miércoles, 15 de octubre de 2008

Más caosmolalia

De la Introducción al esquizoanálisis , de Gregorio Baremblitt

El caosmos

En esta configuración (si así se le puede llamar), parecen poder agruparse conceptualmente la repetición de lo diferente, lo molecular, los flujos, la superficie de la producción las máquinas deseantes (sus síntesis conectivas de producción), los diagramas o filiums, los estratos relativamente desestratificados, los metaestratos, los medios relativamente decodificados, los ritmos, los ritornelos, los trazos, los pliegues (relativamente plegados), los regímenes de signos, las líneas moleculares, de fuga y abstractas, los cuerpos sin órganos en cuanto planos de consistencia y de inmanencia, los rizomas y las mesetas intensivas, los territorios relativamente desterritorializados, los dispositivos agenciamientos, las semióticas a-significantes, las individuaciones por hacceidad, los devenires-acontecimientos, la Idea, pre-sujetos, pre-personas, pre-cosas, pulsiones y objetos parciales, los focos autopoiéticos, los espacios estriados. las filosofías, ciencias y artes menores, las minorías singulares, lo instituyente, organizante, estableciente, los triples pliegues aupoiéticos y transmonádicos entre infinito y complejidad, la nueva Tierra.

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El caos

Como absoluto, sólo nos parece corresponderse (y también, dicho incompleta y apenas sugestivamente) con la libre caída de los átomos en el atomismo; con las mezclas caóticas de los cuerpos en los estoicos; con la distribución absolutamente desplegada de los pliegues en Leibnitz; con las "vibraciones" o estímulos pre-subjetivos sin secuencia alguna de Hume; con lo virtual absoluto en Bergson y con el "afuera" radical de Foucault. Propiamente en esquizoanálisis, el caos absoluto nos parece ser característica de las energías y sustancias pre-especificadas, de las fuerzas no-vectorizadas, de las materias no formadas, partículas, cuantas, etc. A nivel del socius Por ejemplo creemos que el caos (entendido como un tipo de movimiento) tiene que ver con la tendencia del proceso esquizofrénico a acelererse al infinito y a desbordar su límite histórico hacia la desterritorialización extrema; ciertos cuerpos sin órganos cuya desestratificación y desterritorialización se degrada al punto de ser "canceroso", incoercible e irreversible; la antiproducción ilimitada y desvinculada de su servicialidad a los otros procesos; las catástrofes y los agujeros negros que lo desintegran y absorben todo.

Como se puede apreciar, el "valor" del caos absoluto en ésta agrupación aparece como homogéneamente improductivo, no obstante, se debe recordar los elementos y momentos de pasaje en lo que puntos, líneas, vibraciones y velocidades infintas del caos, puedan, en ciertas focos de su espacio y tiempo indefinidos vecinas al caosmos, constituirse en el comienzo de construcciones productivas en las que, a pesar de su oscilación contínua, se gana un núcleo de realidad y de enunciación caósmico.





El cosmos

En éste campo se puede situar: la repetición de lo mismo, lo molar, la superficie de registro control (Numen), las máquinas deseantes (sus síntesis dinyuntivas excluyentes), los códigos, sobrecódigos y axiomáticas, los fetiches, los símbolos y los íconos, las semiologías de los significantes, la rostridad, (sus agujeros negros y sus paredes blancas), los cuerpos llenos (de la tierra, del dépota, del capital dinero), los estratos, los territorios, los puntos y las líneas duras, parcialmente los modos de producción, los regímenes políticos y los sistemas de la representación, el organismo, los individuos, las subjetividades, las personas (como figuras derivadas del capital), los puntos y las líneas duras, los grupos sujetados, los espacios estriados, los universos de valor y de facticidad estancos, la complejidad estática, las filosofías, ciencias y artes de Estado, las mayorías dominantes, lo real, lo imaginario y lo simbólico (como órdenes y registros), las estructuras y los sistemas (en general), la ley, lo instituído, organizado, establecido, el Estado y el Mercado etc.

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Garrote

REAL CÉDULA de 28 de abril de 1832, mandando abolir el suplicio de horca,y que se ejecute en el de garrote la pena de muerte.

Deseando conciliar el último é inevitable rigor de la justicia con la humanidad y la decencia en la ejecución de la pena capital, y que el suplicio en que los reos expian sus delitos no les irrogue infamia cuando por ellos no la mereciesen, he querido señalar con este beneficio la grata memoria del feliz cumpleaños de la reina mi muy amada esposa; y vengo en abolir para siempre en todos mis dominios la pena de muerte en horca: mandando que en adelante se ejecute en garrote ordinario la que se imponga á personas del estado llano, en garrote vil la que castigue los delitos infamantes sin distinción de clase, y que subsista segun las leyes vigentes el garrote noble para los que correspondan á las de hijos-dalgo.

