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domingo, 1 de abril de 2012

Se vistió la nieve
de vagos carmines.
¿Me quieres?- me dijo
¡Te quiero!- le dije.

Me besó en la boca
con un beso inmenso.
Abril vino al mundo
y yo quedé muerto.

J.R.J

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miércoles, 8 de septiembre de 2010

SALDREMOS A LA LLUVIA


La estación de la lluvia


Aún no he encontrado mejor estación
......para escribirte
que la estación de la lluvia.
Será porque entre una gota y otra gota
te penetro con mis manos
y dibujo húmedo tu cuerpo con mis versos...
y entonces tú eres la lluvia,
y yo, el cielo prolongado…


Antonio José Mialdea

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jueves, 22 de abril de 2010

Puedo prometer y prometeo

Dando tumbos se marchare
la alondra que en fasto día
cruzara tierras y mares
para ultimar mi agonía.

Aguardando mis azares,
postrado hoy todavía,
ruego por algún Heracles
docto en ornitología.

Aunque perpetrara el fraude
y el hurto más grosero,
es desmedido mi escalde.

No consta en ningún fuero
que lo merezca por darle
a un transeúnte fuego.

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lunes, 22 de febrero de 2010

COMIENZA UN LUNES

La eternidad por fin comienza un lunes
y el día siguiente apenas tiene nombre
y el otro es el oscuro, al abolido.

Y en él se apagan todos los murmullos
y aquel rostro qua amábamos se esfuma
y en vano es ya la espera, nadie viene.

La eternidad ignora las costumbres,
le da lo mismo rojo que azul tierno,
se inclina al gris, al humo, a la ceniza.

Nombre y fecha tú grabas en un mármol,
los roza displacente con el hombro,
ni un montoncillo de amargura deja.

Y sin embargo, ves, me aferro al lunes
y al día siguiente doy el nombre tuyo
y con la punta del cigarro escribo
en plena oscuridad: aquí he vivido.

ELISEO DIEGO

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martes, 9 de febrero de 2010

Todavía

Madrugadas en vela
madrugadas que vuelan
esperándote

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lunes, 8 de febrero de 2010

Si

Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!

ALBERTI

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sábado, 30 de enero de 2010

Los juguetes son para jugar a jugar
(de verdad)
no para jugar a matar
(de mentira)

Las pistolas (ni de agua),
el revólver (ni de broma),
la escopeta (ni tocarla).

Los juguetes para todo
y las armas para nada.

GLORIA FUERTES





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sábado, 12 de diciembre de 2009

Ética inútil

Ayer vimos a Félix Grande y ahora me apetece poner aquí este poema de Música amenazada


Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantando
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.

Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro
-el anticipo de las maldiciones.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajeneidad, te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.

No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.

Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su victima
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.
Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño... su dueño... su dueño...

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sábado, 5 de diciembre de 2009

Para leer en forma interrogativa

Un poema de Julio Cortázar

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa...
Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás...
Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...
Has sabido
con cada poro de la piel, sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.

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miércoles, 25 de noviembre de 2009

