbolistas”, Pablo Picasso dibujó a tres fantasmones regordetes que flotan en pos de un sol hecho pelota y el mexicano Ángel Zárraga logró una sutil y perturbadora transexualidad con sus mujeres futbolistas.

El cine ha ofrecido churros como El gran escape, donde Pelé comparte créditos con Max Von Sidow, melodramas para llorar entre palomita y palomita (Pelota de trapo), rocambolescos driblings de Resortes y episodios de alta temperatura intelectual como El miedo del portero ante el penalty, de Wim Wenders, basada en la novela de Peter Handke.

Los escritores se dedican, con variada intensidad, a rendir testimonio de lo que miran en el césped: Vinicius de Moraes retrató a Garrincha, Umberto Saba a un equipo sin gloria, Samuel Becket al hombre acorralado, ansioso de que el destino le brinde un “juego de vuelta”, Günter Grass a un arquero en un estadio nocturno, Pier Paolo Pasolini a los que corren en prosa y a los que corren en poesía y Luis Miguel Aguilar a un virtuoso con tan buen toque que se electrocuta.

El futbol ha sido la más peculiar factoría de artistas: Joan Manuel Serrat aprendió a cantar en los campos del Barcelona, Chillida se dedicó a la escultura cuando una lesión lo alejó para siempre del Athletic de Bilbao y Jorge Valdano adquirió su buena prosa en las concentraciones del Real Madrid y la selección argentina.

Los tiempos han cambiado tanto que se intelectualiza el fútbol en exceso, se considera que cualquier entrenador con ingenio es un filósofo y se publican odas lamentables en nombre del amor a la camiseta. Lo decisivo, a fin de cuentas, es que el futbol se percibe como cosa mental. Nadie puede jugarlo ni verlo sin imaginación. Se los digo yo, que una vez gané la Copa del Mundo, y no tuve necesidad de despertarme.

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jueves, 29 de noviembre de 2007

Una perla y un pecio IX

"I just want to hear some rhythm."

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The Cure


Fire in Cairo


A Forest
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Secrets


Play for today


The Love Cats


Killing An Arab


The Walk



Close to me



Hot Hot Hot!!!


Catch


Lullaby


The 13th


The Cure 1979-2004

http://es.wikipedia.org/wiki/The_Cure#Inicios_de_The_Cure

Videos y el enlace típico wikipedia para poder escuchar, mientras se lee su historia, su música. Una delicia.

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Me cago en tó

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Las listas de Metterling, Woody Allen

Para acabar con la crítica freudiana

Las listas de Metterling

Por fin, Venal & Sons acaba de publicar el primer volumen tan largamente esperado de las listas de ropa de Metterling (Las listas completas de ropa de Hans Metterling, vol. I: 437 págs., con una introducción de XXXII págs.; índice; $ 18,75), con un comentario erudito del conocido estudioso de Metterling, Gunther Eisenbud. La decisión de publicar esta obra por separado, antes de que se termine la inmensa oeuvre en cuatro volúmenes, es satisfactoria e inteligente ya que este libro contumaz y espumeante dejará de inmediato sin efecto los desagradables rumores según los cuales Venal & Sons, después de haber cosechado sustanciosas ganancias con las novelas, obras de teatro, cuadernos de anotaciones, diarios y cartas de Metterling, sólo procuraba seguir embolsando copiosos beneficios con el mismo material. ¡Cuán errados han estado los propagadores de esos rumores! Por cierto, la mismísima primera lista de ropa de Metterling

LISTA Nº 1
6 pares de calzoncillos
4 camisetas
6 pares de calcetines azules
4 camisas azules
2 camisas blancas
6 pañuelos
Sin almidón

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es la perfecta y casi sublime introducción a este genio problemático, conocido por sus contemporáneos como el "Raro de Praga". Esta primera lista fue garrapateada mientras Metterling escribía Confesiones de un queso monstruoso, obra de sorprendente importancia filosófica en la que probó no sólo que Kant estaba equivocado acerca del universo, sino que tampoco había cobrado nunca un cheque. La repugnancia que sentía Metterling por el almidón es típica de la época, y cuando este paquete de ropa le fue devuelto demasiado rígido, Metterling se puso de mal humor y sufrió un ataque de depresión. Su ama de llaves, Frau Weiser, comunicó a unos amigos que "hace días que Herr Metterling está encerrado en su habitación llorando porque le han almidonado los calzoncillos". Breuer señaló ya en varias ocasiones la relación entre los calzoncillos almidonados y la sensación permanente que tenía Metterling de que hablaban de él hombres con carrillos (Metterling: Psicosis paranoica depresiva y las primas listas, Zeiss Press). Este tema de la incapacidad para seguir instrucciones aparece en la única obra teatral de Metterling, Asma, cuando Needleman lleva por equivocación al Valhalla la pelota de tenis maldita.

El evidente enigma de la segunda lista

LISTA Nº 2
7 pares de calzoncillos
5 camisetas
7 pares de calcetines negros
6 camisas azules
6 pañuelos
Sin almidón

radica en los siete pares de calcetines negros, pues hace ya mucho tiempo que es voz populi que Metterling era sumamente proclive al azul. Sin duda, durante años, la mera mención de cualquier otro color le ponía hecho una furia y en cierta ocasión dio un empujón a Rilke y le hizo caer sobre un montón de miel porque el poeta dijo que prefería las mujeres de ojos castaños. Según Anna Freud ("Los calcetines de Metterling como expresión de la madre fálica", Journal of Psychoannalysis, nov. 1935), este cambio súbito a ropajes más sombríos está relacionado con la infelicidad que le produjo el "Incidente Bayreuth". Allí fue donde, durante el primer acto de Tristán, no pudo contener un estornudo e hizo volar el peluquín de uno de los más ricos patrocinadores del teatro. El público se convulsionó, pero Wagner salió en su defensa con el ahora ya clásico comentario: "Todo el mundo estornuda". Para colmo, Cosima Wagner estalló en sollozos y acusó a Metterling de sabotear la obra de su marido.

Ya nadie duda de que Metterling se sentía atraído por Cosima Wagner; sabemos que una vez la cogió de la mano en Leipzig y cuatro años más tarde, una vez más, en el valle del Rhur. En Danzing, se refirió tangencialmente a la tibia de Cosima durante el transcurso de una tormenta y ella decidió que era mejor no volver a verlo nunca más. De regreso a su casa en estado de agotamiento, Metterling escribió Pensamiento de un pollo y dedicó el manuscrito original a los Wagner. Cuando éstos lo utilizaron para calzar la mesa de la cocina, que tenía una pata más corta, Metterling se enfadó y se cambió a calcetines oscuros. Su ama de llaves le rogó que conservara su azul tan amado o que, por lo menos, hiciera un intento con el marrón, pero Metterling la maldijo exclamando: "¡Perra, ¿y por qué no escoceses, eh?!

