En México, Edward Weston comenzó a estudiar las posibilidades que ofrecían objetos funcionales, fabricados en masa, como los retretes de cerámica de la casa que había alquilado. Durante más de una semana estuvo buscando la mejor manera de hacer una fotografía adecuada de este "receptáculo brillantemente esmaltado de extraordinaria belleza". Su objetivo era plasmar el retrete libre de cualquier connotación humorística, escatológica, obscena o de otro tipo, para expresar la "respuesta absolutamente estética a la forma". Cuando, por fin, hizo la foto que deseaba, se la mostró a Diego Rivera quien exclamó: "Nunca en mi vida había visto una fotografía tan bella"
jueves, 13 de noviembre de 2008
Edward Weston
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3 comentarios:
Precioso.
Familiar
Genial entrada :D
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