No quisiera morir

Un poema de Boris Vian

No quisiera morir
Sin haber conocido
Los perros negros de Méjico
Que duermen sin soñar
Los monos de culo pelado
Devoradores de trópicos
Las arañas de plata
En el nido trufado de burbujas
No quisiera morir
Sin saber que la luna
Con su falso aire de moneda
Tiene un lado puntiagudo
Si el sol está frío
Si las cuatro estaciones
No son en realidad más que cuatro
Sin haber intentado
Llevar un vestido
En los grandes bulevares
Sin haber mirado
En una alcantarilla
Sin haber puesto el sexo
En rincones extraños
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No quisiera acabar
Sin conocer la lepra
O las siete enfermedades
Que se atrapan allí
El bueno como el malo
No me darían pena
Si si yo supiera
Que lo iba a estrenar
Y está también
Todo lo que conozco
Todo lo que aprecio
Que sé que me gusta
El fondo verde del mar
Donde danzan las briznas de algas
En la arena ondulada
La hierba tostada de junio
La tierra que se agrieta
El olor de las coníferas
Y los besos de la
Que si tal que si cual
La bella que ahí está
Mi Osezno, Úrsula
No quisiera morir
Antes de haber gastado
Su boca con mi boca
Su cuerpo con mis manos
El resto con mis ojos
Ya no digo más es mejor
No ser irreverente
No quisiera morir
Sin que hayan inventado
Las rosas eternas
La jornada de dos horas
El mar en la montaña
La montaña en el mar
El fin del dolor
Los diarios en color
La alegría de los niños
Y tantas cosas más
Que duermen en los cráneos
De geniales ingenieros
De jardineros joviales
De inquietos socialistas
De urbanos urbanistas
Y de pensativos pensadores
Tantas cosas que ver
Que ver y oír
Tanto tiempo esperando
Buscando en la oscuridad

Y yo veo el final
Que bulle y que se acerca
Con su cara horrorosa
Y que me abre sus brazos
De rana patituerta

No quisiera morir
No señor no señora
Antes de haber palpado
El sabor que es más fuerte
No quisiera morir
Antes de haber probado
El sabor de la muerte...

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viernes, 6 de noviembre de 2009

Joaquín Caro Romero

Le quitaron primero las ventanas.
No le vendaron el portal siquiera.
El aire se quedó sin escalera
y se quedó el verano sin persianas.

No hay ojos que saluden las mañanas,
pues aquel rostro es una calavera
que destrozó la ausencia a su manera
tirando al mar la voz de las campanas.

El polvo con nosotros no se queja.
Estamos solos y esto es suficiente
para sentir la herida algo más vieja.
(Aquí hubo un día un palomar ardiente
con un fuego de amor en cada reja
y una historia sin nadie que la cuente).

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jueves, 5 de noviembre de 2009

Maldoror




Después de la muerte no obtendrás una recompensa de acuerdo con tus méritos, pues si cometen injusticias contigo en este mundo (como lo comprobarás por experiencia más tarde), no hay razón para que en la otra vida ya no las cometan más. Lo mejor que puedes hacer es no pensar en Dios, y hacerte justicia por ti mismo, ya que te la rehúsan. Si uno de tus camaradas te ofendiera, ¿acaso no te haría feliz matarlo?
-Pero está prohibido.
-No está tan prohibido como crees. Se trata simplemente de no dejarse atrapar.
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La justicia que suministran las leyes no vale nada; es la jurisprudencia del ofendido la que cuenta. Si detestaras a uno de tus camaradas, ¿no serías desdichado al saber que en todo instante lo tienes en la mente?
-Es cierto.
-Tenemos, pues, uno de tus camaradas que te hará desdichado toda la vida; porque al comprender que tu odio es sólo pasivo, no dejará de burlarse de ti, y de hacerte daño impunemente. No hay más que un medio de poner fin a la situación: desembarazarte del enemigo. He ahí adonde quería llegar para hacerte comprender sobre qué bases está fundada la sociedad actual. Cada uno debe hacerse justicia por sí mismo, salvo que sea un imbécil. Obtiene la victoria sobre sus semejantes sólo el más astuto y el más fuerte. ¿Acaso no querrás algún día dominar a tus semejantes?
-Sí, sí.
-Sé entonces el más fuerte y el más astuto. Todavía eres demasiado joven para ser el más fuerte; pero desde hoy puedes emplear la astucia, el más precioso instrumento de los hombres de genio. Cuando el pastor David alcanzó en la frente al gigante Goliath con una piedra lanzada con su honda, ¿no resulta admirable comprobar que solamente por la astucia David venció a su rival, y que, por el contrario, si hubiesen luchado a brazo partido, el gigante lo habría aplastado como a una mosca? Lo mismo pasa contigo. En lucha abierta, no podrás jamás vencer a los hombres, sobre quienes ansias extender el imperio de tu voluntad; pero con la astucia, tú podrás luchar solo contra todos. ¿Deseas riquezas, hermosos palacios y gloria? ¿O me engañaste cuando afirmabas tan nobles pretensiones?
-No, no, no os engañaba. Pero quisiera adquirir lo que deseo por otros medios.
-Entonces no lograrás nada. Los medios virtuosos y bonachones no conducen a nada. Es preciso poner en acción palancas más enérgicas y maquinaciones más inteligentes. Antes de que llegues a ser célebre por tu virtud y que alcances la meta, centenas de otros tendrán tiempo de realizar cabriolas por encima de tu lomo, y llegar al final de la carrera antes que tú, de modo que ya no habrá allí lugar para tus ideas limitadas. Hay que saber abarcar con más grandeza el horizonte del tiempo presente. ¿No has oído hablar nunca, por ejemplo, de la gloria inmensa que aportan las victorias? Y, sin embargo, las victorias no se producen solas. Es necesario derramar sangre, mucha sangre, para engendrarlas y depositarlas a los pies de los conquistadores. Sin los cadáveres y miembros esparcidos que se observan en la llanura donde se ha realizado la juiciosa carnicería, no habría guerra, y sin guerra no habría victoria. Así, ves, que cuando se pretende alcanzar la celebridad, es imprescindible sumergirse con elegancia en ríos de sangre alimentados por la carne de cañón. El fin justifica los medios. La primera condición para llegar a ser célebre es tener dinero. Ahora bien, como no lo tienes, tendrías que asesinar para adquirirlo pero como no eres bastante fuerte para manejar el puñal, hazte ladrón, en espera de que tus miembros se desarrollen. Y para que se desarrollen más rápido, te recomiendo hacer gimnasia dos veces por día, una hora por la mañana y una hora por la noche. De esta manera tu podrás intentar el crimen, con ciertas probabilidades, desde la edad de quince años, en lugar de esperar hasta los veinte. El amor por la gloria todo lo justifica, y quizás más tarde, dueño y señor de tus semejantes, les puedas hacer casi tanto bien como mal les has hecho en un comienzo…

