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miércoles, 23 de diciembre de 2009

México bajo la lluvia

México bajo la lluvia es una serie de Vicente Rojo, pintor y escultor mexicano nacido en Barcelona e instalado en México desde 1949, adonde llegó reclamado por su padre, hermano del famoso jefe del ejército de la República.

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sábado, 25 de abril de 2009

O 25 de Abril

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jueves, 16 de abril de 2009

Enzo Cucchi

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domingo, 22 de marzo de 2009

Robando Arte Callejero XVIII


| Graffiti robado en un pequeño callejón del Realejo del que no recuerdo el nombre -si es que lo tiene-, Granada |

Paseaban, entre casas blancas y dulces silencios compartidos, cuando una flor se cruzó en su camino. Entonces, descubrieron que en el contrato de la vida siempre olvidamos leer la letra pequeña.

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jueves, 5 de marzo de 2009

El origen del mundo

Courbet



EL ORIGEN DEL MUNDO

A Felipe Benítez Reyes

No se trata tan sólo de una herida
que supura deseo y que sosiega
a aquellos que la lamen reverentes,
o a los estremecidos que la tocan
sin estremecimiento religioso,
como una prospección de su costumbre,
como una cotidiana tarea conyugal:
o a los que se derrumban, consumidos,
en su concavidad incandescente,
después de haber saciado el hambre de la bestia,
que exige su ración de carne cruda.

No consiste tan sólo en ese triángulo
de pincelada negra entre los muslos,
contra un fondo de tibia blancura que se ofrece.
No es tan fácil tratar de reducirlo
al único argumento que se esconde
detrás de los trabajos amorosos
y de las efusiones de la literatura.

El cuerpo no supone un artefacto
de simple ingeniería corporal;
también es la tarea del espíritu
que se despliega sabio sobre el tiempo.
El arca que contiene, memoriosa,
la alquimia milenaria de la especie.

Así que los esclavos del deseo,
aunque no lo sospechen, cuando lamen
la herida más antigua, cuando palpan
la rosa cicatriz de brillo acuático,
o cuando se disuelven dentro de la hendidura,
vuelven a pronunciar un sortilegio,
un conjuro ancestral.
Nos dirigimos
sonámbulos con rumbo hacia la noche,
viajamos otra vez a la semilla,
para observar radiantes cómo crece
la flor de carne abierta.

La pretérita flor.

Húmeda flor atávica.
El origen del mundo.

Carlos Marzal

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domingo, 4 de enero de 2009

La Séptima

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Estudio para pequeñas alegrías

Acuarela y tinta china sobre papel, de Wassily Kandinsky



Clicar sobre la imagen para verla completa.

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lunes, 1 de diciembre de 2008

Mark Ryden

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domingo, 16 de noviembre de 2008

El ojo cacodilato

Francis Picabia

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domingo, 9 de noviembre de 2008

El arte del pueblo (5)

Como muestra claramente la recopilación de cantes flamencos que llevó a cabo Antonio Machado Álvarez "Demófilo" en 1881, el pueblo ha sabido expresar siempre con precisión y con gracia, corto y por derecho, complejidades del querer y de la vida.



Cuando más yo te quería,
me precisó el olvidarte,
porque si no me moría.

De manera que siempre nos salen al encuentro coplas que clavan lo que nos está pasando

Yo no sé lo que le ha dao
Esta serrana a mi cuerpo
Que hago por desecharla
Y más presente la tengo.

O este par de soleares que vienen a hablar de lo mismo, de algo que le pasa a quien está enamorado y sufre algún tipo de distancia.

Ensoñé con el deseo:
Son mis fatigas tan grandes,
que estoy durmiendo y te veo.

Es tanto lo que te quiero,
que estoy durmiendo en mi cama,
abro los ojos y te veo.

También en este momento es apropiada mi copla favorita y el motivo de que me haya puesto a recuperar esta serie, el amor me ha ido llevando por otra vereda que viene a parar al mismo sitio pues esta copla también habla de mí y de mi querer.