La diferencia entre los tipos de garrote a que se refiere Fernando VII estaba en la manera de llevar al reo hasta el garrote: en caballo ensillado si estaba condenado a garrote noble, en mula o caballo si a garrote ordinario y en burro, sentado mirando hacia atrás o arrastrado si a garrote vil.

Método de estrangulación a lazo usado desde la antigüedad para ejecutar a plebeyos, más adelante, el garrote fue perversamente refinado, para pasar a consistir en un collar de hierro que, por medio de un tornillo, retrocedía produciendo la muerte al acusado por la dislocación de la apófisis de la vértebra axis sobre el atlas en la columna cervical, es decir se le rompe el cuello a la víctima.
El uso del garrote se generaliza a lo largo del siglo XVIII, favorecido por la simplicidad de su fabricación, que estaba al alcance de cualquier herrero.

La variante denominada catalana incluía un punzón de hierro que penetraba por la parte posterior destruyendo las vértebras cervicales del condenado. Al parecer, ésta fue la que se usó en la ejecución de Mariana Pineda.
El garrote, con sus refinamientos, fue instituido porque el ahorcamiento se consideraba excesivamente cruel, ya que el lapso de tiempo hasta la muerte era mucho más largo.Si la lesión producida aplasta el bulbo o rompe la cervical con corte medular, se produce un coma cerebral y la muerte es instantánea. Pero esto depende en gran medida de la fuerza física del verdugo y la resistencia del cuello del condenado, y la experiencia demostró que raramente sucedía así; la muerte solía sobrevenir por estrangulamiento, resultante de una serie de lesiones laríngeas e hioideas.

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Zen for film

Una película fluxus de Nam June Paik

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martes, 14 de octubre de 2008

Las once mil vergas (XXII)

–Veremos –dijo la dama– mientras esperamos y ya que usted se ha presentado, voy a presentarme yo también... Estelle Romange...

–¿La gran actriz del Frangaisi? –preguntó Mony.

La dama asintió con la cabeza.

Mony, loco de alegría, exclamó:

–Estelle, hubiera debido reconocerla. Soy un apasionado admirador suyo desde hace mucho tiempo. ¿No habré pasado tardes enteras en el Théátre Franjáis, admirándola en sus papeles de enamorada? Y para calmar mi excitación, al no poder masturbarme en público, me hurgaba la nariz con los dedos, sacaba un moco consistente y me lo comía. ¡Estaba tan bueno! ¡Estaba tan bueno!

–Mariette, ve a comer con tu prometido –dijo Estelle–. Príncipe, coma conmigo.

Sentados el uno frente al otro, el príncipe y la actriz se miraron amorosamente:
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–¿Dónde va usted? –le preguntó Mony. –A Viena, para actuar ante el Emperador. –¿Y el decreto de Moscú? –El decreto de Moscú me importa un pimiento; voy a enviar mi dimisión a Claretie... Me están marginando... Me hacen representar embolados... me rehusan el papel de Eoraká en la nueva obra de nuestro Mounet-Sully... Me voy... Nadie ahogará mi talento.

–Recíteme algo... unos versos –le pidió Mony.
Mientras cambiaban los platos, ella le recitó L'Invitation au Voyage. Mientras se desarrollaba el admirable poema en el que Baudelaire ha puesto un poco de su tristeza amorosa, de su nostalgia apasionada, Mony sintió que los piececitos de la actriz subían a lo largo de sus piernas: bajo el gabán alcanzaron el miembro de Mony que pendía tristemente fuera de la bragueta. Allí, los pies se pararon y, tomando delicadamente el miembro entre ellos, comenzaron un movimiento de vaivén bastante curioso. Súbitamente endurecido, el miembro del joven se dejó acariciar por los delicados zapatos de Estelle Romange. Pronto, empezó a gozar e improvisó este soneto, que recitó a la actriz cuyo trabajo pedestre no cesó hasta el último verso:

Tus manos introducirán mi bello miembro asnil

En el sagrado burdel abierto entre tus muslos

Y quiero confesarlo, a pesar de Avinain,

¡Qué me importa tu amor con tal que alcances gozo!

