martes, 26 de febrero de 2008
El manifiesto comunista
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domingo, 27 de enero de 2008
Cuando la única salida es la muerte...
“Soy un cínico existencialista, un humanista antihumanos, un socialdarwinista antisocial, un idealista realista y un ateo amante de Dios.
Como selector natural, eliminaré a todo el que vea no apto, una desgracia para la raza humana o un fallo de la selección natural.
Os preguntareis por qué hice esto y qué es lo que quiero. Bien, la mayoría de vosotros sois demasiado arrogantes y cerrados de mente para comprender. Probablemente diréis que estoy loco, chiflado, psicópata, criminal o basura de esa. No, la verdad es que soy sólo un animal, un humano, un individuo, un disidente.Ya he tenido bastante. No quiero ser parte de esta jodida sociedad. Como otras personas sabias han dicho en el pasado, no merece la pena salvar a la raza humana o luchar por ella, sólo merece la pena matar.
la revolución contra el sistema, que esclaviza no sólo a la mayoría de las masas de mentes débiles, sino también a la minoría de mentes fuertes e inteligentes individuos. Si queremos vivir en un mundo diferente, debemos actuar. Debemos levantarnos contra los regímenes corruptos y totalitarios que esclavizan y remover a los tiranos, a los gangsters y el gobierno de la idocracia. Yo solo no puedo cambiar mucho, pero espero que mis acciones inspiren a la gente inteligente del mundo y que inicie un tipo de revolución contra los sistemas actuales. El sistema que discrimina la naturalidad y la justicia es mi enemigo. La gente que vive en un mundo de desilusión y apoya ese sistema es mi enemiga.Estoy dispuesto a morir por una causa que sé que es justa y verdadera, incluso si pierdo o si la batalla es sólo recordada como cruel. Prefiero luchar y morir que vivir una larga e infeliz vida.Y recordad que esta es mi guerra, mis ideas, mis planes. No culpéis a nadie más por mis acciones. No culpéis a mis padres o mis amigos. No le dije a nadie mis planes y siempre los mantuve sólo en mi mente. No culpéis a las películas que he visto, a la música que escucho, a los juegos a los que juego o a los libros que he leído. No, no tienen nada que ver con esto. Esta es mi guerra: un hombre solo contra la humanidad, contra los gobiernos y contra las masas de mente débil del mundo. ¡Sin piedad con la escoria de la tierra! ¡LA HUMANIDAD ESTÁ SOBREVALORADA! ¡Es hora de volver a la senda de la SELECCIÓN NATURAL Y LA SUPERVIVENCIA DEL MÁS CAPAZ!"
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martes, 22 de enero de 2008
Lumumba (4)
Mi Querida compañera,
te escribo estas palabras sin saber si te llegarán, cuándo te llegarán o si estaré todavía vivo para cuando te lleguen.
A lo largo de toda mi lucha para la independencia de mi país, nunca dudé ni siquiera por un instante del triunfo final de esta causa sagrada a la cual mis compañeros y yo hemos consagrado nuestras vidas.
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Sin embargo, lo que queríamos para nuestro país: el derecho a una vida honorable, a una dignidad intachable, a una independencia sin restricciones; el colonialismo belga y sus aliados occidentales-que consiguieron apoyo directo e indirecto, deliberado e involuntario entre algunos altos funcionarios de las Naciones Unidas, esta organización en la cual nosotros depositamos toda nuestra confianza cuando le pedimos su ayuda- no lo quiso así.
Corrompieron algunos de nuestros compatriotas que a su vez contribuyeron a distorsionar la verdad y a dañar nuestra independencia. ¿Qué más te puedo decir? Que muerto, vivo, libre o en prisión en manos de los colonialistas, no soy yo quien importa.
Es el Congo, es nuestra gente para quien la independencia se ha convertido en una jaula en la cual estamos resguardado del exterior a veces con compasión benevolente y otras veces con alegría y placer.
Pero mi fe seguirá siendo inquebrantable. Sé y siento en lo profundo de mi ser que tarde o temprano mi pueblo se podrá deshacer de sus enemigos tanto internos como externos y que algún día se levantará como un ser único liberándose del degradante y vergonzoso colonialismo y reconquistará su dignidad bajo el Sol puro.