Pensamiento, ¿adónde me llevas,
que no te puedo seguir?
No me metas en paraje
donde no pueda salir.

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sábado, 8 de noviembre de 2008

Takka Takka

Roy Lichtenstein, claro. Hay que clicar sobre la imagen para verla completa.

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martes, 21 de octubre de 2008

Quien roba a un ladrón...

Victor Lustig fue un personaje muy particular ya que, merecidamente, pasó a la historia como el mayor embaucador de todos los tiempos.

Ya poseedor de un profundo historial de estafas, como el haber vendido máquinas que imprimían dinero en su juventud, Lustig se lanza a realizar uno de los mayores engaños de la historia cuando en 1925, al leer en un periódico sobre los problemas que tenía la ciudad a causa de los gastos de mantenimiento del emblemático monumento parisino, adopta el falso personaje de un oficial del gobierno y le envía una invitación de negocios a seis comerciantes de la industria metalúrgica. Armando una reunión en la misma torre, donde ofrece a los posibles compradores transporte en lujosas limusinas y elaborados discursos sobre los beneficios de comprar el monumento, Lustig se las arregla para hacerlos entrar en una subasta y , ya con un maletín repleto de billetes, Victor toma un tren hacia Viena donde viviría como un duque varios años.
Sin embargo, las aventuras de Lustig no terminarían con esto. Un tiempo después de su particular venta de la torre convencería al mítico Al Capone de realizar un negocio, inexistente, por 40 mil dólares. Tras mantener durante dos meses el dinero en una caja de seguridad Victor se lo devuelve a Capone con una nota de disculpas y el comentario de que el negocio había fallado. Capone, sorprendido por su “integridad”, le envía 5000 dólares en señal de agradecimiento por no haber escapado con el dinero. De esta manera Lustig se queda no solo con una considerable cantidad de dinero sino que, además, gana el favor y la amistad de uno de los mayores jefes de la mafia, sólo por haberlo estafado.
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Abusando de su suerte, varios años después, sería atrapado en uno de sus negocios y enviado a la prisión de Alcatraz. De todas maneras se las arreglaría para vivir como un Rey dentro de la misma.
Victor Lustig nació en 1890 en Checoslovaquia. Cuando tenía 19 años, un hombre enojado porque Victor parecía estar cortejando a su novia, le cortó la cara de un navajazo. Esta cicatriz le recorría la cara desde la base del ojo izquierdo hasta el lóbulo de la oreja.
Desde muy joven, Victor demostró gran talento para el póker, el billar y el bridge. A esto se dedicó un tiempo, timando a sus conocidos de vez en cuando. Pero como jugador, Lustig decidió que para robar dinero, lo mejor era robarle a los que tenian en abundancia y decidió hacer su presencia frecuente en los cruceros que paseaban a los miembros de la Europa bonita por el Atlántico.


Pero la primera guerra mundial hizo que los viajes transatlánticos tuviesen que ser suspendidos, especialmente luego del incidente del Lusitania, barco que fue hundido por torpedos de un submarino alemán.
De modo que decidió ir a probar suerte a los Estados Unidos justo cuando los llamados "años locos" se iniciaban.

Durante los años de la Ley Seca, la venta y el consumo de bebidas alcohólicas estaban prohibidos en los Estados Unidos, y el Mercado de Valores no paraba de crecer. Todo el mundo se estaba enriqueciendo y todo el mundo se emborrachaba con gran felicidad. Para Lustig, tenía que haber una manera de participar en tanto jolgorio. Con ese proyecto en mente Victor Lustig llega a Los Estados Unidos

Estafa numero uno: La triste historia del "conde" venido a menos.

En 1922 Lustig llegó a Missouri anunciando que tenía interés en comprar una granja que el banco había reposeído por falta de pago. Nadie quería esta propiedad, y el banco no sabía qué hacer para sacársela de encima. Así llega el "Conde Victor Lustig" un día, y relata a los banqueros una triste historia de cómo su familia en Austria habia perdido todas sus posesiones durante la guerra, destruyendo así su apacible vida de noble de sangre azul, y por esa razón se había visto obligado a emigrar a América con la intención de comenzar de nuevo.