Mi boca a tus pechos blancos como petits suisses

Hará el abyecto honor de chupadas sin veneno

De mi verga masculina en tu coño femenino

El esperma caerá como el oro en los moldes

¡Oh, mi tierna puta! tus nalgas han vencido

De todos los frutos pulposos el sabroso misterio,

La humilde rotundidad sin sexo de la tierra,

La luna, cada mes, tan orgulloso de su culo

Y de tus ojos surge aunque les veles

Esta obscura claridad que de las estrellas cae.

Y como el miembro había llegado al límite de la excitación, Estelle bajó los pies diciendo:

–Mi príncipe, no lo hagamos escupir en el vagón-restaurante; ¿qué pensarían de nosotros?... Déjeme agradecerle el homenaje rendido a Corneille en la punta de su soneto. Aunque esté a punto de abandonar la Comedie Frangaise, todo lo que afecta a la Casa forma parte constantemente de mis preocupaciones.

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Se declara la Independencia en La Demajagua

“Ciudadanos: hasta este momento habéis sido esclavos míos. Desde ahora sois tan libres como yo. Cuba necesita de todos sus hijos para conquistar su libertad e independencia: los que me quieran seguir que me sigan: los que se quieran quedar que se queden, todos serán tan libres como los demás.”
Al tiempo que declara libres a sus esclavos, Carlos Manuel de Céspedes, a la cabeza de la junta revolucionaria proclama el manifiesto por la independencia de Cuba:

Al levantarnos armados contra la opresión del tiránico gobierno español, siguiendo la costumbre establecida en todos los países civilizados, manifestamos al mundo las causas que nos han obligado a dar este paso, que en demanda de mayores bienes, siempre produce trastornos inevitables, y los principios que queremos cimentar sobre las ruinas de lo presente para felicidad del porvenir.

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Nadie ignora que España gobierna la isla de Cuba con un brazo de hierro ensangrentado; no sólo no la deja seguridad en sus propiedades, arrogándose la facultad de imponerla tributos y contribuciones a su antojo, sino que teniéndola privada de toda libertad política, civil y religiosa, sus desgraciados hijos se ven expulsados de su suelo a remotos climas o ejecutados sin forma de proceso, por comisiones militares establecidas en plena paz, con mengua del poder civil. La tiene privada del derecho de reunión, como no sea bajo la presidencia de un jefe militar; no puede pedir el remedio a sus males, sin que se le trate como rebelde, y no se le concede otro recurso que callar y obedecer.

La plaga infinita de empleados hambrientos que de España nos inunda, nos devora el producto de nuestros bienes y de nuestro trabajo; al amparo de la despótica autoridad que el gobierno español pone en sus manos y priva a nuestros mejores compatriotas de los empleos públicos, que requiere un buen gobierno, el arte de conocer cómo se dirigen los destinos de una nación; porque auxiliadas del sistema restrictivo de enseñanza que adopta, desea España que seamos tan ignorantes que no conozcamos nuestros sagrados derechos, y que si los conocemos no podemos reclamar su observancia en ningún terreno.

Amada y considerada esta Isla por todas las naciones que la rodean, que ninguna es enemiga suya, no necesita de un ejército ni de una marina permanente, que agotan con sus enormes gastos, hasta las fuentes de la riqueza pública y privada; y sin embargo, España nos impone en nuestro territorio una fuerza armada que no lleva otro objeto que hacernos doblar el cuello al yugo férreo que nos degrada.

Nuestros valiosos productos, mirados con ojeriza por las repúblicas de los pueblos mercantiles extranjeros que provoca el sistema aduanero de España para coartarles su comercio, si bien se venden a grandes precios con los puertos de otras naciones, aquí, para el infeliz productor, no alcanzan siquiera para cubrir sus gastos: de modo que sin la feracidad de nuestros terrenos, pereceríamos en la miseria.

En suma, la isla de Cuba no puede prosperar, porque la inmigración blanca, única que en la actualidad nos conviene, se ve alejada de nuestras playas por la innumerables trabas con que se la enreda y la prevención y ojeriza con que se la mira.

Así pues, los cubanos no pueden hablar, no pueden escribir, no pueden siquiera pensar y recibir con agasajo a los huéspedes que sus hermanos de otros pueblos les envían. Innumerables han sido las veces que España ha ofrecido respetarle sus derechos, pero hasta ahora no ha visto el cumplimiento de sus palabra, a menos que por tal no se tenga la mofa de asomarle un vestigio de representación, para disimular el impuesto único en el hombre, y tan crecido, que arruina nuestras propiedades al abrigo de todas las demás cargas que le acompañan.