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martes, 3 de noviembre de 2009

El niño mudo - Lorca

El niño busca su voz.
(La tenía el rey de los grillos).
En una gota de agua
buscaba su voz el niño.

No la quiero para hablar;
me haré con ella un anillo
que llevará mi silencio
en su dedo pequeñito.

(La voz cautiva, a lo lejos,
se ponía un traje de grillo).

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lunes, 14 de septiembre de 2009

Leonard Cohen - Everybody Knows

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viernes, 31 de julio de 2009

El espantapájaros - Oliverio Girondo

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jueves, 30 de julio de 2009

Ya estamos en combate

Raúl Gómez García redactó el Manifiesto a la Nación para leer el 26 de julio de 1953, tras la jornada del asalto al cuartel Moncada. Al mismo tiempo escribió este poema o himno. Capturado y torturado como muchos otros jóvenes participantes en dicha acción fue asesinado pocoas días después.

Por defender la idea de todos los que han muerto.

Para arrojar a los malos del histórico Templo

Por el heroico gesto de Maceo,

Por la dulce memoria de Martí.

En nuestra sangre hierve el hado azaroso

De las generaciones que todo lo brindaron,

En nuestros brazos se alzan los sueños clamorosos

Que vibran en el alma superior del cubano

Ya estamos en combate......

En nombre de las madres y de los hijos de nuestra tierra heroica

En nombre del honor y del decoro que construyó su historia

Por la estrofa magnífica del himno

«Que morir por la patria es vivir»

La libertad anida entre los pechos de los que viven hombres

Y por verla en la estrella solitaria es un honor luchar

A la generación del centenario le caben los honores,

De construir la patria que soñara el Maestro Inmortal.

Ya estamos en combate...... ¡Adelante!

Adelante hasta el nido superior de la gloria

Para que nazca en esta nueva aurora

La república digna y decorosa

Que fue el último anhelo de Chibás.