Así las cosas, Victor les ofrece acciones Liberty por valor de 22000 dólares, y los banqueros las aceptan puesto que las acciones eran legítimas. Luego, Victor les solicitó que le adelantasen $10,000 para poder tener algún capital con el cual comenzar a trabajar la granja. Se estableció el interés de pago y los banqueros le prestaron ese dinero. Los banqueros estaban tan contentos con la posibilidad de sacarse de encima la granja, que no se dieron cuenta de que en la transacción Lustig les cambió los sobres con los documentos, y de esa manera se llevó las acciones y el efectivo.
Los banqueros, enojadísimos, contrataron un detective privado para rastrearlo.Pero Lustig, extrañamente, no hizo ningun esfuerzo por escapar. Es más, el detective lo encontró esperándolo con toda tranquilidad en un hotel de la ciudad de Nueva York.

Lustig de alguna manera se las ingenió para convencer a los banqueros de que si presentaban cargos en su contra, ellos perderían más que él, puesto que al descubrirse la estafa, muchos inversores comenzarian a desconfiar de la solidez administrativa de la institución en donde habían depositado sus ahorros, retirarían los fondos apresuradamente, causando pánico, y el banco terminaría por arruinarse. De modo que mejor lo dejaban ir en ese mismo instante, y si no era mucha molestia, sería ideal que lo compensaran con mil dólares a causa de los inconvenientes que el arresto le había producido en su vida personal. Lustig no solo convence a los banqueros de que lo dejen ir, sino también de que lo compensen.



Estafa número dos: rumbo al Canada. Un "héroe" modesto y noble.


Mientras estaba en Montreal el "conde" decide centrar su atencion en un tal Linus Merton, banquero de Vermont. Por medio de una treta tan gastada como ingeniosa, Lustig se gana la amistad de Mister Merton: Lustig le paga a un carterista para que le robe la billetera al banquero, y a los pocos días se presenta en su casa con el contenido intacto de la billetera y con la intención de devolvérsela a su dueño.

Luego de un tiempo, el "conde" comparte con el banquero un secreto cuyo valor es inimaginable. Primero, le habla de su apacible vida de noble europeo en Viena, la guerra, etc. Luego, le confiesa que su primo Emil trabajaba en un lugar en donde se transmitían los nombres de los caballos que ganaban en las carreras en otros estados. Esta información era valiosísima, puesto que su primo sabía con antelación qué caballos habían ganado y cuáles habían perdido. Sabiendo esto de antemano, no había manera posible de apostar equivocadamente. Todo era cuestión de apostar unos minutos antes de que la ventanilla cerrara, y por supuesto, por una módica suma, el primo Emil les daría esta informacion a ellos antes de dársela a la ventanilla.
Merton ganó una serie de apuestas un par de veces, y cuando más ganaba, más apostaba. Hasta que un buen día el "primo" Emil sale con la historia de que iba a renunciar a su trabajo porque él y su mujer tenían que mudarse de inmediato. Apresuradamente, Merton decide apostar en grande antes de que otra persona tomase el lugar de Emil, y, por supuesto, pierde la apuesta. Victor Ludig se marcha con $30,000 del banquero, y a Lustig y a su "primo" la atónita victima nunca más los volvió a ver. Estafa numero tres: Se vende torre Eifflel. Como nueva. Un solo dueño.





En mayo de 1925 Lustig viaja a París con un secuaz llamado Dapper Dan Collins. Mientras se encontraba leyendo el periodico una apacible tarde, Lustig alcanzó a notar un pequeno reporte en el cual se decia que la torre Eiffel necesitaba reparaciones muy extensas. En efecto, el costo de las reparaciones era tan prohibitivo, que se especulaba que el gobierno ya estaba pensando si no sería mas conveniente el desmantelarla antes que el gastar dinero en repararla. Total, para que servia esa torre, de cualquier manera?