No estamos solos. África, Asia, y los pueblos libres y liberados de todos los rincones del mundo estarán siempre al lado de los congoleses. No se abandonará la lucha hasta que llegue el día en que ya no existan ni colonizadores ni mercenarios en nuestro país.
A mis hijos, que estoy dejando y que probablemente no volveré a ver nunca más, quisiera que les digas que el futuro del Congo será hermoso y que dependerá de ellos y de cada congolés lograr la tarea sagrada de reconstruir nuestra independencia y nuestra soberanía; ya que sin dignidad no hay libertad, sin justicia no hay dignidad y sin independencia no habrá hombres libres.
Ni con la brutalidad, el maltrato y la tortura lograron forzarme a pedir clemencia, prefiero morir con la frente en alto, con mi fe inamovible antes de vivir en sumisión y renegando principios sagrados y con profunda confianza en el destino de mi país. La historia algún día tendrá la última palabra, pero no será la historia que Bruselas, Paris, Washington o de las Naciones Unidad nos enseña, sino la historia que se enseñará en los países emancipados del colonialismo y de sus títeres.
África escribirá su propia historia y será desde el norte hasta el sur del Sahara, una historia de gloria y dignidad. No lloren por mí, queridos compañeros. Sé que mi país, que ya ha sufrido demasiado, sabrá como defender su independencia y su libertad.
¡Larga vida al Congo! ¡Larga vida a África! ( Última carta de Lumumba a Pauline desde laprisión de Camp Hardy, una semana antes de ser asesinado)
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lunes, 21 de enero de 2008
Lumumba (3)
Resulta claro que si Lumumba continúa ostentando su actual cargo, el resultado inevitable, en el mejor de los casos, será el caos en el Congo, y, en el peor, una toma del poder por parte de los comunistas, con desastrosas consecuencias para el prestigio de la ONU y los intereses del mundo libre en general. En consecuencia, hemos concluido que su derrocamiento debe ser un objetivo urgente y prioritario de nuestra acción encubierta (Telegrama de Allen Dulles, director de la CIA, a Lawrence Devlin, jefe de la CIA en el Congo)
No fue fácil, tuvimos que despedazarlos(el comisario belga Gerard Soete al confesar que le ordenaron hacer desaparecer a los fusilados, Lumumba y dos compañeros suyos, Mpolo y Okito.)
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domingo, 20 de enero de 2008
Lumumba (2)
Hoy, siguiendo con el plan de presentar esta historia a través de las(algunas) palabras de los (algunos) actores que intervinieron en ella, traemos aquí un recorte de la revista Time, del 30 de mayo de 1960, para que sirva como botón de muestra de la campaña mediática anti-Lumumba. Todo lo que viene a continuación puede leerse, en inglés, en ese recorte, pinchando sobre la imagen.
1. “...la mayoría de los votantes negros semidesnudos y analfabetos, no tiene la menor idea de lo que están hablando los candidatos….”
2. “…Al hombre que hay que vencer es al radical Patrice Lumumba…”
3. “...quien estuvo seis meses en prisión por una estafa de $ 2.500…”
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4. “…y regresó a la cárcel por comenzar unos disturbios, pero salió justo a tiempo para ir a Bruselas para participar en las negociaciones…”
5. “…Los negros que los partidarios de Lumumba encuentran en la calle sin el carnet de afiliación a su partido son golpeados….”
6. “…Lumunba predica la unidad nacional bajo un gobierno fuerte central, sin embargo su tipo de unidad asusta a los blancos…”
7. “…La semana pasada,desde los coches de su campaña electoral, equipados con altavoces, se declamaban mensajes conciliatorios con los belgas, sin embargo en los dialectos nativos lanzaban diatribas contra los blancos…”
8. “… Lumumba les ha prometido a sus seguidores que después de la independencia podrán quedarse con los coches, las casas e inclusive las mujeres de los blancos, de tal modo que varios blancos recibieron las visitas de negros que querían que les enseñaran sus casas porque, explicaban, pensaban quedarse con ellas después de la independencia. Más horrible aún es la lista negra que Lumumba tiene de los belgas que serán “eliminados” después del 30 de junio si no dejan el país, por tal motivo se tuvieron que habilitar 80 vuelos especiales diarios hacia Europa para los blancos que huyen despavoridos…”
9. “….Los rivales africanos de Lumumba saben que no hay candidato que lo pueda derrotar electoralmente y esperan derrotarlo con una coalición post-electoral. Sea como sea, será un hombre difícil de manejar….”