En la tercera lista

LISTA Nº 3
6 pañuelos
5 camisetas
8 pares de calcetines
3 sábanas
2 fundas de almohada

se menciona por primera vez la ropa de cama: Metterling sentía pasión por la ropa de cama, en especial por las fundas que él y su hermana, cuando eran niños, se ponían sobre la cabeza cuando jugaban a los fantasmas, hasta que un día él se cayó de bruces en una cantera de piedra. A Metterling le gustaba dormir con ropa de cama limpia y lo mismo le sucede a sus personajes de ficción. Horst Wasserman, el herrero impotente de Filete de arenque, comete un asesinato por un cambio de sábanas, y Jenny, en El dedo del pastor, está dispuesta a acostarse con Klinesman (a quien odia por haber frotado a su madre con mantequilla) "si esto significa dormir entre sábanas suaves". Es una tragedia el que la lavandería jamás dejara la ropa de cama a satisfacción de Metterling, pero afirmar, como ha hecho Pflatz, que su consternación al respecto no le permitió terminar Adónde vas, cretino, es absurdo. Metterling se permitía el lujo de enviar a lavar sus sábanas, pero no sentía dependencia por eso.

Lo que impidió a Metterling terminar el libro de poemas tanto tiempo proyectado, fue un romance abortado que figura en la "Famosa Cuarta Lista":

LISTA Nº 4
7 pares de calzoncillos
6 pañuelos
6 camisetas
7 pares de calcetines negros
Sin almidón
Servicio especial en veinticuatro horas.

En 1884, Metterling conoció a Lou Andreas-Salomé y de pronto nos enteramos de que a partir de entonces exigió que se le lavara la ropa todos los días. En realidad, los presentó Nietzsche quien dijo a Lou que Metterling podía ser un genio o un idiota y que intentara averiguarlo. En aquellos tiempos, el servicio especial en veinticuatro horas se estaba volviendo bastante popular en el Continente, sobre todo entre los intelectuales, y la innovación fue bien recibida por Metterling. Al menos era rápido, y Metterling adoraba la rapidez. Siempre se presentaba a las citas temprano -a veces varios días antes y entonces tenían que acomodarlo en el cuarto de huéspedes. A Lou también le encantaba el envío diario de ropa limpia de la lavandería. Se ponía tan contenta como una niña; a menudo llevaba a pasear a Metterling por el bosque y allí abría el último envío del escritor. A ella le encantaban sus camisetas y sus pañuelos, pero más que nada adoraba sus calzoncillos. Escribió a Nietzsche que los calzoncillos de Metterling eran los más sublimes que había encontrado en su vida, incluyendo Así habló Zaratustra. Nietzsche se portó como un caballero, al respecto, pero siempre sintió celos de los calzoncillos de Metterling y le contó a sus íntimos que le parecían "hegelianos en extremo". Lou Salomé y Metterling se separaron después del Gran Desastre de la Melaza de 1889 y, si bien Metterling perdonó a Lou, ésta siempre dijo de él que "su mente tenía sombras de frenopático".

La quinta lista

LISTA Nº 5
6 camisetas
6 calzoncillos
6 pañuelos

confundió siempre a los estudiosos, principalmente por la total ausencia de calcetines. (Por cierto, Thomas Mann, años más tarde, se interesó tanto por el problema que esribió toda una obra de teatro sobre el tema: Las calcetas de Moisés que, en un descuido se le cayó en un albañal.) ¿Por qué este gigante de la literatura sacó súbitamente los calcetines de su lista semanal? No fue, como afirman algunos estudiosos, una señal de su creciente locura, aun cuando Metterling por aquel entonces había adoptado ciertas extrañas características en su conducta. Por ejemplo, creía que lo seguían o que él seguía a otra persona. Contó a unos amigos íntimos algo acerca de una conspiración gubernamental para robarle el mentón; y, en cierta ocasión, durante unas vacaciones en Jena, no pudo decir otra cosa que la palabra "berenjena" durante cuatro días seguidos. Sin embargo, estos ataques fueron temporales y no explican la desaparición de los calcetines. Tampoco lo hace su emulación de Kafka quien, durante un breve período de su vida, dejó de llevar calcetines debido a un sentimiento de culpa. Pero Eisenbud nos asegura que Metterling siguió llevando calcetines. ¡Simplemente dejó de enviarlos a la tintorería! ¿Y por qué? Porque en esa época de su vida, consiguió una nueva ama de llaves, Fray Milner, quien consintió en lavarle los calcetines a mano (gesto que emocionó tanto a Metterling que legó a esa mujer toda su fortuna, que consistía en un sombrero negro y un poco de tabaco). Asimismo, ella aparece en el personaje Hilda en su alegoría cómica El icor de Mamá Brandt.

Es obvio que la personalidad de Metterling empezó a fragmentarse en 1894, según podemos deducir en parte de la sexta lista:

LISTA Nº 6
25 pañuelos
1 camiseta
5 calzoncillos
1 calcetín

Ya no resulta sorprendente que, en aquel período, iniciara un análisis con Freud. Lo había conocido años antes en Viena cuando los dos acudieron a la representación de Edipo, ocasión en la que Freud tuvo que ser sacado del teatro presa de un ataque de sudor frío. Las sesiones fueron tormentosas y, si damos crédito a las anotaciones de Freud, el comportamiento de Metterling fue hostil. En cierto momento, amenazó con almidonar la barba de Freud y con frecuencia decía que éste le recordaba a su tintorero. Poco a poco, las extrañas relaciones de Metterling con su padre salieron a la palestra. (Los estudiantes de nuestro autor ya se han familiarizado con el padre de Metterling, un pequeño funcionario que a menudo ridiculizaba a Metterling comparándole con una salchicha.) Freud escribe acerca de un sueño clave que le describió Metterling:

Estoy en una cena con unos amigos cuando de pronto entra un hombre con un bol de sopa en una tríalla. Acusa a mi ropa interior de traición y, cuando una dama me defiende, a ésta se le cae la cabeza. Lo encuentro divertido en el sueño y me río. Pronto todo el mundo se ríe salvo el tintorero, que parece serio y se queda sentado poniéndose gachas en los oídos. Entra mi padre, recoge la frente de la dama y sale corriendo con ella. Corre hasta la plaza pública gritando: "¡Al fin! ¡Al fin! ¡Una frente propia! Ahora no tendré que depender de ese idiota de mi hijo". Esto me deprime en el sueño y siento la urgente necesidad de besar la ropa del burgomaestre. [En este momento, el paciente se pone a llorar y se olvida del resto del sueño.]

Con los conocimientos adquiridos gracias a este sueño, Freud pudo ayudar a Metterling, y los dos se hicieron bastante amigos por fuera del psicoanálisis, aunque Freud jamás permitió que Metterling se pusiera a sus espaldas.

En el volumen II, se anuncia que Eisenbud se hará cargo de las Listas 7-25, que incluyen los años de la "tintorería particular" de Metterling y el patético malentendido con los chinos de la esquina.

Extraído del libro de relatos "Como acabar de una vez por todas con la cultura" de Woody Allen

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Prometeo VII

Podría citarte otros muchos que, siendo virtuosos, jamás pudieron hacer mejores a nadie: ni a propios ni a extraños.
A la vista de estos ejemplos, Protágoras, desconfío de que la virtud sea enseñable, pero, cuando te oigo decir tales cosas, me siento confundido y empiezo a creer lo que dices, convencido, como estoy, de la gran experiencia que posees, debida a lo mucho que has aprendido y a lo que tú mismo has descubierto. Por eso, si puedes demostrarnos con mayor claridad que (c) la virtud es enseñable, no rehuses, sino demuéstralo.
– No rehusaré, Sócrates –repuso–. Pero ¿preferís que lo demuestre, como un anciano con jóvenes, relatando un mito, o prosiguiendo con un discurso razonado?
Muchos de los que allí estaban sentados le dijeron que lo expusiese como quisiese.
– Si es así –repuso–, creo que resultará más agradable que os relate un mito.

