jueves, 13 de noviembre de 2008

La existencia precede a la esencia (2)

El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace.
Éste es el primer principio del existencialismo. Es también lo que se llama la subjetividad, que se nos echa en cara bajo ese nombre. Pero ¿qué queremos decir con esto sino que el hombre tiene una dignidad mayor que la piedra o la mesa? Pues queremos decir que el hombre empieza por existir, es decir, que empieza por ser algo que se lanza hacia un porvenir, y que es consciente de proyectarse hacia el porvenir.
El hombre es ante todo un proyecto que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una coliflor; nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible, y el hombre será, ante todo, lo que habrá proyectado ser. No lo que querrá ser.
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Pues lo que entendemos ordinariamente por querer es una decisión consciente, que para la mayoría de nosotros es posterior a lo que el hombre ha hecho de sí mismo. Yo puedo querer adherirme a un partido, escribir un libro, casarme; todo esto no es más que la manifestación de una elección más original, más espontánea que lo que se llama voluntad.
Pero si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es. Así, el primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es, y asentar sobre él la responsabilidad total de su existencia. Y cuando decimos que el hombre es responsable de sí mismo, no queremos decir que el hombre es responsable de su estricta individualidad, sino que es responsable de todos los hombres.
Hay dos sentidos de la palabra subjetivismo, y nuestros adversarios juegan con los dos sentidos. Subjetivismo, por una parte, quiere decir elección del sujeto individual por sí mismo, y por otra, imposibilidad para el hombre de sobrepasar la subjetividad humana.
El segundo sentido es el sentido profundo del existencialismo. Cuando decimos que el hombre se elige, entendemos que cada uno de nosotros se elige, pero también queremos decir con esto que, al elegirse, elige a todos los hombres.
En efecto, no hay ninguno de nuestros actos que, al crear al hombre que queremos ser, no cree al mismo tiempo una imagen del hombre tal como consideramos que debe ser. Elegir ser esto o aquello es afirmar al mismo tiempo el valor de lo que elegimos, porque nunca podemos elegir mal; lo que elegimos es siempre el bien, y nada puede ser bueno para nosotros sin serlo para todos.
Si, por otra parte, la existencia precede a la esencia y nosotros quisiéramos existir al mismo tiempo que modelamos nuestra imagen, esta imagen es valedera para todos y para nuestra época entera.
Así, nuestra responsabilidad es mucho mayor de lo que podríamos suponer, porque compromete a la humanidad entera. Si soy obrero, y elijo adherirme a un sindicato cristiano en lugar de ser comunista; si por esta adhesión quiero indicar que la resignación es en el fondo la solución que conviene al hombre, que el reino del hombre no está en la tierra, no comprometo solamente mi caso: quiero ser un resignado para todos; en consecuencia, mi proceder ha comprometido a la humanidad entera.
Y si quiero -hecho más individual- casarme, tener hijos, aun si mi casamiento depende únicamente de mi situación, o de mi pasión, o de mi deseo, con esto no me encamino yo solamente, sino que encamino a la humanidad entera en la vía de la monogamia. Así soy responsable para mí mismo y para todos, y creo cierta imagen del hombre que yo elijo; eligiéndome, elijo al hombre.

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miércoles, 12 de noviembre de 2008

Libertad, igualdad, fraternidad y geometría.

Para librar a la Nación Francesa de la dependencia en que hasta hoy ha vivido de la industria extranjera necesitamos en primer lugar dirigir la educación nacional hacia el conocimiento de los objetos que exigen exactitud, lo que hasta nuestros días se ha descuidado en un todo, y acostumbrar las manos de nuestros artistas al manejo de todo género de instrumentos, que enseñan a trabajar con precisión, y a medir los grados diferentes del trabajo; entonces los consumidores, sabiendo apreciar la exactitud, la podrán exigir en todas las cosas, y estimarlas por su justo precio; y nuestros artistas, familiarizados con ella desde su niñez, se hallarán en estado de alcanzarla.

Es preciso en segundo lugar hacer popular el conocimiento de un gran número de fenómenos naturales indispensables al progreso de la industria, y aprovecharnos para el adelantamiento de la instrucción general de la Nación de la circunstancia feliz en que se halla de tener a su disposición los principales recursos que le son necesarios.

Y en fin, difundir entre nuestros artistas el conocimiento de los procedimientos de las artes, y el de las máquinas que tienen por objeto, o disminuir la mano de obra, o dar a los resultados del trabajo más uniformidad y precisión; y en cuanto a esto es preciso confesar que tenemos mucho que aprender de las naciones extranjeras.

Todas estas miras solo se conseguiran dando a la educación nacional una dirección nueva.

Familiarizando desde luego con el uso de la geometría descriptiva a todos los jóvenes de talento, tanto a los que tienen bienes de fortuna, para que algún dia puedan hacer de sus capitales un empleo útil a sí y a la nación, como a aquellos que no tienen mas que su educación, a fin de que puedan dar a su trabajo mayor precio.