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sábado, 19 de enero de 2008
Lumumba (1)
Comienza aquí una serie cuya intención es presentar una historia por medio, exclusivamente, de las palabras de algunos de los actores que intervinieron en ella.
Ya no somos sus monos
Discurso de Lumumba en el día de la Independencia del Congo. (30 de junio 1960)
Hombres y mujeres del Congo,
luchadores de la independencia, hoy victoriosos, os saludo en nombre del gobierno congolés. A todos ustedes, amigos míos que combatieron incansablemente a nuestro lado, les pido que hagan de este día 30 de junio de 1960 una fecha inolvidable; que guardarán grabada de forma indeleble en los corazones; una fecha significativa que deben enseñarle a sus hijos, de manera que ellos lo puedan hacer con los suyos y así sucesivamente, porque se trata de la gloriosa historia de nuestra lucha por la libertad.
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Y aun cuando lo estemos celebrando hoy día junto con Bélgica, un país amigo con el cual trataremos de hora en adelante como iguales, nadie que se considere congolés debe olvidar que para poder conseguir la independencia del Congo, tuvimos que luchar todos los días. Una pelea apasionada e idealista, en la cual no escatimamos ni privaciones, ni sufrimientos y para la cual dimos nuestras fuerzas y nuestra sangre.
Estamos orgullosos de esta lucha, de las lágrimas, del fuego, de la sangre, en lo profundo de nuestro ser, porque fue una pelea justa y noble e indispensable para terminar con la esclavitud humillante que nos fue impuesta por la fuerza. Este fue nuestro destino durante ochenta años de régimen colonial; nuestras heridas son todavía muy recientes y todavía muy dolorosas para olvidarlas. Hemos conocido el trabajo forzado y pagas que no nos han permitido clamar nuestra hambre, vestirnos, tener viviendas decentes o criar a nuestros hijos como los seres queridos que son.
Hemos sufrido ironías, insultos y golpes mañana, tarde y noche porque somos negros. ¿Quién puede olvidar que a un negro se le decía “tú” no por tenerle confianza, sino porque el más honorable “usted” se les reservaba a los blancos.
Las leyes de un sistema judicial que solo reconoce la ley del más fuerte nos han atado las manos y arrebatado las tierras.
Hemos observado como la ley no era la misma para los blancos y para los negros, blanda para los primeros y crueles e inhumanas para los otros. Hemos sido testigos de sufrimientos atroces de aquellos condenados por sus opiniones políticas o creencias religiosas; exilados en su propio país, con un destino peor que la propia muerte.
Hemos visto que en las ciudades existían magníficas casas para los blancos y destartaladas casuchas para los negros, que un negro no era admitido en los cines, en los restaurantes, en las tiendas de los europeos, que los negros teníamos que viajar en las bodegas de carga o a los pies de los blancos en su lujosas cabinas.
¿Quién podrá olvidar las masacres en las cuales tantos de nuestros hermanos murieron, las celdas en la cuales ellos fueron encerrados por rehusarse a someterse al régimen de opresión y de explotación que por fin vencimos?
Todo esto, hermanos hemos aguantado.
Sin embargo nosotros, que con el voto le dimos a nuestros representantes electos el derecho de gobernar a nuestro querido país, nosotros que hemos sufrido en carne propia y en el corazón por la opresión colonialista, les decimos en voz alta que todo esto ha terminado.
La República del Congo ha sido proclamada, y nuestro país está ahora en manos se sus hijos. Juntos, hermanos y hermanas, vamos a comenzar una nueva lucha, una lucha sublime, que llevará a nuestro país a la paz a la prosperidad y a la grandeza.