"Idea!"dijo don Victor.

Aqui habia que tomar cartas en este asunto, y Victor Lustig decidio que el era el hombre adecuado para ello. Primero, falsificó papeles que lo identificaban como Director General del Ministere De Postes et Telegraphes del gobierno francés. Despues envio sendas misivas de apariencia oficial a los dueños de industrias metalurgicas mas importantes de Francia citándolos a una conferencia privada en la suite de un hotel distinguido en Paris.
Las misivas estaban compuestas de una manera deliberadamente vagas
para picar la curiosidad de las potenciales victimas y solo se mencionaba
que el proposito de la reunion era para discutir la probabilidad de un contrato con el gobierno.

Asi llega el dia en que los pomposos industriales, muy intrigados en enterarse respecto del misterioso asunto, se reunen con nuestro pillo de turno. Luego de entretenerlos un poco y hacer un perfil mental de la vulnerabilidad psicológica de cada uno, Ludig les anuncia la verdadera naturaleza de la pequeña conferencia. El gobierno estaba planeando el desmantelar la torre Eiffel y los materiales serian vendidos al mejor postor.
Si, por cuanto la torre, erigida en 1889 nunca habia sido construida con la intencion de ser permanente, el gobierno habia decidido que era necesario sacarla de alli porque solamente estaba ocupando lugar sin comerla ni beberla. Por supuesto, Ludig apuntó que esta decision era muy controversial, puesto que por alguna razon inexplicable, habia todavia muchos ciudadanos franceses que se encontraban encariñados con ella, y si supiesen del plan de desmantelamiento, podrian producirle problemas al gobierno. Era necesario pues, guardar la mas estricta confidencialidad.
Cuatro dias despues, los industriales sometieron su oferta para comprar la torre. Pero a Lustig no le importaba cuál oferta era la mas grande. A él lo que le importaba era cual de los industriales era el mas "estafable." La afortunada victima fue un señor llamado Andre Poisson. Lustig llama a Poisson y le anuncia la feliz noticia: su empresa habia ganado la licitación. Pero habia un pequeno inconveniente, sin embargo. El "conde" le pasa a relatar a Poisson de las enormes privaciones que un servidor del gobierno frances sufre a causa de las limitaciones en su pauperrimo salario, y a pesar del salario bajo, el gobierno frances exige a sus trabajadores el vestirse de manera que refleje mas de lo que son, etc. Poisson se dio cuenta de que Lustig estaba a la busqueda de una coima puesto que de lo contrario la licitacion se le iba a ir de las manos. Inmediatamente busca en su bolsillo y le ofrece un fajo de dinero, el cual Lustig acepta compungidamente.

Y luego le acepta la oferta de la compra de la torre.

Despues de este glorioso hecho, Dapper y Ludig salen corriendo hacia Viena con la recompensa de sus esfuerzos. Alli se la pasan viviendo la vida de mujeres, juergas, y champagne a costa del dinero de Poisson. Ni siquiera intentan esconderse, pero todos los dias Lustig revisa los periodicos para ver si Poisson ha ido a la policia con el cuento de la estafa. Pero tal como Lustig lo habia calculado, Poisson nunca lo denuncia puesto que estaba demasiado avergonzado de haber caido en una trampa tan burda. Habiendo concluido que el crimen quedaría impune, Lustig decide ir a Paris de nuevo, cita a cinco industriales diferentes... y vende la torre Eiffel otra vez!!! Pero esta vez la suerte no lo acompañó, puesto que aunque alcanzó a concretar el negocio, su victima fue a la policia y el hecho alcanzo proporciones épicas en la prensa francesa de esos días. Lustig huye a los Estados Unidos.

Estafas número cuatro y cinco: la maquinita de hacer dinero.