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Este arte tiene dos objetos principales.

El primero es representar con exactitud sobre los diseños de dos dimensiones los objetos que tienen tres, y que son susceptibles de una determinación rigurosa.

Bajo este punto de vista es una lengua necesaria al hombre de genio que concibe un proyecto, a los que deben dirigir su ejecución y en fin, a los artistas que por sí mismos deben ejecutar sus partes diferentes.

El segundo objeto de la geometría descriptiva es deducir de la descripción exacta de los cuerpos todo cuanto se sigue necesariamente de sus formas y de sus posiciones respectivas. En este sentido es un medio de investigar la verdad; ofrece ejemplos continuamente del paso de lo conocido a lo desconocido, y porque se halla siempre aplicada a objetos susceptibles de la mayor evidencia, es necesario que entre en el plan de la educación nacional. No solamente es a propósito para ejercitar las facultades intelectuales de un gran pueblo; y por lo mismo contribuir a la perfección de la especie humana, sino que también es indispensable a todos los obreros, cuyo objeto es dar a los cuerpos ciertas formas determinadas; y los progresos tan lentos de nuestra industria de deben atribuir a que los métodos de este arte se han difundido hasta ahora muy poco, o casi se descuidaron enteramente.

La educación nacional pues recibirá una dirección ventajosa familiarizando nuestros jóvenes artistas con la aplicación de la geometría descriptiva a las construcciones gráficas que son necesarias al mayor número de artes, y haciendo uso de esta geometría para la representación y la determinación de los elementos de las máquinas, por medio de las cuales el hombre, poniendo en contribución las fuerzas de la naturaleza, no se reserva, por decirlo así, en sus operaciones otro trabajo que el de su inteligencia.

No es menos ventajoso derramar el conocimiento de los fenómenos de la naturaleza, que puedan convertirse en provecho de las artes.

El encanto que les acompaña podrá vencer la repugnancia que en general tienen los hombres a la meditación intensa, y hará que hallen placer en el ejercicio de su inteligencia, que casi todos miran como penoso y fastidioso.

Así que, en la escuela normal debe haber un curso de geometría descriptiva.

Pero como no tengamos ninguna obra elemental buena sobre este arte, ya sea porque hasta ahora los sabios la hayan creído de poco interés, o ya porque la hayan practicado de un cierto modo oscuramente algunos ciudadanos, de cuya educación no se ha cuidado bastantemente, y que no sabían comunicar los resultados de sus meditaciones, un curso simplemente oral de ningún modo lograría su fin.

Es pues necesario para el curso de geometría descriptiva que se reúnan la práctica y la ejecución con la viva voz de los maestros.

Así aquellos de los ciudadanos, cuyos estudios anteriores se hayan dirigido a la geometría u otras ciencias exactas, se ejercitarán en las salas particulares de las construcciones gráficas de la geometría descriptiva.

Dos partes de este arte tienen métodos generales con los que se familiarizarán los ciudadanos valiéndose de la regla y del compás, sin los cuales sería difícil que llegasen a poderla enseñar ellos mismos.

Entre las diferentes aplicaciones que puede hacerse del método de proyecciones hay dos notables por su generalidad y por lo que tienen de ingeniosas, cuales son las construcciones de la perspectiva y la determinación rigurosa de la sombras en lso diseños. Estas dos partes se pueden considerar como el complemento del arte de describir los objetos. Se ejercitará en ellas a los ciudadanos, porque siendo su destino enseñar algún día los procedimientos de la geometría descriptiva, es necesario que conozcan todos sus recursos.

Enseguida el método de las proyecciones se aplicará a las construcciones gráficas necesarias al mayor número de las artes, tales como la del cantero, carpintero &c.

En fin, lo demás del curso se empleará al principio en la descripción de los elementos de las máquinas, a fin de estudiar sus formas y efectos, y después en las máquinas cuyo uso es muy importante difundir, sea que tengan por objeto dar al trabajo más precisión y uniformidad, o sea que tengan por fin emplear en la producción de un cierto trabajo las fuerzas de la naturaleza, y por eso aumentar el poder nacional.


Gaspard Monge, 1803

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martes, 11 de noviembre de 2008

Carta de Froylán Turcios a A. C. Sandino

Rubén Darío dijo del hondureño Froylán Turcios «Es un caso típico de nuestra zona: produce libros, escribe periódicos y hace revoluciones».

Tegucigalpa, Honduras, 17 de diciembre de 1928

Sr. Gral. Augusto C. Sandino.
Donde esté.