Juntos vamos a establecer la justicia social y asegurarnos de que todo el mundo tenga remuneración por su trabajo. Le enseñaremos al mundo qué es lo que el hombre negro puede hacer cuando trabaja en libertad, y haremos del Congo el centro de un sol radiante para toda África.
Cuidaremos las tierras de nuestro país de tal manera que realmente sean aprovechadas en beneficio de sus hijos. Restauraremos las leyes antiguas y haremos nuevas que sean justas y nobles. Le pondremos fin a las limitaciones de la libertad y procuraremos que todos los ciudadanos gocen por completo de las libertades fundamentales estipuladas en la Declaración de los Derechos del Hombre. Gobernaremos no con la paz de los fusiles y la bayonetas, sino con la paz del corazón y de la voluntad.
Y para lograr todo esto, queridos compatriotas, pueden estar seguros de que contaremos no solamente con nuestra enorme fuerza y nuestras inmensas riquezas sino con la asistencia de numerosos países de los cuales aceptaremos la colaboración si nos la ofrecen desinteresadamente y sin tratar de imponernos una cultura foránea, no importa cual sea su origen.
En este sentido, Bélgica, al final aceptando el curso de la historia, no ha tratado de oponerse a nuestra independencia y está lista para darnos su ayuda y su amistad. Un tratado ha sido suscrito recientemente entre ambos países como iguales e independientes. De nuestra parte, mientras seguiremos vigilantes, debemos respetar las obligaciones que hemos asumido libremente.
Así que interiormente y desde el punto de vista internacional, el nuevo Congo, nuestra querida república, que mi gobierno creará, será una nación rica, libre y próspera, y lograremos esta meta rápidamente.
Les pido a todos, legisladores y ciudadanos, que me ayuden con todas sus fuerzas.
Les pido a todos que olvidemos las disputas tribales. Nos consumen y ponen en riesgo nuestra credibilidad en el exterior.
Les pido a las minorías parlamentarias que ayuden al gobierno ejerciendo una oposición constructiva y que usen solamente los canales legales y democráticos.
Les pido a todos de no achicarse antes cualquier sacrificio para lograr esta enorme tarea.
Y finalmente, les pido respetar incondicionalmente la vida y la propiedad de nuestros conciudadanos y de los extranjeros que viven en nuestro país. Si la conducta de algunos extranjeros dejara a que desear, nuestra justicia los expulsará rápidamente del territorio de la república; si, por lo contrario, su conducta es correcta, deben ser dejados en paz, porque ellos también trabajan en favor de la prosperidad de nuestro país.
La independencia del Congo marca un paso decisivo hacia la liberación del entero continente africano.
Su alteza, excelencias, damas y caballeros, mi queridos compatriotas, hermanos de raza, hermanos de lucha, eso fue lo que quise decirles en nombre del Gobierno, en este magnífico día de nuestra completa independencia.
Nuestro Gobierno, fuerte, nacional y popular garantizará la prosperidad de nuestro país. Llamo a todos los congoleses, hombres, mujeres y niños, a que comiencen desde ya la tarea de crear una economía nacional próspera que nos asegure también nuestra independencia económica.
¡Gloria para los luchadores de la liberación nacional!
¡Viva la independencia y el África unida!
¡Viva el Congo independiente y soberano!
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viernes, 21 de diciembre de 2007
El acorazado Potemkin
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jueves, 20 de diciembre de 2007
Iquique
Está a punto de cumplirse el centenario de la matanza de Santa María de Iquique, el 21 de diciembre de 1907. Como homenaje y recordatorio, aquí está el texto que Eduardo Galeano le dedica en Memoria del fuego
Banderas de varios países
encabezan la marcha de los obreros del salitre, a través del cascajosodesierto del norte de Chile. Miles de obreros en huelga y miles de mujeres y niños caminan hacia el puerto de Iquique, coreando consignas y canciones.
Cuando los obreros ocupan Iquique, el ministro del Interior dicta orden de matar. Los obreros, en continua asamblea, deciden aguantar a pie firme y sin arrojar ni una piedra.
