martes, 27 de noviembre de 2007

Prometeo V

(Llega Prometeo ocultando el rostro.)
PROMETEO.-¿ Desgraciado de mí! Procuremos que no me vea
Zeus. ¿Dónde está Pistetero?
PISTETERO.-¡Oh! ¿Qué es ésto? ¿Qué significa ese disfraz?
PROMETEO..-Ves algún dios detrás de mí?
PISTETERO.-Ninguno, por Zeus, no veo ninguno; pero tú ¿quién
eres?
PROMETEO..-¿En qué momento del día nos encontramos?
PISTETERO.-Es algo más del medio día; pero tú ¿quién eres?
PROMETEO..-¿Es el declinar del día o más tarde?
PISTETERO.-!Pero qué hombre más fastidioso!
PROMETEO.-¿Qué hace Zeus? ¿Disipa o amontona las nubes?.
PISTETERO.-¿Déjame en paz!
PROMETEO.-Entonces, me descubriré.
PISTETERO.-(Reconociéndole.) ¡Oh, mi querido Prometeo! Seguir Leyendo...

PROMETEO..-!Cuidado! ¡Cuidado! ¡No grites!
PISTETERO—¿Qué ocurre?
PROMETEO.-¡Silencio! No pronuncies mi nombre; si Zeus llega a
verme aquí, estoy perdido. Cúbreme la cabeza con esta sombrilla, para
que no me vean los dioses y te contaré todo lo que pasa en el Olimpo.
PISTETERO.-Excelente idea, digna de Prometeo. Métete pronto
aquí debajo, y habla sin temor.
PROMETEO.-Escucha, pues.
PISTETERO.-Habla; te escucho.
PROMETEO.-Zeus está perdido.
PISTETERO.-¿Desde cuándo?
PROMETEO..-Desde que fundasteis esta ciudad en el aire. Ningún
mortal ofrece ya sacrificios a los dioses, ni sube hasta nosotros el humo
de las víctimas. Privados de todas sus ofrendas, ayunamos como en las
Tesmoforias. Los dioses bárbaros, enfurecidos por el hambre, gritan
como los ¡lirios, y amenazan bajar contra Zeus, si no hace que vuelvan a
abrirse los mercados para que puedan introducirse las entrañas de las
víctimas.
PISTETERO.-Luego ¿hay dioses bárbaros que están sobre
vosotros?
PROMETEO.-Pues si no hubiese dioses bárbaros, ¿cuál podría ser el
patrón de Execéstides?.
PISTETERO.-¿Y cómo se llaman esos dioses?
PROMETEO.-¿Cómo? Tribalos.
PISTETERO.-Comprendo. De ahí, sin duda, viene la frase: «Ojalá
te trituren».
PROMETEO..-Está claro. Te aseguro que pronto bajará para
estipular las condiciones de paz una embajada de Zeus y de los Tribalos
superiores; pero vosotros no debéis concertar pacto alguno mientras Zeus
no restituya el cetro a las aves y te dé por esposa a la Realeza.
PISTETERO.-¿Quién es la Realeza?
PROMETEO..-Una hermosísima doncella que maneja los rayos de
Zeus, y a cuyo cargo están todas las demás cosas: la prudencia, la
equidad, la modestia, la marina; las calumnias, la tesorería y el pago del
trióbolo.
PISTETERO.-¿Es, pues, una intendente general?
PROMETEO.-Precisamente. De suerte que si te la otorga, serás
dueño de todo. He venido para darte este consejo, pues siempre he
querido mucho a los hombres.
PISTETERO.-Es verdad; tú eres el único dios a quien debemos el
carbón para hacer nuestros asados.
PROMETEO.-Sabes también que aborrezco a todos los dioses.
PISTETERO.-Sí, por Zeus; tú fuiste siempre su enemigo.
PROMETEO.-Un verdadero Timón para ellos. Pero dame la
sombrilla para que me vaya cuanto antes; si Zeus me ve así desde el
cielo, creerá que voy siguiendo a una canéfora.
PISTETERO.-Para fingir mejor, coge este asiento y llévatelo con la
sombrilla.

Extracto de Las Aves de Aristófanes

1 comentarios:

Uno, trino y plural dijo...

Aristófanes era un tipo tan divertido y ácido cómo conservador y demagogo.
Algo parecido a Losantos, pero con gracia.

Amo la literatura clásica, siempre me alegraré de haber hecho el bachiller de humanidades.

Caosmeando

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