No importa que en la lucha caigan más héroes dignos

Serán más culpa y fango para el fiero tirano

Cuando se ama a la patria como hermoso símbolo

Si no se tiene armas se pelea con las manos.

Ya estamos en combate...... ¡Adelante!

De nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera

La de furia loca de Gómez y Agramonte...

La de la lucha pura de Mella y de Guiteras...

Adelante, Cubanos...... ¡Adelante!

Por nuestro honor de hombres ya estamos en combate

Pongamos en ridículo la actitud egoísta del Tirano

Luchemos hoy o nunca por una Cuba sin esclavos

Sintamos en lo hondo la sed enfebrecida de la patria

Pongamos en la cima del Turquino la Estrella Solitaria.

Raúl Gómez García. Julio de 1953

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sábado, 25 de julio de 2009

Poema

Mis palabras ensombrecen
un corazón que late por ti
entristecen las campanadas
que repican en mi cabeza
cuando el destino me hace oir
tu bendita F intercalada
Fenolftaleína

Básicamente en amapolas
la acidez del mundo
te vuelve incolora
en unos pocos segundos

Fenolftaleína, fenolftaleína
tu nombre es mi calma
Fenolftaleína

Se rompen en mí los hilos
que mantenían en pie mi ser
cuando en mi mente te disuelves
por culpa del maldito alcohol
cuando no te alcanzo a ver
y sólo en mis sueños vuelves
Fenolftaleína

Básicamente en amapolas
la acidez del mundo
te vuelve incolora
en unos pocos segundos

Fenolftaleína, fenolftaleína
tu nombre es mi calma
Fenolftaleína

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miércoles, 15 de julio de 2009

Decir, hacer

Octavio Paz

A Roman Jakobson

Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.

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domingo, 14 de junio de 2009

Música de la carne

Un poema de Metales pesados, de Carlos Marzal

Aunque es siempre confusa la frontera
que separa las almas de los cuerpos,
y aunque ambos se contienen y socorren,
y nada significan el uno sin el otro
-porque no somos más que espíritu carnal,
no somos otra cosa más que carne pensante-,
si eludimos la ciénaga de las definiciones,
la alta especulación de los filósofos,
si fingimos volver la espalda a las doctrinas
que han procurado comprender al hombre,
parece que la ciencia del instinto
distingue, irreflexiva, entre el cuerpo y el alma,
igual que atribuimos distintas realidades
a cualquier instrumento y a su música.

Cuando un cuerpo se pulsa en otro cuerpo,
por obra de ese dios de las encrucijadas;
cuando la rutilante mecánica terrestre
dispone en su ebriedad combinatoria

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que una amalgama fiel e indescifrable
compuesta de recuerdos, de fluidos,
de obediencia animal, de ciego desamparo,
tropiece en el vacío con otro desamparo
de incomprensible linfa memoriosa,
suena una multitud de músicas unánimes.

Hay una melodía voraz que se ejecuta
en el puro sigilo de las pieles,
la usura de una esgrima sin más eco
que el mudo proceder del apetito,
ese ceremonial que nos consiente
usar como instrumento a los demás,
para que en ellos suene, mientras suena en nosotros,
la bárbara armonía delicada
que vive sometida en el deseo.
Es una percusión que nos recuerda,
al desandarnos rumbo a la semilla,
las leyes primigenias de la especie,
cuando aullábamos locos en el páramo,
después de haber saciado nuestro instinto.

Una octava más alto que el placer de la carne,
mientras suena su arpegio compartido,
se escucha un contrapunto milagroso
que desprende la carne y no es la carne,
que se alza inmaterial de la materia.
No nos importa entonces que los cuerpos
sean una entelequia del espíritu,
una alada quimera de la imaginación,
y la imaginación, junto con el espíritu,
un ensueño que ha urdido la conciencia,
un redoblado enigma irresoluble.

Los cuerpos, cuando suena esa canción ingrávida
que tañe el alma, quedan condenados a ser,
culpables de su propia sustancia satisfecha.

