sábado, 22 de marzo de 2008
viernes, 21 de marzo de 2008
jueves, 20 de marzo de 2008
CODEX SERAPHINIANUS: La Enciclopedia Ilustrada de un mundo ficticio

1976. El arquitecto e ilustrador italiano Luigi Serafini, de 27 años, vuelve a su Roma natal después de un intenso viaje de varios meses por la agitada costa californiana. La sociedad norteamericana aún está intentando amoldarse a los cambios que la convulsa década anterior ha instalado en su seno. Sus experiencias en el entorno de las comunas hippies, su modo de vida y su concepto de la realidad dejan una profunda huella en el. A esta se unen ideas, conceptos, influencias e imágenes que ya rondaban hace tiempo por su cabeza. Durante mas de 2 años, cual amanuense de abadía medieval, y con poco mas que una caja de lapices de colores, Serafini dará forma a su particular tratado de casi 400 páginas.
Seguir Leyendo...
Como una Alicia cruzando el espejo, el romano irá desplegando, como si de una suerte de colorista escritura automática se tratara, una obra tan fascinante como inconexa, tan bella como subyugante y tan hipnótica como, en el fondo, falta de sentido. O quizás no. Pues es la necesidad de encontrar el reflejo, la lógica interna, los paralelismos que a veces nos desvela el arte, la que nos atrae como polilla a la brillante llama de este códice, la que obliga una y otra vez, por curiosidad o por placer, a volver a las crípticas imágenes, a perderse en el "arrebato" de la contemplación de la bello y lo doloroso, lo sublime y lo mundano, lo épico y lo cómico de un mundo de plantas, animales, seres, vestimentas, ciudades, objetos, costumbres y maneras quizás no tan alejado del nuestro propio.
En palabras del autor:
"Cuando empecé a pensar en la lengua que había de acompañar las ilustraciones, me di cuenta de que estaba saliendo ella sola del lápiz. De todas formas, creo que tiene elementos estéticos del alfabeto árabe, de la escritura cuneiforme y de algunas lenguas muertas"
"Hay gente que no me cree, gente que dice que he sido raptado por unos marcianos y otros que se arrancarían el pelo por encontrar una secuencia matemática en esa lengua. Pero no hay nada de todo eso. Yo soy firmemente laico y, sin embargo, creo en el arte. Si nos detenemos a mirar una pintura de Velázquez, vemos decenas de enigmas, misterios incluso indescifrables. Lo mismo ocurre con esa escritura que, de repente, me inventé. Se trata de una visión, de un lenguaje soñado. El misterio, para mí, consiste sencillamente en el acto artístico"
"Si ahora miro atrás y me veo dibujando en mi estudio de Sant'Andrea delle Fratte, tengo la sensación de que este libro fue como un grifo. Se abrió sin una razón aparente, empezó a caer agua a chorros y se cerró dos años y pico después. Algún día puede que se vuelva a abrir. Creo que mi deseo de aquella época se ha cumplido sólo ahora. Ahora que circula esta edición, mucho más barata, y ahora que existe Internet. En las comunas hippies americanas aprendí que era importante compartirlo todo, que las cosas existen sólo entrando en red, en conexión entre sí y con la gente".
"Para ver esas conexiones, para descifrar el lenguaje, no sirve de nada saber leer. Sólo hay que ser niño, o volver a ser pequeño. Si hubiera tenido un Codex a los cinco años habría sido feliz. Hay que intentarlo, ¿no?"
No en vano, personajes tan dispares como Federico Fellini, Umberto Eco o Tim Barton han declarado en alguna ocasión su pasión por la obra, que aún hoy en día sigue siendo una de las joyas del catálogo de aquellas editoriales que lo publican en diversos paises. A precios, eso sí, bastante alejados del bolsillo menos pudiente. Pero no hay que alarmarse, pues como el propio autor deja entrever en sus declaraciones, Internet es el lugar idóneo para encontar todo aquello que se busca...
Para terminar unas imágenes que, nunca mejor dicho, dicen mas que 1000 palabras:





Publicado por
Uno, trino y plural
a las
20:21
2
comentarios
Etiquetas: arte, documentos, ilustración, literatura
miércoles, 19 de marzo de 2008
¡Mariquita, caca!
Había una vez una niña llamada Mariquita, a la que su madre dio dinero para ir a comprar pan. Ella fue a la panadería tal y como su madre le había dicho, pero al lado había una tienda cuyo escaparate mostraba una muñeca que costaba igual que el pan y sin pensárselo dos veces entró y se la compró.
Al llegar a casa su madre le dijo:
- ¡Mariquita! ¿qué has hecho!?
y Mariquita contestó:
- Lo siento mamá, es que es tan bonita
Su madre habló de nuevo:
- Ya, pero tenías que comprar el pan y no esta muñeca
Mariquita arrepentida le contestó:
- Perdóname mamá, no lo haré más.
Después de esta conversación, su madre la perdonó y le volvió a dar dinero para volver a ir a comprar el pan. Esta vez sí lo hizo.
Llegó la noche y Mariquita se fue a dormir con su nueva muñeca, pero a las tres y media de la madrugada se escucha que la muñeca dice:
- ¡Mariquita, tengo caca!
Mariquita le contestó:
- Cágate ahí que mañana lo limpiaré.
Y así fue, pero lo que cagó no era lo típico sino dinero.
Cuando Mariquita se levantó, vio que tenía toda la habitación inundada de monedas y billetes,
- ¡Mamá somos ricas!, ¡somos ricas!
le dijo a su madre.
Fue un día estupendo para ellas, por eso el tiempo se les pasó volando. Llegó otra vez la noche y Mariquita se fue a dormir, y a la misma hora la muñeca volvió a decir:
- ¡Mariquita, tengo caca!
y Mariquita volvió a contestarle:
- Cágate ahí que mañana lo limpiaré
Y al despertarse Mariquita se alegró muchísimo de que le volviese a ocurrir lo mismo que la mañana pasada, pero esta vez Mariquita lo fue divulgando por el pueblo. Entonces, un ladrón entró en su casa y se la robó.
El ladrón muy contento la puso en su habitación y al llegar las tres y media de la madrugada la muñeca dijo:
- ¡Ladrón, tengo caca!
Y el ladrón le contestó:
- Cágate ahí, que mañana lo limpiaré.
Y eso es lo que hizo, cagarse, pero esta vez no fue dinero, sino lo normal y el ladrón, al ver que la muñeca había destrozado su habitación, la tiró en un bosque.
Pero dio la casualidad que por ese bosque pasaba un rey y a él también le entraron ganas de hacer sus necesidades, pero como no tenía papel para limpiarse decidió hacerlo con lo primero que pilló:la muñeca. Pero la muñeca se le quedó enganchada en el culo. Estuvo todo un día así y no se la podía desenganchar. Entonces fue a la radio, a la televisión… a decir que si alguien le desenganchaba esa muñeca lo recompensaría de manera que si era una chica se casaría con ella, y si era un chico, le daría mucho dinero. Todo el pueblo iba a probar a ver si podía desenganchar la muñeca, pero nadie pudo, así que Mariquita al ver la televisión dijo:
- ¡Es mi muñeca!
Entonces se fue a probar a ver si podía conseguirlo, y cuando le tocó el turno a Mariquita la muñeca dijo:
- Mariquiiiitaaa!
Se soltó del culo del rey y se fue a abrazar a Mariquita, nunca más se separaron.Mariquita, al cabo de unos años, se casó con el rey.


