lunes, 7 de enero de 2008

Viendo las estrellas




"Me gustaría hacer público al mundo el descubrimiento de cuatro planetas nunca vistos desde el comienzo del mundo a nuestros días...moviéndose alrededor de Júpiter como Venus y Mercurio lo hacen respecto al Sol".

Así resumía Galileo Galilei, en marzo de 1610, el resultado de las observaciones que, dos meses antes, había realizado con un telescopio casero. Se trataba de su principal contribución científica, el descubrimiento de los cuatro satélites galileos de Júpiter, el apoyo experimental al sistema de Copérnico quien defendió que no todo giraba alrededor de la Tierra: la Tierra no era el centro del Universo.
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Galileo comunicó el descubimiento a Kepler, quien en un principio interpretó que eran cuatro nuevos planetas alrededor del Sol, y quedó turbado porque ello no encajaba con su Misterio Cosmográfico según el cual solo podía haber 6 planetas cuyas órbitas intercalaran los 5 poliedros regulares (Kepler estaba convencido de que el universo había sido creado siguiendo unas leyes matemáticas precisas).

Una vez comprendida la verdadera naturaleza de estos astros se mostró deseoso de disponer de un telescopio para poder descubrir dos satélites en torno a Marte y seis u ocho en torno a Saturno "como le parecia que exigía la proporcionalidad".
Aunque el astrónomo Simon Marius decía que había observado las lunas de Júpiter antes, en noviembre de 1609, al no publicar sus observaciones era imposible verificarlas. Pero lo que sí le cupo fue el honor de bautizar, en 1614, a estos satélites joverianos, basándose en una sugerencia que había recibido Marius de Kepler: " Júpiter ha sido muy inculpado por los poetas a causa de sus amores irregulares. Tres doncellas han sido especialmente citadas por ser cortejadas clandestinamente con éxito por Júpiter. Io, la hija de Inaco, el río Dios; Calisto, hija de Licaón; y Europa, hija de Agénor. Y estaba Ganimedes, el hermoso hijo del rey Tros, a quien Júpiter, tomando forma de águila, transportó al cielo sobre sus espaldas". De este modo quedó relegada la propuesta de Galileo sobre el nombre de planetas como Mediceos I, II, III y IV (en honor de su mecenas Cosme II de Médicis) y, desde mediados del siglo XIX Io, Europa, Ganimedes y Calisto son los nombres oficiales de las lunas joverianas descubiertas por Galileo.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Al final...¿hay vida en Europa o no?

Caosmeando

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