José Briggs, jefe de la huelga, es hijo de un norteamericano, pero se niega a pedir protección al cónsul de los Estados Unidos.
El cónsul del Perú intenta llevarse a los obreros peruanos. Los obreros peruanos no abandonan a sus compañeros chilenos. El cónsul de Bolivia quiere salvar a los obreros bolivianos. Los obreros bolivianos dicen:
-Con los chilenos vivimos, con los chilenos morimos
Las ametralladoras y los fusiles del general Roberto Silva Renard barren a los huelguistas desarmados y dejan el tendal.
El ministro Rafael Sotomayor justifica la carnicería en nombre de las cosas más sagradas, que son, en orden de importancia: la propiedad, el orden público y la vida.
http://es.wikipedia.org/wiki/Matanza_de_la_Escuela_Santa_Mar%C3%ADa_de_Iquique
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martes, 18 de diciembre de 2007
Libertatia. Una utopía pirata del XVII
Caraccioli fue invitado a subir a la Victoire. El barco zarpó, al mando de un capitán llamado Fourbin, que murió en las Antillas en un combate naval con los ingleses. Caraccioli, entonces, propuso a los 200 integrantes de la tripulación nombrar capitán a Misson, que era el más culto de los marinos supervivientes, y dedicarse al filibusterismo. Ésa no fue la única moción del fraile italiano que fue aceptada. Los tripulantes del Victoire colectivizaron la riqueza del barco, decidiendo que "todo debería ponerse en común".
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Las decisiones se dejaron "al Voto de toda la Compañía". El código de conducta redactado por los líderes Misson y Caraccioli establecía el trato humanitario a los prisioneros, la prohibición de emborracharse o de blasfemar y el respeto a las mujeres. Los piratas también consintieron en obligarse mutuamente al trabajo y a la defensa común. El barco partió en busca de tierras libres, izando una bandera blanca con la leyenda "por Dios y la libertad".
Liberar esclavos era su mayor preocupación: en su ruta por la costa occidental de África se cruzaron con un barco negrero holandés y lo capturaron. Los esclavos fueron llevados a la Victoire, donde les dijo Misson que "el Comercio de aquellos de nuestra propia Especie, nunca será agradable a los Ojos de la Justicia Divina: Ningún Hombre tiene Poder sobre la Libertad de otro" y que "él no les había eximido su cuello del galante Yugo de la Esclavitud, y afirmado su propia Libertad, para esclavizar a otros". Los africanos se unieron a la tripulación, lo mismo que algunos de los marinos del buque holandés. La Victoire dobló el Cabo de Buena Esperanza y el Océano Índico se abrió ante la vista de la tripulación. Cuando navegaban por la costa de Madagascar, Misson encontró una bahía perfecta, con tierras fértiles, agua fresca y nativos amistosos (la precisa localización es hoy objeto de debate). La isla tenía un clima cálido y saludable, con abundante pesca, minas de hierro y algo de plata y oro. El suelo producía buenas maderas, azúcar, algodón e índigo. Los nativos accedían a venderles ganado vacuno; algunas de sus familias incluso se radicaron entre los piratas. Y si necesitaban algo más, tenían los innumerables barcos que surcaban el Océano Índico: sólo era cuestión de servirse...
Las páginas de Johnson dicen que hablaban un lenguaje propio, una mezcla de lenguas africanas con francés, inglés, holandés, portugués y malgache nativo. Los piratas se asentaron para convertirse en granjeros, teniendo la tierra en común: "ninguna cerca separaba cualquier propiedad particular de un Hombre". Los botines y riquezas ganados en el mar eran "puestos en el Tesoro común, el Dinero no tiene Uso allí donde todas las Cosas están en común".
