viernes, 23 de noviembre de 2007

El viento sopla sólo a nuestra espalda

Mil soles ha que erramos,
el humo de los sueños
quemados oculta nuestro hogar
Despiertan en nosotros los collados
engañosos recuerdos
de airosas florestas ebrias de sal

Late nuestra memoria
bajo la adulta noche
buscando en vano la olvidada senda
Albas sin ceremonia
miman gritos de goce,
aumentan nuestra aflicción sus promesas

Observamos el negro
vuelo de aves ignotas
que de olvidos y pérdidas nos habla,
de crimen y destierro,
turbia el agua ambiciosa
el viento sopla sólo a nuestra espalda

Del agua nos privaron,
nos privaron del fuego,
es el precio, no habrá más pan ni sal.
Mil soles ha que erramos,
el humo de los sueños
quemados oculta nuestro hogar.

2 comentarios:

Uno, trino y plural dijo...

Curioso el cambio que daría si en vez de "sólo" fuera "solo".

Anónimo dijo...

Como ya no es obligatorio poner esa tilde he estado a punto de no ponerla para dejar la ambigüedad.

Caosmeando

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