viernes, 26 de octubre de 2007

Tres en la noche

Eduardo Haro Ibars:
Mi libro, tal como ha quedado con el tiempo, me parece muy bonito. Habla de vampirismo, de amor –que es lo mismo- y de centauros. Adoro a los seres híbridos, a los humanimales que se evocan en la penumbra de los cuartos oscuros o bajo la luz anaranjada de las farolas tristes, y como ellos y de ellos he querido hablar en estas páginas. Todas las influencias que se quieran ver en mi trabajo existen. Y también algunas más, soterradas. Escribo con música, generalmente con la radio puesta. Y siento mucho no tener una metralleta para escribir mis verdaderos cantos de amor a la humanidad; sería más práctico, más hermoso, y –si tales poemas se escriben en el interior de un banco- mucho más lucrativo. Además, las ametralladoras son hermosas: guardan con la pistola la misma relación que la máquina de escribir con el bolígrafo.

Por eso, aunque me sigue haciendo gracia, pienso que mi libro no vale ni mucho menos lo que un buen asesinato, o el asalto al tren de Glasgow. Por eso aconsejo a todos los jóvenes poetas que dejen la escritura idiota y se echen a la calle a hacer algo divertido. La violencia es lo único que puede salvarnos del aburrimiento y de la muerte del arte.

“EL ACTO SURREALISTA POR EXCELENCIA MÁS SENCILLO CONSISTE EN SALIR A LA CALLE CON UN RÉVOLVER Y DISPARAR AL AZAR SOBRE LOS TRANSEÚNTES” André Breton.

«Durante la vida de recogimiento Eduardo acostumbra a escuchar la radio, sobre todo en la tranquilidad de la noche. Es oyente del programa diario “A CONTRALUZ”, de Radio 2, de Radio Nacional de España, que dirigen y presentan los melómanos Olga Barrio, una porcelanita que embelesa, y José Luis Téllez, viejo dibujante colaborador de TRIUNFO y POR FAVOR. José Luis y Olga están en el estudio desde las doce y media hasta las tres y media de la madrugada. Un día fatalista Eduardo llama a la radio y habla con la productora Concha Gómez Marco. Le implora que emitan “ADIOS A LA VIDA”, la famosa aria “E LUCEVAN LE STELLE”, de “TOSCA”, de Giacomo Puccini. La acción de la ópera narra los amores de la célebre cantante Floria Tosca y del pintor Mario Cavaradossi, que es condenado a muerte por haber ayudado a un proscrito. Al final el pintor es fusilado y Tosca se tira al Tíber. Eduardo exige que le pongan el aria o de lo contrario también se suicidará, ya que para él “es un acto libre y a menudo hermoso. Es el rechazo de todo, menos de uno mismo: porque el suicida se afirma en la negación de todo lo demás; demuestra a los otros que tiene razón”. Asegura tener el gas abierto y la cabeza a punto de introducirla en el horno. Tanto Téllez como Barrio acceden y le complacen con cuatro versiones seguidas. Tras no haber consumado la amenaza, Eduardo volvió a telefonear a Concha para agradecerle el gesto con gran efusión y Téllez en directo le transmitió ánimos cordiales y le lavó la conciencia.”
Aquí puedes escuchar el aria: http://www.youtube.com/watch?v=ldFw1vNHVA4
¿Adiós a la vida?

Para José Luis Téllez

Cuando el amable antaño desayuno
(comparto reina corazones rojos
y picas negras y tréboles negros
luego diamantes rojos otra vez y Blanca)
el suave Nescafé por la mañana
deja un regusto de podrido y falso
y el chocolate mismo de la noche
(alta madrugada Se vislumbran
ya rosas contra el aire rascacielos
y llaman las sirenas a gritos como siempre como todos los días
al cotidiano fatigar de muchos)
no borra los temblores ni el desastre
de la noche sin sueños pesadilla
despierta sin efectos especiales
Cuando el sexo no tiene la tranquila
Suavidad del humo tan libre y escogido
y la soledad misma está poblada
de insectos vertebrados horrendos y poseedores
de vocecillas malas que ni siquiera insultan
sino repiten nadas y nonadas
Y el corazón funciona con horas de adelanto
y los peces se ahogan en sus estanques
pues que sal en el agua o minerales
Cuando –en fin- me descubro
a escondidas fusilo mis ideas
pues se agotó mi pluma y no hay recambio
es una triste gracia este pijama
Y es un lugar común este poema
¿Es hora ya de ser Cavaradossi?


No se puede mostrar la imagen “http://www.geocities.com/cirulink/olga_archivos/image003.gif” porque contiene errores.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

La reinterpretación de la arbitrariedad surrealista es muy peligrosa cuando recordamos las matanzas de estudiantes en Estados Unidos. Pero claro, era otro tipo de protesta, hay que entender la libertad como ese acto altruista que nos aleja de la solución del suicidio.

(qué cosas lee uno de buena mañana)

Uno, trino y plural dijo...

Obviamente (contamos con la inteligencia del otro)no creo que Eduardo Haro Ibars sea un modelo a imitar en todo. La idea era presentar a tres personas interesantes, en algún punto admirables, que coinciden una noche y lo mismo que he incluido un texto de Olga Barrio para presentarla (me habría gustado poder incluir las voces de Téllez y de Olguita), he puesto ese texto de Haro Ibars para, de alguna manera presentarlo, pero espero que a nadie se le ocurra tomar al pie de la letra lo que dicen Breton y él. Hay que hacer eso, sí, pero de una manera más profunda, completa, fértil y transformadora. No es a unas personas físicas, concretas a quienes hay que matar.

Uno, trino y plural dijo...

El primer párrafo de ha parecido de una gran belleza... y me quedo con ésta frase...

“EL ACTO SURREALISTA POR EXCELENCIA MÁS SENCILLO CONSISTE EN SALIR A LA CALLE CON UN RÉVOLVER Y DISPARAR AL AZAR SOBRE LOS TRANSEÚNTES” André Breton.

Caosmeando

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