Al poco de comenzar los trabajos de la construcción de Libertatia, la Victoire se encontró con el pirata Thomas Tew. Las ideas de formar una colonia libre no eran nuevas para Tew, quien había perdido a parte de su tripulación en un intento de establecer una colonia en la costa oeste de Madagascar Thomas Tew nació en Nueva Inglaterra, en la Costa Este de los actuales Estados Unidos, hacia 1650. Allá por 1682 navegaba en el Caribe, estando establecido en Jamaica. En 1691 Tew compró parte del buque "Amity", y sumó a su pequeña a flota a otro barco, mandado por George Drew. Ambas embarcaciones pasaron el Cabo de Buena Esperanza y viajaron hacia el norte, hacia el Golfo de Adén. Allí atacaron un velero árabe y tomaron buen tesoro: cada hombre se quedó con una fortuna de 3 mil libras esterlinas. Regresando hacia el sur, parte de la tripulación, unos 24 marinos, decidió establecer una colonia.
El resto decidió volver a América, y en el regreso se topó con Libertatia. Misson, deseando fortalecer su república, decidió enviar un buque a Guinea a capturar barcos esclavistas y le ofreció la tarea a Tew, que la aceptó. Frente al Cabo, el "Amity" abordó un barco holandés de 18 cañones, el East Indianman. Nueve de los tripulantes holandeses se le unieron y el resto fue desembarcado. Luego, frente a la costa de la actual Angola, capturó un barco inglés con 240 hombres, mujeres y niños engrillados en las bodegas. Los miembros africanos de la tripulación descubrieron a bastantes familiares y amigos entre los esclavizados, a los que liberaron y llevaron con ellos. También se sumó la mitad de la tripulación del barco pirata del célebre capitán William Kidd, que en una oportunidad se detuvo unos días a hacer reparaciones en su navío. Tew finalmente se volvió a América, pero al poco tiempo decidió regresar a Libertatia en un nuevo buque, el "Frederick".
Ya en la república pirata, se decidió hacer una campaña de capturas en la región del Golfo de Adén. Tew y Misson, cada uno con un barco y 250 tripulantes, pusieron proa al norte. Frente a la costa sur de Arabia se encontraron con un gran barco indio con mil peregrinos en viaje a La Meca. Lo capturaron fácilmente sin perder un hombre (el navío apresado estaba abarrotado) y desembarcaron a todos... salvo a cien muchachas de entre 12 y 18 años, que los piratas reclamaron para, "crecer y multiplicarse". Misson, viendo los llantos de las adolescentes y sus familiares, estuvo a punto de desistir de la idea, pero sus hombres se lo impidieron.
Sus siguientes campañas también terminaron en éxito. Cuando una flota de cinco navíos portugueses atacó la república, los piratas hundieron dos de los barcos y capturaron uno; dos pudieron escapar. En una ocasión se envió a un navío a levantar un mapa de la costa, lo que se aprovechó para instruir a los esclavos liberados en la navegación y el manejo del idioma francés. La elección de la tripulación fue fiel a los principios de la república: se formó con 50 blancos y 50 negros. Aprovechando la ausencia de una parte de la flota pirata, una de las tribus de nativos malgaches atacó la república y arrasó las debilitadas defensas. Fue una masacre; Caraccioli murió en la defensa. Misson apenas pudo escapar con 45 hombres, dos barcos y un aún considerable tesoro.
Thomas Tew fue un famoso pirata. Todo lo demás: Misson, Caraccioli y toda la historia de Libertatia o Libertalia tiene una única fuente, el libro "General History of the Robberies and Murders of the most notorious Pyrates", publicado en Londres en 1728 por el capitán Charles Johnson, quizá un seudónimo de Daniel Defoe. Esto hace dudar de la autenticidad de la historia. Pero, ¿por qué habría una historia imaginaria en un libro en el que todo el resto de los episodios incluidos son hechos reales?
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martes, 11 de diciembre de 2007
Que trabajen ellos (7)
Este divorcio entre los propósitos individuales y los sociales respecto de la producción es lo que hace que a los hombres les resulte tan difícil pensar con claridad en un mundo en el que la obtención de beneficios es el incentivo de la
industria. Pensamos demasiado en la producción y demasiado poco en el consumo.
Como consecuencia de ello, concedemos demasiado poca importancia al goce y
a la felicidad sencilla, y no juzgamos la producción por elplacer que da al consumidor.