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Era un tiempo en el que existían los dioses, pero no las especies mortales. (d) Cuando a éstas les llegó, marcado por el destino, el tiempo de la génesis, los dioses las modelaron en las entrañas de la tierra, mezclando tierra, fuego y cuantas materias se combinan con fuego y tierra. Cuando se disponían a sacarlas a la luz, mandaron a Prometeo y a Epimeteo que las revistiesen de facultades distribuyéndolas convenientemente entre ellas. Epimeteo pidió a Prometeo que le permitiese a él hacer la distribución. «Una vez yo haya hecho la distribución, dijo, tú la supervisas». Con este permiso comienza a distribuir. Al distribuir, a unos les proporporcionaba fuerza, pero no rapidez, (e) en tanto que revestía de rapidez a otras más débiles. Dotaba de armas a unas en tanto que para aquéllas, a las que daba una naturaleza inerme, ideaba otra facultad para su salvación. A las que daba un cuerpo pequeño, les dotaba de alas para huir o de escondrijos para guarnecerse, en tanto que a las que daba un cuerpo grande, (321 a) precisamente mediante él, las salvaba.
De este modo equitativo iba distribuyendo las restantes facultades. Y las ideaba tomando la precaución de que ninguna especie fuese aniquilada. Cuando les suministró los medios para evitar las destrucciones mutuas, ideó defensas contra el rigor de las estaciones enviadas por Zeus: las cubrió con pelo espeso y piel gruesa, aptos para protegerse del frío invernal y del calor ardiente, y, además, para que cuando fueran a acostarse, les sirvieran de abrigo natural y adecuado a cada cual. (b) A unas les puso en los pies cascos y a otras piel gruesa sin sangre. Después de esto, suministró alimentos distintos a cada una: A unas, hierbas de la tierra; a otras, frutos de los árboles; y a otras, raíces. Y hubo especies a las que permitió alimentarse con la carne de otros animales. Concedió a aquéllas escasa descendencia, y a éstos, devorados por aquéllas, gran fecundidad; procurando, así, salvar la especie.
Pero como Epimeteo no era del todo sabio, gastó, sin darse cuenta, (c) todas las facultades en los brutos. Pero quedaba aún sin equipar la especie humana y no sabía qué hacer. Hallándose en este trance, llega Prometeo para supervisar la distribución. Ve a todos los animales armoniosamente equipados y al hombre, en cambio, desnudo, sin calzado, sin abrigo e inerme. Y ya era inminente el día señalado por el destino en el que el hombre debía salir de la tierra a la luz. Ante la imposibilidad de encontrar un medio de salvación para el hombre, (d) Prometeo roba a Hefesto y a Atenea la sabiduría de las artes junto con el fuego (ya que sin el fuego era imposible que aquélla fuese adquirida por nadie o resultase útil) y se la ofrece, así, como regalo al hombre. Con ella recibió el hombre la sabiduría para conservar su vida, pero no recibió la sabiduría política, porque estaba en poder de Zeus y a Prometeo no le estaba permitido acceder a la mansión de Zeus, en la acrópolis, a cuya entrada había dos guardianes terribles. Pero entró furtivamente al taller común de Atenea y Hefesto (e) en el que practican juntos sus artes y, robando el arte del fuego de Hefesto y las demás de Atenea, se las dio al hombre. Y, debido a esto, el hombre adquiere los recursos necesarios para la vida,(322 a) pero sobre Prometeo, por culpa de Epimeteo, recayó luego, según se cuenta, el castigo de robo.
El hombre, una vez que participó de una porción divina, fue el único de los animales que, a causa de este parentesco divino, primeramente reconoció a los dioses y comenzó a erigir altares e imágenes de dioses. Luego, adquirió rápidamente el arte de articular sonidos vocales y nombres, e inventó viviendas, vestidos, calzado, abrigos, alimentos de la tierra. Equipados de este modo, (b) los hombres vivían al principio dispersos y no había ciudades, siendo, así, aniquilados por las fieras, al ser en todo más débiles que ellas. El arte que profesaban constituía un medio, adecuado para alimentarse, pero insuficiente para la guerra contra las fieras, porque no poseían aún el arte de la política, del que el de la guerra es una parte. Buscaron la forma de reunirse y salvarse construyendo ciudades, pero, una vez reunidos, se ultrajaban entre sí por no poseer el arte de la política, de modo que, al dispersarse de nuevo, perecían. (c) Entonces Zeus, temiendo que nuestra especie quedase exterminada por completo, envió a Hermes para que llevase a los hombres el pudor y la justicia, a fin de que rigiesen las ciudades la armonía y los lazos comunes de amistad. Preguntó, entonces, Hermes a Zeus la forma de repartir la justicia y el pudor entre los hombres: «¿Las distribuyo como fueron distribuidas las demás artes? Pues éstas fueron distribuidas así: Con un solo hombre que posea el arte de la medicina, basta para tratar a muchos, legos en la materia; y lo mismo ocurre con los demás profesionales. (d) ¿Reparto así la justicia y el pudor entre los hombres, o bien las distribuyo entre todos?». «Entre todos, respondió Zeus; y que todos participen de ellas; porque si participan de ellas sólo unos pocos, como ocurre con las demás artes, jamás habrá ciudades. Además, establecerás en mi nombre esta ley: Que todo aquél que sea incapaz de participar del pudor y de la justicia sea eliminado, como una peste, de la ciudad».
Ahí tienes, Sócrates, por qué los atenienses, al igual que los demás pueblos, cuando deliberan sobre la virtud en arquitectura o en cualquier otra profesión, sólo a unos pocos les consideran con derecho a dar consejos. (e) Y si alguien que no sea de éstos se pone a dar consejos, no le toleran, como tú dices, y con razón, añado yo. Pero cuando se ponen a deliberar sobre la virtud política, (323 a) toda la cual deben abordar con justicia y sensatez, entonces escuchan, y con razón, a todo el mundo, como suponiendo que todos deben participar de esta virtud o, de lo contrario, no habría ciudades. Esta es, Sócrates, la causa de tal comportamiento.

Extracto del Diálogo Protágoras de Platón.

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Diarios de guerra XII

29 de Abril:
Esta mañana a las 9:00 horas llegó el Tercero de Infantería y la Novena División de Acorazados. “Las Águilas” los llaman, dicen que son veloces como el demonio. Al mando el Teniente Coronel Jeffers y su ayudante, el Capitán H. Stan. Nunca había visto a Jeffers antes, pero es uno de los combatientes más veteranos, siempre corren rumores sobre sus incursiones y victorias. Sonseca y yo les recibimos, saludos pertinentes y convocamos para las 11:30 reunión de oficiales y suboficiales en la tienda “mater”. Intentaré transcribir lo más fielmente posible la conversación allí mantenida.
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-T.C. Jeffers: Lo primero, quiero felicitarle Capitán, a usted y a todo su equipo. Han hecho un buen trabajo. Este punto ha sido marcado por “inteligencia” como prioritario en la ofensiva del norte.

