Catalunya, comtat gran,
qui t'ha vist tan rica i plena!
Ara el rei Nostre Senyor
declarada ens té la guerra.
Segueu arran!
Segueu arran,
que la palla va cara!
Segueu arran!
Lo gran comte d'Olivars
sempre li burxa l'orella:
-Ara és hora, nostre rei,
ara és hora que fem guerra.-
Contra tots els catalans,
ja veieu quina n'han feta:
seguiren viles i llocs
fins al lloc de Riu d'Arenes;
n'han cremat un sagrat lloc,
que Santa Coloma es deia;
cremen albes i casulles,
i caporals i patenes,
i el Santíssim Sagrament,
alabat sia per sempre.
Mataren un sacerdot,
mentre que la missa deia;
mataren un cavaller,
a la porta de l'església,
en Lluís de Furrià,
i els àngels li fan gran festa.
Lo pa que no era blanc
deien que era massa negre:
el donaven als cavalls
sols per assolar la terra.
Del vi que no era bo,
n'engegaven les aixetes,
el tiraven pels carrers
sols per regar la terra.
A presència dels parents
deshonraven les donzelles.
Ne donen part al Virrei,
del mal que aquells soldats feien:
-Llicència els he donat jo,
molta més se'n poden prendre.-
Sentint resposta semblant,
enarboren la bandera;
a la plaça de Sant Jaume,
n´hi foren les dependències.
A vista de tot això
s'és avalotat la terra:
comencen de llevar gent
i enarborar les banderes.
Entraren a Barcelona
mil persones forasteres;
entren com a segadors,
com érem en temps de sega.
De tres guàrdies que n'hi ha,
ja n'han morta la primera;
ne mataren al Virrei,
a l'entrant de la galera;
mataren els diputats
i els jutges de l'Audiència.
Aneu alerta, catalans;
catalans, aneu alerta:
mireu que aixís ho faran,
quan seran en vostres terres.
Anaren a la presó:
donen llibertat als presos.
El bisbe els va beneir
Amb la mà dreta i l'esquerra:
-On es vostre capità?
On és vostre bandera?-
Varen treure el bon Jesús
Tot cobert amb un vel negre:
-Aquí és nostre capità,
aquesta és nostre bandera.-
A les armes catalans,
Que ens ha declarat la guerra!
Segueu arran!
Segueu arran,
que la palla va cara!
Segueu arran!
miércoles, 10 de junio de 2009
Els segadors
lunes, 8 de junio de 2009
sábado, 6 de junio de 2009
País fronterizo
Si tuviéramos que definir a aquel país, creo que torpemente sólo podríamos dar un dato sobre él: era un país fronterizo.
Puede parecer una obviedad, puesto que todos los países tienen sus respectivas fronteras, aunque sólo sea con el mar. Pero lo de aquel país era especial. Era especialmente fronterizo.
Si a alguien le preguntabas por las exportaciones e importaciones, por las producciones, costumbres y folclores del país, dependiendo de la cultura del interlocutor, podía llegar a hablarte de ellas, pero lo que sin duda ocupará más espacio en la conversación son los límites territoriales del susodicho.
Estaba muy caracterizado por sus fronteras, por lo numerosas y definitivas. De hecho, era país vecino de todos los países. E incluso, podemos ir más allá y afirmar que el país tenía fronteras con el fin del mundo. Colindaba con la nada.
Concluimos y reiteramos que era un país eminentemente fronterizo. Tan fronterizo era, que era un país borde. Sus habitantes hacían gala de unos modos toscos, de una endeble simpatía y de una escasa hospitalidad.
Tan borde era que mandaron una comitiva de sabios a reírse de un país vecino (el de los pobrecitos) que acababa de salir de una cruenta guerra civil. Esto no sentó muy bien en la Federación de Estados Organizados (FEO), que tomaron cartas en el asunto y haciendo valer todo su poder, mandaron una educada carta en la que sugerían una rectificación.
Esa carta inspiró al sureño país de los alegres para instaurar desde ese día la Fiesta de las Sugerencias.
La respuesta del país borde no se hizo de rogar. Fue una maleducada carta en la que invitaba a FEO a meterse en sus propios asuntos.
Esa contestación inspiró al país de los alegres para instaurar desde ese día la Fiesta de las Irreverencias.
El revuelo causado por tal provocación no tardó en extenderse por todos los países, armando un gran pitote en el país de los indignados, pasando desapercibido en el de los indiferentes y creando polémica en el país de los trastornos bipolares.
En el país de los independentistas tomaron las burlas contra los pobrecitos como propias y se sintieron ofendidos porque el imperialismo de los bordes y su especial RH blablabla.
La situación era crítica. Tanto es así, que en el país de los caprichosos empezó a tener voz la idea de construir un muro azul metalizado alrededor de aquel país tan fronterizo.
No quedó ahí la cosa, porque desde el país de los justicieros (miembros de la FEO) mandaron un equipo de diplomáticos con la intención de sentarse a dialogar y resolver el problema de una vez por todas.
Esa iniciativa inspiró de nuevo al país de los alegres para instaurar desde ese día la Fiesta del Diálogo.
Para la historia queda el escándalo que provocó la actuación de aquel pequeño país fronterizo, que creía que no tenía porqué darle explicaciones a nadie… ¡y mucho menos a ti!
Besines.
Publicado por
Uno, trino y plural
a las
20:16
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Etiquetas: humor, política, Reflexiones, Relatos, trastornos, viajes
jueves, 4 de junio de 2009
Aserrín aserrán
Empezaron por quitarle la pipa de la boca.
Los zapatos se los quitó él mismo, apenas el hombre de blanco miró hacia abajo.
Le quitaron la noción del cumpleaños, los fósforos y la corbata, la bandada de palomas en el techo de la casa vecina, Alicia. El disco del teléfono, los pantalones.
Él ayudó a salirse del saco y los pañuelos. Por precaución le quitaron los almohadones de la sala y esa noción de que Ezra Pound no era un gran poeta.
Les entregó voluntariamente los anteojos de ver cerca, los bifocales y los de sol. Los de luna casi no los había usado y ni siquiera los vieron.
Le quitaron el alfabeto y el arroz con pollo, su hermana muerta a los diez años, la guerra de Vietnam y los discos de Earl Hines. Cuando le quitaron lo que faltaba -esas cosas llevan tiempo, pero también se lo habían quitado-, empezó a reírse.
Le quitaron la risa y el hombre de blanco esperó, porque él sí tenía todo el tiempo necesario.
Al final pidió pan y no le dieron, pidió queso y le dieron un hueso.
Lo que sigue lo sabe cualquier niño, pregúntele.
Julio Cortázar, Territorios.
Aserrín, aserrán,
los maderos de San Juan,
piden pan
no les dan
piden queso
les dan hueso
y les cortan el pescuezo.