Mi querido amigo:
Me dijo Ud. en una de sus recientes cartas, en un párrafo de su puño y letra, que venía de postdata, que me considera su mejor amigo. Yo lo quiero aún más, como a mi único hermano por el corazón y por los grandes ideales de Justicia y Libertad. Y por esto, precisamente, estoy en la forzosa e ineludible obligación de hablarle con la más absoluta franqueza, con la alta franqueza digna de los dos.
Yo tengo el deber de cuidar de su gloria, de la gloria del Libertador Sandino, el hombre más brillante de los tiempos modernos. Pero el Sandino de mis admiraciones, el símbolo de nuestra Raza, y la Gran Bandera de la Libertad, es el egregio paladín arriesgado heroicamente en una empresa gigantesca para arrojar al poderoso conquistador del suelo de su Patria.
Conseguido ese magno objetivo, su victoria es absoluta; y de ningún modo puede mezclarse en otra empresa menuda, como sería el encabezar una guerra civil para poner a éste o aquél en la silla presidencial de Nicaragua. El patricio, el prócer Sandino, mi amigo, mi hermano, por quien daría mi sangre, es el Héroe de los Héroes en la guerra de Independencia que hoy asombra al mundo. Al Sandino, caudillo en una guerra civil, en una miserable contienda fratricida, "no lo conozco", y nada tendría que ver con él.
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No estaré, pues, jamás, de acuerdo con la misión a México. Yo no debo cooperar a empequeñecer la homerica figura del "Libertador Sandino", cuando he puesto mis mejores energías en hacerlo brillar como un nuevo Bolívar bajo el cielo de América.
En el número de antier de "El Demócrata" de esta ciudad, apareció el texto que le acompaño, de un proyecto de pacto entre Moncada, Díaz y Ud., redactado por los señores Escolástico Lara, Sofonías Salvatierra y Salomón de la Selva.
Antes que todo, ruégole decirme si estos señores tienen representación de Ud., para proponer pactos de arreglo. Entendía, por lo que Ud. me ha dicho en varias ocasiones, que sólo yo tendría este derecho. De todos modos, el proyecto en referencia tiene sus cosas buenas. Deseo saber si podría yo escribir un pacto, que fuera respetado por Ud., con las siguientes bases, tomadas o ampliadas de éste a que me refiero:
1) El Gobierno de Nicaragua, presidido por el Gral. Moncada, pedirá a Estados Unidos y obtendrá el inmediato retiro de todas las fuerzas norteamericanas que se hallan en aquella república.
2) Inmediatamente después que haya salido de Nicaragua el último soldado norteamericano, el Gral. Augusto C. Sandino y todos sus jefes y soldados que están a sus órdenes, depondrán las armas, guardándolas en Costa Rica, para el caso de que tuvieran necesidad de hacer uso de ellas, si nuevamente soldados norteamericanos invadieran el territorio de Nicaragua; y reconocerán la constitución del Gobierno presidido por el Gral. Moncada.
3) El Gobierno del Gral. Moncada pondrá en todo su rigor la Constitución de la República, y tomará sin pérdida de tiempo, una vez constituido, las medidas necesarias a fin de no tener efecto de ley todas aquellas disposiciones y demás medidas que violan o contrarian la Constitución.
4) El Gobierno del Gral. Moncada reconocerá al Gral. Sandino y a sus oficiales y soldados sus derechos ciudadanos, amarándolos, mediante la más amplia amnistía.
Espero que se servirá contestar esta carta a la mayor brevedad posible, dándole instrucciones especiales al correo a fin de que llegue sin la menor demora.

Mis mejores saludos para la Legión Sagrada.

Un abrazo para Ud.

Patria y Libertad
Froylán Turcios

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Sensemayá

Nicolás Guillén Silvestre Revueltas



(Canto para matar a una culebra)

¡Mayombe--bombe--mayombé!
¡Mayombe—bombe--mayombé!
¡Mayombe--bombe--mayombé!

La culebra tiene los ojos de vidrio;
la culebra viene y se enreda en un palo;
con sus ojos de vidrio, en un palo,
con sus ojos de vidrio.
La culebra camina sin patas;
la culebra se esconde en la yerba;
caminando se esconde en la yerba,
caminando sin patas.

¡Mayombe—bombe--mayombé!
¡Mayombe--bombe--mayombé!
¡Mayombe—bombe--mayombé!

Tú le das con el hacha, y se muere:
¡dale ya!
¡No le des con el pie, que te muerde,
no le des con el pie, que se va!

Sensemayá, la culebra,
sensemayá.
Sensemayá, con sus ojos,
sensemayá.
Sensemayá, con su lengua,
sensemayá.
Sensemayá, con su boca,
sensemayá ...

¡La culebra muerta no puede comer;
la culebra muerta no puede silbar;
no puede caminar,
no puede correr!
¡La culebra muerta no puede mirar;
la culebra muerta no puede beber;
no puede respirar,
no puede morder!

¡Mayombe—bombe--mayombé!
Sensemayá, la culebra…
¡Mayombe--bombe--mayombé!
Sensemayá, no se mueve…
¡Mayombe—bombe--mayombé!
Sensemayá, la culebra…
¡Mayombe—bombe--mayombé!
Sensemayá, se murió!

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Caosmeando

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