-Yo: Gracias Señor, cumplimos órdenes. Es nuestro trabajo.

-T.C. Jeffers: Y lo hace muy bien, ojalá tuviéramos aquí más hombres como usted. Debo decirle que los prisioneros han “cantado”, informando, tras ser tratados, de que llevaban una semana utilizando esta ruta como vía de abastecimiento de las Colinas Negras, a unos 100 km al noreste de nuestra posición. Espero comprenda Capitán que dicha información nos ha sido de vital importancia.

-Yo: Entiendo… Teniente Coronel.


-T.C. Jeffers: Con los nuevos datos hemos comenzado a preparar un ataque sobre las colinas. Tenemos dos días de margen antes de que el enemigo descubra el motivo de su falta de suministros. Como habrá podido comprobar hemos traído un pequeño regimiento (ha soltado una carcajada que me ha hecho temblar). Tómense, sus chicos y usted, mañana un descanso. Ahora el Capitán Stan le dará una copia con los planes del operativo, en clave “Operación Baltasar”.

-Yo: Gracias Señor, a sus órdenes. Retomaremos fuerzas y echaré un vistazo al informe.

-T.C. Jeffers: Pueden retirarse.

El Capitán me entrega los documentos, saludamos de manera testimonial al estilo academia. Al salir de la tienda echo un vistazo a las órdenes. Dos cosas:
-Buena: Tenemos un día de “libertad” (o de lo más cercano que hay aquí a esa palabra)
-Mala: Es un espejismo, nos ceban como cerdos antes de ser llevados al matadero. La operación parece a gran escala, traducción: muchas bajas.
He encontrado a los muchachos jugando a las cartas. Les he informado y nos hemos retirado todos a la tienda de la compañía. Robins ha puesto algo de música, una vieja cassette de jazz. Esta noche beberemos, fumaremos, reiremos, cantaremos, soñaremos… mañana será otro día.

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miércoles, 28 de noviembre de 2007

Una noche sin ti

De la web oficial de Burning:
"La música de Burning es canallesca, castiza, chulesca y nostálgica. Sus temas nos transportan a las novias que nunca conocimos, las barras que nunca soportaron nuestras penas y los cigarros que dejamos de fumar. Su música es para perdedores, para solitarios, para los amantes del olvido, de historias inconclusas, de ayeres y de ya te lo dije. Su verbo fácil, su mirada turbia y el olor a humo son, para cualquier alma sensible, un déja-vu. Ejercicios de nostalgia que rememoran una escena no vivida sino por vivir."

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A. Hitler y la subyugación sentimental de las masas

"La fuerza impulsora que ha provocado las más tremendas revoluciones en el mundo nunca ha sido un cuerpo de doctrina científica que haya conquistado a las masas, sino invariablemente, una devoción que las ha inspirado y, con frecuencia, una especie de histeria que las ha arrastrado a la acción. Quien desee conquistar a las masas debe saber dónde está la llave que ha de abrir la puerta de sus corazones"



Discurso de Adolf Hitler a las juventudes alemanas.

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El Triunfo de la Voluntad de Leni Riefenstahl, el comienzo.



El Triunfo de la Voluntad de Leni Riefenstahl, ceremonia final.



Himno del Ejército Alemán durante el III Reich.

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mi casa y mi casa

La cosa es que ayer fuí a coger el teléfono que era lo único que faltaba por traer, y al ver mi piso, vacío completamente me dio un "nosequé" fue como en esas películas que sale una primera escena de un edificio viejo y después hay un flashback y nos muestra toda la casa en su vida. A mí me pasó algo parecido con diapositivas y recuerdos contrastados con el vacío de la casa y el polvo.

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Prometeo VI



Die Geschöpfe des Prometheus, op. 43 de Ludwig van Beethoven

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El arte del pueblo (4)

El pueblo siempre ha cantado de amor. Del amor y de sus amores y amoríos. Y al amor, que es una cuestión de pura suerte:

Yo metí a la lotería,
me ha tocado tu persona,
que era lo que yo quería.

Que es un amor carnal, sustantivo, sensual, como se ve en esta magnífica explicación del auténtico concepto platónico del amor:

Tu cuerpo es una custodia
todito lleno de escalones
para subir a la gloria

Y que, por esa misma enjundia y sustancia de que está repleto y que satisface ampliamente a los amantes, hace innecesario comer:

Yo no quiero más comer
porque me estoy manteniendo
con la raíz del querer.

Soleá que nos recuerda a la clásica:

Cuando paso por tu puerta
llevo pan y voy comiendo
pa que no diga la gente
que de verte me mantengo.

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sintítulo II

-¿Conoces alguna salida?
-Tal vez...
-¿Cuál? Dime.
-La muerte.
-Pero... ¿es la única?
-No lo creo...
-¿Entonces?¿Qué hacer?
-Buscar.
-¿Dónde?
-En cualquier parte... incluso a la vuelta de la esquina.

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martes, 27 de noviembre de 2007

Communist Party

¿Quién dijo que el comunismo no era divertido?

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sintítulo

Vivir mañana;
Morir ayer;
¿Y hoy?
¿Hoy?...incomodar.

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Die Kommune y los rebeldes del hachís

Ésta es la tercera entrega de las Historias Trastornadas que tanto nos hacen disfrutar:
Historias Trastornadas Vol. III: "KOMMUNE 1, 2 y los rebeldes del hachís"
Por Wu Ming 6
Agtun baby, agtun!

Die Kommune 1 oder K1 war die erste politisch motivierte wohngemeinschaft in Deutschland. Sie wurde am 1 de enero de 1967 in Berlin gegründet und löste sich im Noviembre 1968 endgültig auf. Die Kommune 1 entstand als Gegenreaktion auf den Zeitgeist der deutschen 60er-Jahre, in der sehr konservative Moralvorstellungen herrschten, insbesondere bzgl. der geschlechterrolle sowie der Sexualmoral.

¡Dios! como impone este idioma. Podría afirmar rotundamente que se afirman grandes sucesos y simplemente se describe a unos deustch trastornaten, variante alemana del disperso mundo de las guerrillas culturales, que se divirtieron tanto como nuestros amigos los provos y los indiani.


1. La cocina creativa de la Kommune 1: El atentado del flan

Jueves, 6 de abril de 1967. La policía irrumpe en el "Taller del terror". Una sustancia viscosa. ¿Qué coño es esto? ¿Y los explosivos, Klaus? Los químicos de la policía necesitaron tres días para descubrir de qué materia estaba constituido el supuesto "material explosivo". El diario Bild de Axel Springer en grandes titulares: "Planeado en Berlín atentado con bomba al vicepresidente de Estados Unidos".
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Fritz Teufel, Rainer Langhans y la sardónica compañía, también miembros de la Kommune 1 (K 1), centro de espanto de los buenos ciudadanos, habían cocido diez kilos de polvos de flan junto a colorantes y a harina para producir la bomba de calorías más dulce para presidentes de EEUU. Nadie les agradeció este amable homenaje al vicepresidente Hubert H. Humphrey, quien había declarado en público que el flan era su postre preferido. La acusación no fue otra que la de "haberse reunido con fines conspiradores". Aunque fuera con intenciones gastronómicas. Los articulistas rellenaban sus opiniones y editoriales con el ingrediente de la semana. El "atentado del flan" saltó a la prensa de todos los países. Hasta entonces la producción de postres nunca había sido considerada terrorismo. Aunque esta iniciativa de Dieter Kunzelmann al final resultó ser un comienzo fallido, marcó durante mucho tiempo la imagen pública del movimiento antiautoritario kommuneuno.