Aunque Lustig no es el originador de esta idea, fue uno de los que la perfeccionó. Esta es la llamada" estafa de la caja rumana." Lustig se agencio una caja de apariencia impresionante que poseia una ranura en cada extremo y botones varios y brillantes por sobre su superficie.
En 1926 Lustig se fijó en un industrialista llamado Herman Loller. Loller había hecho una fortuna con sus transmisiones para automóviles, pero por entonces sus negocios no andaban bien y estaba buscando una manera de revitalizar su industria nuevamente. Asi fue como Loller inocentemente cae en la trampa que Ludig le prepara.
El "conde" se agencia su amistad contandole de su pasado noble en Bohemia, su apacible vida de caballero de sangre azul, la guerra, su familia, sus posesiones en Europa que ya no poseia, etc. Luego pasa a informarle que él, habiendo pasado por urgencias economicas similares, habia encontrado una manera infalible de ganar dinero sin arriesgar nada. Se trataba de una maquina de duplicar dinero. Perfectamente legal, tambien, y consecuentemente todos los bancos la aceptaban sin problema alguno.
Para demostrarlo Ludig inserto un billete de cien dolares en una de las ranuras, y luego le informo a su victima que para que el nuevo billete se formara, debia esperar seis horas en el cual el billete se impaparia con quimicos especiales que harian la reproduccion posible. Y asi fue que, seis horas despues, los dos retornan a la maquina, Lustig manipula una manija, aprieta varios botones, y..... voila! Por el otro lado de la caja se asoma otro billete de cien dolares, calentito y mas nuevo que el que Ludig habia puesto. Los dos salen corriendo hacia el banco, en el cual el cajero determina que, en efecto, el billete es perfectamente legítimo.

Loller le paga a Ludig $25,000 puesto que en todo el mundo no habia ninguna maquina como esa. Despues Ludig desaparece de la ciudad con el botín, sabiendo que tenia seis horas de ventaja a su favor. Sin embargo, Ludig tuvo mucho mas tiempo que ese, puesto que cuando Loller no pudo imprimir ningun billete la primera vez que lo intento, supuso que la razon era que lo estaba haciendo mal, de modo que durante semanas enteras lo siguio intentando hasta que se dio cuenta de que la maquinita rumana no era mas que una estafa.
En Oklahoma Ludig fue arrestado por fraude, aunque este caso no tenia nada que ver con lo de la caja rumana. Mientras estaba preso, se las ingenio para convencer al Sheriff del condado de que probara su maquinita mágica. Ludig se la ofrecia por la modica suma de $10,000, y la condición de que lo dejara libre. El sheriff simplemente inventaria una historia y diria que Ludig se habia escapado. Y como el sheriff tambien poseia el cargo de tesorero del condado, recabar $10,000 para pagar la maquina no seria dificil.
Ocho meses despues, el sheriff, habiéndolo rastreado por todos los Estados Unidos, agarra a Lustig en Chicago y le pone el cañón de su revólver en la boca. Lustig, con mucha sangre fría, le explica que la caja funcionaba perfectamente bien, pero que el sheriff no la habia estado usando apropiadamente. Lustig le devuelve los 10000 dólares al sheriff, el cual posteriormente es arrestado por falsificacion de billetes y sentenciado a una prision federal.Todo tiene un fin.

En 1934 el Servicio Secreto de los Estados Unidos creó un escuadrón especializado en capturar a quienquiera que fuese que estuviera inundando al país con billetes falsos.
Las primeras sospechas recayeron en un señor llamado William Watts. Pero el gobierno americano, habiendo identificado a Watts como el sospechoso mayor, no tenía ni idea de dónde localizarlo. Sabían, sin embargo, que este caballero poseía un contacto seguro: el "conde" Victor Lustig.
Luego de mucho buscar, Lustig fue arrestado y se confirmó que Watts, en efecto, era responsable de los moldes metálicos para falsificar dinero. A pesar de ello, Lustig negaba que tuviese que ver en el asunto. Sin embargo, Lustig tenía consigo una llave que abría una caja de depósito en Times Square. En esa caja, los agentes encontraron un conjunto de placas y 51000 dólares en billetes falsos. Con esta evidencia Lustig fue inmediatamente puesto a disposición del juez y alojado en la Federal House od Detention Center en la ciudad de Nueva York.