Se anuncia en ese instante el ángel de los raptos,
se nos muestra corpóreo en su forma intangible
y arrebata un compás del cántico secreto.
Para escuchar el himno enajenado,
no hace falta creer en la enajenación:
el himno nos transporta y nos abruma,
nos mece y nos doblega. No hace falta
profesar en el bando de los embebecidos,
porque el ángel del éxtasis acoge a los escépticos.
Sucede, y eso basta.
Ocurre, y eso es todo.

Cuando suena la melodía insólita,
se esfuman nuestras dudas y asentimos.
Por muchas suspicacias que hayamos cultivado,
la majestad del ángel nos serena,
y observamos el mundo bajo un prisma benévolo.
Mientras vibra en el éter ese compás de asombro
nos sentimos capaces de verter una lágrima
de intacta gratitud por seguir vivos.
Una sublime lágrima que otorgue
en su perfecta esencia compasiva
el don de redimir todos los daños.
Así que cuando atónitos escuchamos la música
que los dedos del ángel nos arrancan,
no hay incredulidad que venza nuestra fe.

Puede que ese aleteo,
esa hermética música febril,
no sean otra cosa más que fulguraciones
con que nuestros sentidos se extravían,
sencillas desventuras de alquimia cerebral.
Pero en su inacandescencia se alumbra el universo,
se consumen las sombras y las incertidumbres,
y durante un feliz instante portentoso
de extraña comunión con la materia
suena ese virtosismo de la carne,
alegre maestría ilusionada
que solemos nombrar con la palabra amor.

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miércoles, 10 de junio de 2009

Els segadors

Catalunya, comtat gran,
qui t'ha vist tan rica i plena!
Ara el rei Nostre Senyor
declarada ens té la guerra.

Segueu arran!
Segueu arran,
que la palla va cara!
Segueu arran!

Lo gran comte d'Olivars
sempre li burxa l'orella:
-Ara és hora, nostre rei,
ara és hora que fem guerra.-

Contra tots els catalans,
ja veieu quina n'han feta:
seguiren viles i llocs
fins al lloc de Riu d'Arenes;

n'han cremat un sagrat lloc,
que Santa Coloma es deia;
cremen albes i casulles,
i caporals i patenes,
i el Santíssim Sagrament,
alabat sia per sempre.

Mataren un sacerdot,
mentre que la missa deia;
mataren un cavaller,
a la porta de l'església,
en Lluís de Furrià,
i els àngels li fan gran festa.

Lo pa que no era blanc
deien que era massa negre:
el donaven als cavalls
sols per assolar la terra.

Del vi que no era bo,
n'engegaven les aixetes,
el tiraven pels carrers
sols per regar la terra.

A presència dels parents
deshonraven les donzelles.
Ne donen part al Virrei,
del mal que aquells soldats feien:

-Llicència els he donat jo,
molta més se'n poden prendre.-

Sentint resposta semblant,
enarboren la bandera;
a la plaça de Sant Jaume,
n´hi foren les dependències.

A vista de tot això
s'és avalotat la terra:
comencen de llevar gent
i enarborar les banderes.

Entraren a Barcelona
mil persones forasteres;
entren com a segadors,
com érem en temps de sega.

De tres guàrdies que n'hi ha,
ja n'han morta la primera;
ne mataren al Virrei,
a l'entrant de la galera;
mataren els diputats
i els jutges de l'Audiència.

Aneu alerta, catalans;
catalans, aneu alerta:
mireu que aixís ho faran,
quan seran en vostres terres.

Anaren a la presó:
donen llibertat als presos.
El bisbe els va beneir
Amb la mà dreta i l'esquerra:

-On es vostre capità?
On és vostre bandera?-
Varen treure el bon Jesús
Tot cobert amb un vel negre:

-Aquí és nostre capità,
aquesta és nostre bandera.-
A les armes catalans,
Que ens ha declarat la guerra!

Segueu arran!
Segueu arran,
que la palla va cara!
Segueu arran!

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Caosmeando

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