2. ¿Quiere ser usted un Provo? Fórmese con nosotros.

Como "Comité provisional para la preparación de la autoorganización estudiantil", la K 1 reventó -provistos de chapas del Chairman Mao- una asamblea de 6.000 estudiantes del ASTA (parlamento estudiantil) de la Universidad libre de Berlín. Distribuyeron una sensata octavilla "acerca de la idiotez de los especialistas", invitando a los asistentes a abandonar la universidad, a trabajar y a comprar con el sueldo una casa para convertirla en comuna. Lugar este donde practicar el amor libre y organizar cursos para la formación de un partido. El plan perfecto. El objetivo era formar auténticos provos alemanes que se desplegarían por toda la sociedad e iniciarían acciones perturbadoras.

Motivado por el deseo de un cambio radical el movimiento antiautoritario -la K 1 era uno de sus productos- quería sacudir los cimientos petrificados de la sociedad alemana. Su potencial revolucionario brotó al considerar que lo individual y lo social eran igual de importantes a nivel político y que, por tanto, no podían ser contemplados por separado. La transformación propia no debería ser vista como un asunto personal, como hasta entonces, sino como aportación a un cambio radical de la sociedad.

3. Promiscuidad, Klau mich y happenings agresivos

Durante algún tiempo los futuros miembros de la comuna (Fritz Teufel. Rainer Langhans, Dieter Kunzelmann, Uschi Obermaier, etc.) encontraron cobijo en el piso berlinés del escritor Uwe Johnson. Proclamaron la revolución de la vida cotidiana: la familia nuclear burguesa debía ser reemplazada por lo colectivo.

Un día el Ejército de Salvación se encontró en apuros cuando cantaban su serenata en la calle Kurfürstendamm de Berlín. ¿Qué coño pasa? ¿Por qué nos molestan? se preguntaron. La polizei confundiólos con miembros de la comuna. Con la táctica de jugar a "la liebre y el erizo" aprovechaban cualquier ocasión, sin recurrir a la violencia física, para provocar a las fuerzas del orden y ridiculizarlas. Los activistas de la K 1 dominaron a la perfección la táctica del desvelamiento de estructuras autoritarias. Sus acciones provocaban reacciones indiscriminadas por parte de la policía, de la que tampoco se salvaban los ciudadanos-espectadores. Métodos y usanzas estos que coinciden con la de los yippies, que utilizaban la provocación mediante los happenings políticos agresivos.

No obstante las coincidencias van más allá de los métodos. Teufe V Langhans publicó Klau mich (róbame) idéntico título al del insigne yippie Abbie Hofman: Steal this book (roba este libro).

Numerosas acciones de la K 1 poseían ciertas reminiscencias que aludían directamente a la espontaneidad dadaísta. "No se exagera afirmando que las formas de acción específicamente antiautoritarias adquirieron carácter masivo justo en el momento en que la Sozialistische Deutsche Studentenbund (SDS [Alianza de Estudiantes Socialistas Alernanes) se fusionó con una línea que históricamente se remontaba al dadaísmo berlinés".

La opinión pública, como siempre, no vio más allá de la norma y centró sus morbosos focos y sus mezquinos plumillas en el llamamiento a la "promiscuidad" de la comuna.


4. Un tipo se fuma un porro en una foto del Spiegel. El juicio de los que juzgan

Los medios de comunicación convirtieron la experiencia de la K 1 en una central de espantaciudadanos. Los prejuicios contra generaciones de pisos compartidos estuvieron marcados por esta imagen deformada, a pesar de que el verdadero día a día de la K 1 en realidad había sido bastante pequeñoburgués. Las fotos de Uschi Obermaier fumando un porro se vendieron a las revistas de información Stern y Spiegel. Un trabajo pactado. La campaña de difamación por parte de los periódicos del magnate Springer consiguió convertir a los K 1 en peligrosos enemigos del Estado. Su criminalización mediática alejó a mucha gente de su entorno. Pero los miembros de la K 1 que se sentaban en el banquillo entendieron las vistas en la audiencia como una amable oferta por parte del Estado. A su disposición tenían un escenario para nuevos happenings. Desvelaron al procedimiento judicial como ritual del poder.

En marzo de 1968, un reportero old fashioned del Spiegel se lamentaba en un artículo del aspecto de Teufel. Según el articulista la elegancia de Teufel suponía "la deshonra total de la manera de vestir occidental". De este proceso procede la legendaria frase que Teufel dijo acerca de la orden de levantarse ante el tribunal: "Bueno, si eso ayuda a encontrar la verdad". Cuando se le pidió a Teufel someterse a un dictamen psiquiátrico, él manifestó no tener ningún inconveniente en hacerlo, siempre y cuando el juez y el fiscal se sometiesen también a tal reconocimiento.

5. Las mujeres (die frauen)

Gretchen Dutschke-Klotz afirmó tajantemente: los hombres de la K I "parecían tener principalmente un objetivo, el de convertir a las mujeres en sus objetos sexuales comunes". Frases como "A mí qué me importa la guerra de Vietnam; yo tengo que solucionar mis dificultades para llegar al orgasmo", apoyaban el razonamiento. La práctica social cotidiana de la K 1 estaba marcada por influencias sexistas-patriarcales. No obstante, fue paradójicamente esta insistencia en el factor subjetivo la que contribuyó luego a preparar el terreno para el cuestionamiento de este patriarcalismo.

6. "A mí qué me importa la guerra de Vietnam; yo tengo que solucionar mis dificultades para llegar al orgasmo"

"La Comuna 1 fue el símbolo de una fase del movimiento antiautoritario en cuyo centro se encontraban los procesos de aprendizaje permanente, pero también los esfuerzos por cambiarse a sí mismo. Es posible que sus formas ritualizadas de acción hayan entrado en la "pendiente irresistible de los procesos de valorización que se autoalimentan" y que Teufel, Langhans y compañía se hayan realmente convertido en "provocadores mentalmente entrenados de la sociedad mediática capitalista" y en "sus suministradores dependientes". A pesar de todo, favorecieron el desarrollo de la acción espontánea, la iniciativa colectiva y la autoorganización de cara la emancipación del aquello que se llamaba "sujeto histórico". La comuna se oponían al poder del Estado con creatividad; a las armas, con la movilidad; a la brutalidad, con la pasión; a las porras, con el lenguaje.

La K 1 marcó la imagen social del 68. Las diferencias ideológicas cada vez más acusadas acabaron en 1967 con la exclusión de la K 1 de la SDS. Se les acusó de "falsa espontaneidad", de "sobrevaloración" y de "huida de la realidad". A despecho de todas las diferencias, la K 1 continuó con sus acciones, en parte apoyadas por miembros de la SDS. Según dicen, el proyecto K 1 fracasó finalmente por sus contradicciones internas.