Casi inmediatamente, el aluvión de billetes falsos que había asolado a la nación previamente, comenzó a atenuarse hasta desaparecer casi por completo. La policía había por fin atrapado al "conde..." Pero ni esto duró mucho: Lustig logró escapar de sus captores antes del dia de su juicio, lo cual es bastante extraordinario ya que el lugar en donde estaba preso era considerado "a prueba de fugas."

Lustig, con calculada frialdad, les demostró cuán equivocados estaban.

En su primer día en la prisión, Lustig se dio cuenta de que cuando les traían las sábanas a los prisioneros, los guardias simplemente preguntaban cuántas camas estaban ocupadas y en base a eso decidían cuántas sábanas dejar. Pero cuando venían a recoger las sábanas sucias, no se preocupaban por contar cuantas sábanas los prisioneros devolvían. Lustig simplemente agregó una cama extra a las ya ocupadas y de este modo acumuló nueve sábanas que bien le servirían para su propósito. Durante la noche, cuando otros prisioneros escuchaban la radio, Lustig arrancaba pedazos de sábanas, y creaba una cuerda rudimentaria.

Fue recapturado veintisiete días mas tarde en la ciudad de Pittsburgh, Pennsylvania. El 5 de diciembre de 1935 fue enjuiciado por sus crímenes. El testigo principal en el juicio fue William Watts, el cual confesó cada detalle de su negocio de falsificación de billetes. Lustig simplemente se confesó culpable y fue sentenciado a veinte años de prisión con cinco más adicionales a causa de su fuga. Victor Lustig cumpliría su sentencia en Alcatraz.

El nueve de marzo de 1947, Victor Ludig, el "conde," contrae neumonía y muere treinta y seis horas más tarde a los cincuenta y siete años de edad. En su certificado de defunción, en la casilla donde se requiere determinar cuál había sido la profesión del individuo, se lee: "vendedor"

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miércoles, 15 de octubre de 2008

Zen for film

Una película fluxus de Nam June Paik

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lunes, 13 de octubre de 2008

El náufrago y el acróbata

Del Diccionario de símbolos, de Juan Eduardo Cirlot

Acróbata

Por sus piruetas y volatines, que con frecuencia consisten en invertir la posición normal del cuerpo humano, sosteniéndose con las manos y con los pies al aire, el acróbata es un símbolo viviente de la inversión, es decir, de aquella necesidad que se presenta en todas las crisis (personales, morales, colectivas, históricas), de trastornar el orden dado y volverlo al revés, haciendo materialista lo idealista, agresivo lo beato, trágico lo bonancible, desordenado lo ordenado o viceversa. Los acróbatas se relacionan con otros elementos circenses y especialmente con el arcano del Tarot del Ahorcado, que expone la misma significación.

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miércoles, 27 de agosto de 2008

La brecha de Víznar

José Guerrero Federico García Lorca Granada Nueva York Víznar.

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miércoles, 20 de agosto de 2008

Robando arte callejero XVII


| Graffiti robado en el barrio de Notting Hill, Londres, UK |



Observas el bullicio de Portobello Road de reojo, recordando aquellos días en los que tú mismo eras el que paseabas entre la gente, deseando encontrar una moneda, un sello o un cuadro a precio de ganga que poder luego revender para ganarte el pan.

Tenías buen ojo, sabías distinguir qué valía la pena o qué no, sólo al ver un brillo diferente entre un montón de cacharros que no valen nada; pero tu mirada era eternamente triste, antigua, como si hubieras vivido en la época de todos aquellos objetos que buscabas.

Un día, apareciste pintado en la pared, creo que queriendo salvaguardar tu imagen para la gente nueva que nunca te vió callejear, esas arrugas que habían vivido tanto. Nunca más se supo de ti.