Viéndonos expuestos a perder nuestras haciendas, nuestras vidas y hasta nuestras honras, me obliga a exponer esas mismas adoradas prendas, para reconquistar nuestros derechos de hombres, ya que no podemos con la fuerza de la palabra en la discusión, con la fuerza de nuestros brazos en los campos de batalla.

Cuando un pueblo llega al extremo de degradación y miseria en que nosotros nos vemos, nadie puede reprobarle que eche mano a las armas para salir de un estado tan lleno de oprobio. El empleo de las más grandes naciones autoriza ese último recurso. La isla de Cuba no puede estar privada de los derechos que gozan otros pueblos, y no puede consentir que se diga que no sabe más que sufrir. A los demás pueblos civilizados toca interponer su influencia para sacar de las garras de un bárbaro opresor a un pueblo inocente, ilustrado, sensible y generoso. A ellos apelamos y al Dios de nuestra conciencia, con la mano puesta sobre el corazón. No nos extravían rencores, no nos halagan ambiciones, sólo queremos ser libres e iguales, como hizo el Creador a todos los hombres.

Nosotros consagramos estos dos venerables principios: nosotros creemos que todos los hombres son iguales, amamos la tolerancia, el orden y la justicia en todas las materias; respetamos las vidas y propiedades de todos los ciudadanos pacíficos, aunque sean los mismos españoles, residentes en este territorio, admiramos el sufragio universal que asegura la soberanía del pueblo; deseamos la emancipación gradual y bajo indemnización, de la esclavitud; el libre cambio con las naciones amigas que usen de reciprocidad; la representación nacional para decretar las leyes e impuestos, y, en general, demandamos la religiosa observancia de los derechos imprescriptibles del hombre, constituyéndonos en nación indendiente, porque así cumple a la grandeza de nuestros futuros destinos, y porque estamos seguro que bajo el cetro de España nunca gozaremos del franco ejercicio de nuestros derechos.

En vista de nuestra moderación, de nuestra miseria y de la razón que nos asiste, ¿qué pecho noble habrá que no lata con el deseo de que obtengamos el objeto sacrosanto que nos proponemos? ¿Qué pueblo civilizado no reprobará la conducta de España, que se horrorizará a la simple consideración de que para pisotear estos dos derechos de Cuba, a cada momento tiene que derramar la sangre de sus más valientes hijos? No, ya Cuba no puede pertenecer más a una potencia que, como Caín, mata a sus hermanos, y, como Saturno, devora a sus hijos. Cuba aspira a ser una nación grande y civilizada, para tender un brazo amigo y un corazón fraternal a todos los demás pueblos, y si la misma España consiente en dejarla libre y tranquila, la estrechará en su seno como una hija amante de una buena madre; pero si persiste en su sistema de dominación y exterminio segará todos nuestros cuellos, y los cuellos de los que en pos de nosotros vengan, antes de conseguir hacer de Cuba para siempre un vil rebaño de esclavos.

En consecuencia hemos acordado unánimemente nombrar un jefe único que dirija las operaciones con plenitud de facultades, y bajo su responsabilidad, autorizado especialmente para nombrar un segundo y demás subalternos que necesite en todos los ramos de administración, mientras dure el estado de guerra, que conocido como lo está el carácter de los gobernantes españoles, forzosamente ha de seguirse a la proclamación de la libertad de Cuba. También hemos nombrado una comisión gubernativa de cinco miembros para ayudar al General en Jefe en la parte política, civil y demás ramos de que se ocupa un país bien reglamentado. Asimismo decretamos que desde este momento quedan abolidos todos los derechos, impuestos, contribuciones y otras exacciones que hasta ahora ha cobrado el gobierno de España, cualquiera que sea la forma y el pretexto con que lo ha hecho y que sólo se pague con el nombre de ofrenda patriótica, para los gastos que ocurran durante la guerra, el 5 por ciento de la renta conocida en la actualidad, calculada desde este trimestre, con reserva de que si no fuese suficiente pueda aumentarse en lo sucesivo o adoptarse alguna operación de crédito, según lo estimen conveniente, las juntas de ciudadanos que al afecto deben celebrarse.

Declaramos que todo los servicios prestados a la patria serán debidamente remunerados; que en los negocios, en general, se observe la legislación vigente, interpretada en sentido liberal, hasta que otra cosa se determine, y por último, que todas las disposiciones adoptadas sean puramente transitorias, mientras que la nación ya libre de sus enemigos y más ampliamente representada, se constituya en el modo y forma que juzgue más acertado.

Manzanillo, 10 de octubre de 1868. El general en jefe, Carlos Manuel de Céspedes.

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