7. K2 und Zentralrat der umherschweifenden Haschrebellen.

La Kommune 2 (K 2), una escisión de la K 1, fue fundada por Jan Carl Raspe, el hombre de la Baader-Meinhof, y conocida también como comuna política, Heike Brandt y otras como respuesta al narcisismo, al culto de los ídolos y a la instrumentalización de algunos compañeros proletarios por parte de miembros de la K I. La K 2 intentaba llevar a la práctica la reivindicación volterética de Rudi Dutschke de "revolucionar a los revolucionarios" como "condición previa a la de revolucionar a las masas", una árida exigencia que la K 1 no pudo o no quiso cumplir.

Hablando de los problemas cotidianos, la Comuna 2 tenía que luchar con el problema de los trabajos de casa ( "En casa reinaba de manera periódica un caos improductivo. Todo estaba sucio. Por ejemplo, uno no tenía ganas de bañarse porque le baño apestaba cuando había diseminadas por allí miles de toallas sucias") . No obstante la educación de los pequeños provos alemanes no era descuidada. Al parecer, a los miembros de la comuna les gustaban, sobre todo, según parece, a Raspe. Habría que entrevistar a esos niños y niñas nacidos en la comuna para enterarnos cómo la vivieron y sobrevivieron. Quizá vivieron allí poco tiempo para que dejara en ellos influencias duraderas. Con las finanzas de la economía domestica común tampoco había dificultades; los miembros eran poco exigentes en cuanto a bienes y placeres materiales.

"El proceso revolucionador del individuo burgués" fue el título de su manual de vida cotidiana. Afirman los críticos de la comuna que estos jóvenes "nacidos en el seno de la burguesía querían hacerse revolucionarios auténticos por la vía de la comuna. El hecho de no conseguirlo es la verdadera causa del tan evocado fracaso, de la frustración. "El privilegio de pasar dos años sin tener que trabajar" pudiendo dedicarse exclusivamente al "proceso revolucionador del individuo burgués" no produjo ningún éxito. Ellos lo saben y les remuerde la conciencia."Nos hemos divertido poniendo orden a nuestra vida (particular)", se afirma con amargura en una ocasión. ¿Cuál fue el "efecto de esta fase que duró varios meses"? Sólo un "completo entumecimiento, apatía que ha producido horribles frustraciones por todas partes".

Había que buscar una causa de este fracaso, y la encontraron: para llevar a cabo el proceso revolucionador los intelectuales necesitan del proletariado, pero el proletariado no colaboró. Para la fase siguiente se preveía la creación de grupos "que se pondrían en contacto con la clase obrera". Sabemos que de esto no salió nada. Apatía fue su consecuencia... o desesperación. A Raspe le llevó a Baader y a Stammheim. (Klaus Menherte dixit en ''La rebelión de la juventud''). Pues eso.

Mucho antes de que el ciudadano berlinés observara detenidamente aquella humareda que según había reconsiderado varias veces no era contaminación y el olor era ciertamente característico, mucho antes de eso, se encontró que su mano agarraba una octavilla. En ella rezaba algo ininteligible para aquel señor berlinés. "Luchamos por poder decidir libremente sobre nuestros cuerpos y formas de vida. Uníos a esta lucha. Formad cuadros militantes en los pueblos y las metrópolis. Cagaos en esta sociedad de seniles precoces y de tabúes. Convertíos en salvajes y haced cosas guapas".

Se trataba de el mismísimo "Consejo Central de los rebeldes nómadas del hachís" ("Zentralrat der umherschweifenden Haschrebellen"). Este seudónimo se concibió como parodia de los grupos políticos de estudiantes. Los rebeldes del hachis se pronunciaron en favor de una política militante y de la infracción masiva de la existente ley de estupefacientes. Organizaron en el Tiergarten, un céntrico parque berlínés, varias smoke-ins (fumadas colectivas), ayudaron a buscar abogados defensores de fumetas y reivindicaron la legalización de las drogas.

De este entorno provenía también una parte del grupo Bewegung 2. Juni (Movimiento 2 de junio) que, a diferencia de la RAF, mantuvo reminiscencias de las formas antiautoritarias de acción, incluso en el secuestro del político de la CDU, Peter Lorenz, o en atracos a bancos. En 1975 repartieron dulces de chocolate, llamados "besitos de chocolate", entre los asustados clientes de dos bancos.

Aunque buena parte de las ideas políticas de todos estos grupos del movimiento antiautoritario podrían considerarse fracasadas, "en un sentido subversivo, de cambio de las formas de vida social, consiguieron un éxito que nunca habían esperado y que perdura hasta hoy".

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No a la Guerra by Montero & Pseudo Pecio.

No a la Guerra

A vosotros,
que cortáis la manzana de la muerte
con el anonimato de una guerra,
os pido caridad.

Por un Dios
en el que jamás he creído.
por una Justicia
de la que desconfío.
Por el orden de un Mundo
que no respeto.

Para que renunciéis a vuestras guerra,
yo renuncio a mis dudas,
que son parte de mí
como la luz amarga
es parte del otoño.

Y escribo Dios,Justicia,Mundo,
y os pido caridad,
y os lo suplico.

Luis García Montero,"No a la Guerra".




En otro orden de cosas, dejo una frase curiosa que hoy me ha dicho un compañero marroquí:

"Drink Scottish,Kiss French,Party Spanish, Drive German, Wear Italian, eat Mexican, Fuck Swedish, Smoke Jamaican...
JUST BE MOROCCAN!!! "

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El Kabuto, con su reggeflow





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Un alma llevada al cielo

Un alma llevada al cielo - Guillermo Adolfo Bouguereau



I

Le pregunto a la Vida por tu vida
y la Vida me dice que no sabe.
Interpelo a la Muerte y me contesta
que ella tan sólo realizó su oficio.
Las increpo ¿por qué?
con cuchillos de llanto.
Y se encogen de hombros
y siguen su camino.


Ana Rosa Carazo * A contramuerte

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Kenji Kawai y Mamoru Oshii, dos genios

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Prometeo V

(Llega Prometeo ocultando el rostro.)
PROMETEO.-¿ Desgraciado de mí! Procuremos que no me vea
Zeus. ¿Dónde está Pistetero?
PISTETERO.-¡Oh! ¿Qué es ésto? ¿Qué significa ese disfraz?
PROMETEO..-Ves algún dios detrás de mí?
PISTETERO.-Ninguno, por Zeus, no veo ninguno; pero tú ¿quién
eres?
PROMETEO..-¿En qué momento del día nos encontramos?
PISTETERO.-Es algo más del medio día; pero tú ¿quién eres?
PROMETEO..-¿Es el declinar del día o más tarde?
PISTETERO.-!Pero qué hombre más fastidioso!
PROMETEO.-¿Qué hace Zeus? ¿Disipa o amontona las nubes?.
PISTETERO.-¿Déjame en paz!
PROMETEO.-Entonces, me descubriré.
PISTETERO.-(Reconociéndole.) ¡Oh, mi querido Prometeo! Seguir Leyendo...