Cuando propongo que las horas de trabajo sean reducidas a cuatro, no intento decir que todo el tiempo restante deba necesariamente malgastarse en puras
frivolidades. Quiero decir que cuatro horas de trabajo al día deberían dar
derecho a un hombre a los artículos de primera necesidad y a las comodidades elementales en la vida, y que el resto de su tiempo debería ser de él para
emplearlo como creyera conveniente.
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Es una parte esencial de cualquier sistema social de tal especie el que la educación vaya más allá del punto que generalmente alcanza en la actualidad y se proponga, en parte, despertar
aficiones que capaciten al hombre para usar con inteligencia su tiempo libre. No pienso especialmente en la clase de cosas que pudieran considerarse
pedantes. Las danzas campesinas han muerto, excepto en remotas regiones rurales, pero los impulsos que dieron lugar a que se las cultivara deben de
existir todavía en la naturaleza humana. Los placeres de las poblaciones
urbanas han llegado a ser en su mayoría pasivos: ver películas, presenciar
partidos de fútbol, escuchar la radio, y así sucesivamente.
Ello resulta del hecho de que sus energías activas se consumen completamente
en el trabajo; si tuvieran más tiempo libre, volverían a divertirse con juegos en los que hubieran de tomar parte activa.
En el pasado, había una reducida clase ociosa y una más numerosa clase trabajadora. La clase ociosa disfrutaba de ventajas que no se fundaban en la justicia social;esto la hacía necesariamente opresiva, limitaba sus simpatías y la obligaba a inventar teorías que justificasen sus privilegios. Estos hechos disminuían grandemente su mérito, pero, a pesar de estos inconvenientes,
contribuyó a casi todo lo que llamamos civilización. Cultivó las artes,
descubrió las ciencias; escribió los libros, inventó las filosofías y refinó las relaciones sociales. Aun la liberación de los oprimidos ha sido, generalmente, iniciada desde arriba. Sin la clase ociosa, la humanidad nunca hubiese
salido de la barbarie.
El sistema de una clase ociosa hereditaria sin obligaciones era, sin embargo, extraordinariamente ruinoso. No se había enseñado a ninguno de los miembros
de esta clase a ser laborioso, y la clase, en conjunto, no era
excepcionalmente inteligente. Esta clase podía producir un Darwin, pero
contra él habrían de señalarse decenas de millares de hidalgos rurales que
jamás pensaron en nada más inteligente que la caza del zorro y el castigo de los
cazadores furtivos. Actualmente, se supone que las universidades
proporcionan, de un modo más sistemático, lo que la clase ociosa proporcionaba accidentalmente y como un subproducto. Esto representa un
gran adelanto, pero tiene ciertos inconvenientes. La vida de universidad es, en definitiva, tan diferente de la vida en el mundo, que las personas que viven en un ambiente académico tienden a desconocer las preocupaciones y los problemas de los hombres y las mujeres corrientes; por añadidura, sus medios
de expresión suelen ser tales, que privan a sus opiniones de la influencia que debieran tener sobre el público en general. Otra desventaja es que en las universidades los estudios están organizados, y es probable que el hombre
al que se le ocurre alguna línea de investigación original se sienta desanimado.
Las instituciones académicas, por tanto, si bien son útiles, no son guardianes adecuados de los intereses de la civilización en un mundo donde todos los que
quedan fuera de sus muros están demasiado ocupados para atender a propósitos no utilitarios.
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domingo, 2 de diciembre de 2007
Que trabajen ellos
ELOGIO DE LA OCIOSIDAD
Por Bertrand Russell
Como casi toda mi generación, fui educado en el espíritu del refrán «La ociosidad es la madre de todos los vicios». Niño profundamente virtuoso, creí todo cuanto me dijeron,y adquirí una conciencia que me ha hecho trabajar intensamente hasta el momento actual. Pero, aunque mi conciencia haya controlado mis actos, mis opiniones han experimentado una revolución. Creo que se ha trabajado demasiado en el mundo, que la creencia de que el trabajo es una virtud ha causado enormes daños y que lo que hay que predicar en los países industriales modernos es algo completamente distinto de lo que siempre se ha predicado.