Hubo quiénes dijeron que habías vuelto al sitio de donde viniste, el cuál nadie conocía; otros afirmaban que te habían visto en los alrededores de Hyde Park con tu eterna gabardina llena de remiendos y alguno aventuró que habías ganado tanto dinero con tus trapicheos que te habías largado a las Bahamas a vivir lo que te quedaba de vida sin ninguna preocupación.

Pero hubo unos pocos que pensaron que fue la manera de decir que habías terminado tus días en este mundo. Los comerciantes de Portobello Road se reunían allí al final de cada jornada para recordarte, porque aunque nunca antes notaron lo fuerte que era tu presencia, ahora la extrañaban y, decían, necesitaban brindarte un homenaje.

Una mañana sin previo aviso, apareció junto a tu cara un cartel anónimo que te pedía que guardases siempre aquel mercado, que fueses el protector de aquellas tiendas y puestos que cada semana montaban para que el barrio se llenase de gente, bullicio y alegría. A otras personas debió parecerles una buena idea y de esta manera, se convirtío en una pequeña tradición, con lo que a tu lado brotaron miles de panfletos de colores con mensajes de lo más dispar:

Cuida de Notting Hill y de sus gentes.

Mi perro se ha perdido, es un labrador con collar rojo, si lo ves, por favor, la próxima vez que pase por aquí, guiñame un ojo. Estaré atento.

Necesito contárselo a alguien. Estoy enamorada del hombre más maravilloso del mundo :) Lo conocí aquí, en Portobello Road.

¿No te cansas de estar siempre mirándonos?

[...]

Al principio, por esta razón, tu figura atraía más gente que el propio mercado, pero paulatinamente y sin motivo, los visitantes empezaron a fallar; cada vez menos personas te escribían, hasta que un día cualquiera del pasado siglo, nadie fue a visitarte.

Un par de noches más tarde, un servicio de limpieza despojó la pared de los cientos de mensajes de papel que la habían vestido y desde entonces, los turistas te miran con curiosidad, sin saber quién eres ni qué haces ahí. Algunos toman una foto, otros se quedan prendidos de tus ojos, a otros tantos les suceden ambas cosas.

A mí, me enamoraste, estoy convencida de que vives en la pintura. Esa mirada es real.

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domingo, 27 de julio de 2008

La gran diva Carlotta Rivello

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jueves, 26 de junio de 2008

Robando arte callejero XV


| Fotografía del suelo a la salida del metro de Ciudad Universitaria |


Tienes examen y no suena el despertador, aunque te despiertas milagrosamente. Te preparas en tiempo récord, pulverizando tus últimas marcas conseguidas en desayunar, ducharte y vestirte a velocidad del rayo.

En el metro tienes el mismo espacio que en una lata de conservas y hace tanto calor que sudas a mares. No tienes opción de repasar ni de ponerte música para relajarte así que mueves la pierna izquierda nerviosa y rítmicamente, tratando de no golpear a nadie, hasta que llegas a tu destino y sales apresuradamente.

Entonces, una simple frase en la que reparas mientras tratas de salir sin atropellar a nadie, te hace esbozar la primera sonrisa del día y sabes que el examen te saldrá bien.

***

Pequeñas cosas casuales que hacen tanto por tan poco...

~

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viernes, 20 de junio de 2008

Robando arte callejero XiV


| Fotografía tomada en la Calle Luis Cabrera, en el barrio de la Prosperidad, Madrid |



"Pintadas en tiempos de crisis"


Reacciones de los transeúntes tras ser preguntados por las palabras que rompían la monotonía de un paso de cebra aleatorio en una gran ciudad:


- A mí mientras no me quiten mis tostadas de pan blanco con aceite de oliva y sal...


- ¿Chinos sordos?


- Yo llené el depósito mientras jugaba España.


- Nada de crisis, deceleración. Y paro patronal, por supuesto.


Como ven, para todos los gustos. No se corten en añadir sus interpretaciones propias.

~

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viernes, 16 de mayo de 2008

Robando arte callejero XII


| Graffiti fotografiado en una puerta negra de algún lugar de Malasaña... aquella noche di muchas vueltas |



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Caosmeando

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