PROMETEO..-!Cuidado! ¡Cuidado! ¡No grites!
PISTETERO—¿Qué ocurre?
PROMETEO.-¡Silencio! No pronuncies mi nombre; si Zeus llega a
verme aquí, estoy perdido. Cúbreme la cabeza con esta sombrilla, para
que no me vean los dioses y te contaré todo lo que pasa en el Olimpo.
PISTETERO.-Excelente idea, digna de Prometeo. Métete pronto
aquí debajo, y habla sin temor.
PROMETEO.-Escucha, pues.
PISTETERO.-Habla; te escucho.
PROMETEO.-Zeus está perdido.
PISTETERO.-¿Desde cuándo?
PROMETEO..-Desde que fundasteis esta ciudad en el aire. Ningún
mortal ofrece ya sacrificios a los dioses, ni sube hasta nosotros el humo
de las víctimas. Privados de todas sus ofrendas, ayunamos como en las
Tesmoforias. Los dioses bárbaros, enfurecidos por el hambre, gritan
como los ¡lirios, y amenazan bajar contra Zeus, si no hace que vuelvan a
abrirse los mercados para que puedan introducirse las entrañas de las
víctimas.
PISTETERO.-Luego ¿hay dioses bárbaros que están sobre
vosotros?
PROMETEO.-Pues si no hubiese dioses bárbaros, ¿cuál podría ser el
patrón de Execéstides?.
PISTETERO.-¿Y cómo se llaman esos dioses?
PROMETEO.-¿Cómo? Tribalos.
PISTETERO.-Comprendo. De ahí, sin duda, viene la frase: «Ojalá
te trituren».
PROMETEO..-Está claro. Te aseguro que pronto bajará para
estipular las condiciones de paz una embajada de Zeus y de los Tribalos
superiores; pero vosotros no debéis concertar pacto alguno mientras Zeus
no restituya el cetro a las aves y te dé por esposa a la Realeza.
PISTETERO.-¿Quién es la Realeza?
PROMETEO..-Una hermosísima doncella que maneja los rayos de
Zeus, y a cuyo cargo están todas las demás cosas: la prudencia, la
equidad, la modestia, la marina; las calumnias, la tesorería y el pago del
trióbolo.
PISTETERO.-¿Es, pues, una intendente general?
PROMETEO.-Precisamente. De suerte que si te la otorga, serás
dueño de todo. He venido para darte este consejo, pues siempre he
querido mucho a los hombres.
PISTETERO.-Es verdad; tú eres el único dios a quien debemos el
carbón para hacer nuestros asados.
PROMETEO.-Sabes también que aborrezco a todos los dioses.
PISTETERO.-Sí, por Zeus; tú fuiste siempre su enemigo.
PROMETEO.-Un verdadero Timón para ellos. Pero dame la
sombrilla para que me vaya cuanto antes; si Zeus me ve así desde el
cielo, creerá que voy siguiendo a una canéfora.
PISTETERO.-Para fingir mejor, coge este asiento y llévatelo con la
sombrilla.

Extracto de Las Aves de Aristófanes

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Cumpleaños

CUMPLEAÑOS (Egipto 3.000 a.C.) Hoy es costumbre celebrar el cumpleaños de una persona viva, pero, de haber prevalecido la tradición occidental, estaríamos observando celebraciones anuales del aniversario de la muerte de una persona, que en otro tiempo era un acontecimiento más significativo.
Muchas de nuestras celebraciones han cambiado radicalmente en comparación con lo que eran en otro tiempo. Nunca se celebraban los cumpleaños de los niños, ni tampoco los de las mujeres, y el adornado pastel de cumpleaños, que fue por breve tiempo una tradición griega, dejó de confeccionarse durante siglos, aunque reapareció más tarde, adornado con velas y saludado con un coro de «Feliz cumpleaños». ¿De dónde proceden, pues, nuestras costumbres relacionadas con el cumpleaños?