Todo el mundo conoce la historia del viajero que vio en Nápoles doce mendigos tumbados al sol (era antes de la época de Mussolini) y ofreció una lira al más pere-
zoso de todos. Once de ellos se levantaron de un salto para reclamarla, así que se la dio al duodécimo. Aquel viajero hacía lo correcto. Pero en los países que no disfru-
tan del sol mediterráneo, la ociosidad es más difícil y para promoverla se requeriría una gran propaganda. Espero que, después de leer las páginas que siguen, los dirigen- tes de la Asociación Cristiana de Jóvenes emprendan una campaña para inducir a los jóvenes a no hacer nada. Si es así, no habré vivido en vano.
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Antes de presentar mis propios argumentos en favor de la pereza, tengo que refutar uno que no puedo aceptar. Cada vez que alguien que ya dispone de lo suficiente para
vivir se propone ocuparse en alguna clase de trabajo diario, como la enseñanza o la mecanografía, se le dice, a él o a ella, que tal conducta lleva a quitar el pan de la boca a otras personas, y que, por tanto, es inicua. Si este argumento fuese válido, bastaría con que todos nos mantuviésemos inactivos para tener la boca llena de pan. Lo que olvida la gente que dice tales cosas es que un hombre suele gastar lo que gana, y al gastar genera empleo. Al gastar sus ingresos, un hombre pone tanto pan en las bocas de los demás como les quita al ganar. El verdadero malvado, desde este punto de vista, es el hombre que ahorra. Si se limita a meter sus ahorros en un calcetín, como el proverbial campesino francés, es obvio que no genera empleo. Si invierte sus ahorros, la cuestión es menos obvia, y se plantean diferentes casos.
Una de las cosas que con más frecuencia se hacen con los ahorros es prestarlos a algún gobierno. En vista del hecho de que el grueso del gasto público de la mayor parte de los gobiernos civilizados consiste en el pago de deudas de guerras pasadas o en la preparación de guerras futuras, el hombre que presta su dinero a un gobierno se
halla en la misma situación que el malvado de Shakespeare que alquila asesinos. El resultado estricto de los hábitos de ahorro del hombre es el incremento de las fuerzas armadas del estado al que presta sus economías. Resulta evidente que sería mejor que gastara el dinero, aun cuando lo gastara en bebida o en juego.
Pero—se me dirá—el caso es absolutamente distinto cuando los ahorros se invierten en empresas industriales. Cuando tales empresas tienen éxito y producen algo útil,
se puede admitir. En nuestros días, sin embargo, nadie negará que la mayoría de las empresas fracasan. Esto significa que una gran cantidad de trabajo humano, que hu-
biera podido dedicarse a producir algo susceptible de ser disfrutado, se consumió en la fabricación de máquinas que, una vez construidas, permanecen paradas y no benefi-
cian a nadie. Por ende, el hombre que invierte sus ahorros en un negocio que quiebra, perjudica a los demás tanto como a sí mismo. Si gasta su dinero—digamos—en dar fiestas a sus amigos, éstos se divertirán—cabe esperarlo—, al tiempo en que se bene- ficien todos aquellos con quienes gastó su dinero, como el carnicero, el panadero y
el contrabandista de alcohol. Pero si lo gasta—digamos—en tender rieles para tranvías en un lugar donde los tranvías resultan innecesarios, habrá desviado un considerable volumen de trabajo por caminos en los que no dará placer a nadie. Sin embargo, cuando se empobrezca por el fracaso de su inversión, se le considerará víctima
de una desgracia inmerecida, en tanto que al alegre derrochador, que gastó su dinero filantrópicamente, se le despreciará como persona alocada y frívola.
Nada de esto pasa de lo preliminar. Quiero decir, con toda seriedad, que la fe en las virtudes del TRABAJO está haciendo mucho daño en el mundo moderno y que el ca-
mino hacia la felicidad y la prosperidad pasa por una reducción organizada de aquél.
(*) Fuente: Bertrand Russell, Elogio de la Ociosidad. Ed. Edasa, Barcelona, 1986.
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