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En Egipto, y más tarde en Babilonia, los aniversarios del nacimiento eran registrados y celebrados en el caso de los niños pertenecientes a la realeza y de sexo masculino. Las fiestas de cumpleaños se desconocían entre las clases bajas, y entre todas las mujeres, excepto la reina. Sólo un rey, la reina o los varones nobles de muy alto rango tenían reconocida la fecha en la que nacieron, y sólo entre ellos se conmemoraba ésta anualmente.
En la historia que ha quedado registrada, las primeras celebraciones de cumpleaños tuvieron lugar alrededor de 3.000 a.C., y fueron las de los primeros faraones. Esta práctica comenzó después de unir el Alto y el Bajo Egipto. Dichas celebraciones consistían en brillantes fiestas en palacio y en las que tomaban parte sirvientes, esclavos y hombres y mujeres libres. A menudo, se ponía en libertad a presos de las cárceles reales.
Dos antiguos cumpleaños de mujeres han quedado documentados.
Gracias a Plutarco, el biógrafo y ensayista griego del siglo I, sabemos que Cleopatra IV, última soberana de la dinastía de los Tolomeos, organizó una fastuosa fiesta de cumpleaños para su amante Marco Antonio, en la que incluso los invitados quedaron colmados de obsequios reales. Una reina egipcia anterior, Cleopatra II, que se casó incestuosamente con su hermano Tolomeo y tuvo un hijo de él, recibió de su marido uno de los más macabros regalos de cumpleaños de toda la historia: los restos de su hijo asesinado y descuartizado.
Los griegos adoptaron la costumbre egipcia de celebrar los cumpleaños, y a partir de los persas, reputados entre los grandes reposteros de la Antigüedad, incorporaron un pastel especial. El escritor Filocoro nos explica que los adoradores de Artemisa, diosa de la Luna y de la caza, celebraban el cumpleaños de ésta el sexto día de cada mes, preparando una gran tarta a base de harina y miel. Ciertos datos sugieren que el pastel de Artemisa pudo haber estado adornado con velas encendidas, puesto que las velas representaban la luz lunar, la irradiación de la diosa hacia la Tierra.
Los cumpleaños de las deidades griegas se celebraban con carácter mensual, por lo que cada dios era festejado con doce conmemoraciones al año.
En cuanto a los mortales, los cumpleaños de las mujeres y de los niños se consideraban indignos de celebrarse, pero el del cabeza de familia se conmemoraba con un banquete.
Los griegos denominaban estos festejos dedicados a los varones vivos Genetblia, y las celebraciones anuales proseguían años después de haber muerto el agasajado, con unas conmemoraciones póstumas conocidas como Genesia.
Los romanos añadieron un nuevo matiz a las celebraciones del cumpleaños. Antes de comenzar la era cristiana, el Senado instauró la costumbre (todavía practicada hoy) de considerar los cumpleaños de los estadistas más importantes como festividades nacionales. En el año 44 a.C., el Senado aprobó una ley por la que el aniversario del asesinato de César se convertía en festividad anual, realzada por un desfile público, una sesión especial de circo, combates de gladiadores, un banquete vespertino y la representación de una obra teatral.
Con el ascenso del cristianismo, la tradición de celebrar los cumpleaños cesó por completo. Para los primeros seguidores de Cristo, oprimidos, perseguidos y martirizados por judíos y paganos, y que creían que los niños entraban en este mundo manchadas ya sus almas por el pecado original de Adán, el mundo era un lugar duro y cruel, en el que no había razón para celebrar el cumpleaños de nadie.
Sin embargo, puesto que la muerte era la auténtica liberación, el paso al paraíso eterno, el día de la muerte de cualquier persona merecía ser conmemorado con plegarias.
Contrariamente a la creencia popular, eran los días de la muerte, y no del nacimiento de los santos, los celebrados y los que se convertían en sus «festividades».
Los historiadores de la Iglesia interpretan muchas referencias cristianas primitivas a los «aniversarios» como el paso a la otra vida, o sea el nacimiento en ella. El aniversario de un santo no es aquel en que nacieron en la carne, sino aquel en el que nacen en el cielo procedentes de la tierra, aquel en que pasan de las miserias al descanso.
Había otra razón por la que los primeros Padres de la Iglesia predicaban contra la celebración de los cumpleaños: Ellos consideraban estas festividades, originadas entre egipcios y griegos, como reliquias de las prácticas paganas.
En el año 245 d.C., cuando un grupo de antiguos historiadores cristianos trató de fijar la fecha exacta del nacimiento de Cristo. La Iglesia católica consideró sacrílega esta investigación, proclamando que sería pecaminoso celebrar el nacimiento de Cristo como si fuese un faraón. Sin embargo, en el siglo IV la Iglesia empezó a modificar su actitud respecto a las celebraciones de los cumpleaños, e inició también serios estudios para determinar la fecha del nacimiento de Cristo. El resultado, desde luego, marcó el comienzo de la tradición de la Navidad.
Con la celebración de la natividad de Cristo, el mundo occidental recuperó la celebración de los cumpleaños. En el siglo XII, las parroquias de toda Europa registraban ya los nacimientos de sus habitantes, y las familias observaban tales fechas con celebraciones anuales. Con el tiempo, reapareció el pastel de cumpleaños, ahora coronado con velas,
PASTEL DE CUMPLEAÑOS CON VELAS (Alemania, Baja Edad Media)
La costumbre del pastel de aniversario fue observada durante breve tiempo en la antigua Grecia. Resurgió entre los campesinos alemanes en la Edad Media, a través de un nuevo tipo de celebración, una Kinderfeste, ofrecida específicamente a un niño o niña (Kind). En cierto modo, esto señaló el comienzo de las fiestas infantiles de cumpleaños, y en muchos aspectos un niño alemán del siglo XIII recibía más atenciones y honores que sus coetáneos de los tiempos modernos.
Una Kinderfeste comenzaba al amanecer. El niño agasajado era despertado por la llegada de un pastel coronado con velas encendidas. Estas velas se cambiaban y se mantenían encendidas durante todo el día, hasta que, después del ágape familiar, se despachaba el pastel. El número de velas era igual al de los años que cumplía el niño, más una, que representaba la «luz de la vida».
La creencia en que una vela simboliza la vida se encuentra a través de toda la historia. Macbeth habla de la vida como una «breve candela», y el proverbio advierte contra «quemar la vela por ambos cabos».
El niño o niña recibía también regalos y seleccionaba el menú para el banquete familiar, pidiendo sus platos predilectos. Nuestra costumbre de pensar un deseo y soplar las velas procede también de la Kinderfeste alemana. Las velas de cumpleaños debían apagarse con un solo soplido, y el deseo, en caso de convertirse en realidad, debía mantenerse en secreto.
El folklore del cumpleaños alemán tenía otra costumbre que ya no se observa hoy. el Hombre del Cumpleaños, era un gnomo barbudo que hacía unos obsequios adicionales a los niños que se habían comportado bien. Aunque este personaje nunca alcanzó la categoría de un Santa Claus o de un Papá Noel, a principios del siglo XX aún se vendían en Alemania muñecos que lo representaban.
Del libro "Las cosas nuestras de cada día" de Charles Panati

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lunes, 26 de noviembre de 2007

Prometeo IV

http://www.depaginas.com.ar/reproducir.php?v=12ef51b


Sinfonia Nr 5 Op 60 Prometeo, Poema del fuego de Alexander Scriabin

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Vivir es desear

Violas de desolación llueven en círculo sobre nuestros cuerpos delicuescentes,
cierran nuestros caminos isósceles indispensables venidos del otro lado del río.
Nuestra estancia la huida.
Cae sobre nosotros una nube de clarines de dominación,
caminamos sobre un tremedal ajeno,
Obstinados en no llegar a ninguna parte
bajo este cielo de plomo que aplasta
nuestras nucas contra el suelo.
Casi sin mover los brazos, ponemos cara de ciclamores
para burlar a los mil atabales enviados contra nuestra astenia,
como si no nos deseáramos, nosotros,
acordeones en desbandada.

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No Pasareis, otra vez

Hace ya unos meses el generalisimo goberante del País Valencià el ilustre magnánimo don Francisco Franco, perdon Camps, intentó imitar al que fué su ídiolo de pequeño Musolini. El obligar a ver a la gente lo que quiere o lo que no tiene que ver le encanta para el es mejor que un polvo.

Un dia se le ocurrió hacerse amigo de alguien quien se peleó hace timpo y los quiso compensar con el cierre de una televisión que a estos no les gustaba. Pero no tuvo en cuenta que el pueblo valenciano no queria que cerrase tal canal.

Ahora vuelve a la carga y va intentar cerrar dicha televión, los valencianos estamos todo el dia al lado del móbil para que nos digan mañana a la carrasqueta para impedir el paso del nuevo fascismo.




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Coños

El Chivi es querido y odiado, más lo segundo que lo primero. Para mí es un cantautor digno que, con su "burdo" lenguaje, realmente transmite más de lo que parece. Aquí os dejo Coños, un precioso canto a la diversidad:



Y de propina, un popurrí suyo:

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Prometeo III

¡Titán! En cuyos ojos inmortales

los sufrimientos de la mortalidad,
en su triste realidad no fueron
despreciables a los dioses;
¿cuál fue la recompensa a tu piedad?
un sufrimiento silencioso, intenso;
la roca, el buitre y la cadena,
todo el dolor que el orgulloso sienta,
la agonía que no muestra,
la sofocante aflicción,
que no habla más que en soledad,
y luego siente celos de que el cielo
tenga quien lo escuche, y no suspirará
hasta que su voz quede sin eco.

¡Titán! En ti combaten
sufrimiento y voluntad,
que al no poder matar torturan.
Tu delito fue la bondad,
de atemperar con tus preceptos
la suma del dolor humano,
y fortalecer al Hombre con su propia mente;
aunque impedido como fuiste desde lo alto,
de tu energía paciente, sin embargo,
tu resistencia y rebeldía
de tu impenetrable Espíritu
que ni la Tierra ni el Cielo podrían doblegar,
una poderosa lección heredamos.

Eres para los mortales símbolo y señal
de su destino y de su fuerza;
el Hombre es en parte divino, como tú,
una corriente que fluye de una fuente pura;
y puede entrever anticipadamente
su propio fúnebre destino,
su miseria, su resistencia,
su triste existencia solitaria;
a todo esto el Espíritu se opone;
una férrea voluntad,
un sentido profundo,
que incluso en la tortura
divisa su propia recompensa concentrada,
triunfante donde se atreve el desafío,
haciendo de la Muerte una Victoria.

Prometeo, poema de Lord Byron 1816

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Caosmeando

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