Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...
sábado, 12 de enero de 2008
Para que seamos Ángel González
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Uno, trino y plural
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viernes, 11 de enero de 2008
El asno de Kuichú
Nunca se había visto un asno en Kuichú, hasta el día en que un excéntrico, ávido de novedades, se hizo llevar uno por barco. Pero como no supo en qué utilizarlo, lo soltó en las montañas.
Un tigre, al ver a tan extraña criatura, lo tomó por una divinidad. Lo observó escondido en el bosque, hasta que se aventuró a abandonar la selva, manteniendo siempre una prudente distancia.
Un día el asno rebuznó largamente y el tigre echó a correr con miedo. Pero se volvió y pensó que, pese a todo, esa divinidad no debía de ser tan terrible. Ya acostumbrado al rebuzno del asno, se le fue acercando, pero sin arriesgarse más de la cuenta.
Cuando ya le tomó confianza, comenzó a tomarse algunas libertades, rozándolo, dándole algún empujón, molestándolo a cada momento, hasta que el asno, furioso, le propinó una patada. "Así que es esto lo que sabe hacer", se dijo el tigre. Y saltando sobre el asno lo destrozó y devoró.
¡Pobre asno! Parecía poderoso por su tamaño, y temible por sus rebuznos. Si no hubiese mostrado todo su talento con la coz, el tigre feroz nunca se hubiera atrevido a atacarlo. Pero con su patada el asno firmó su sentencia de muerte.
FIN
Cuento tradicional chino: Anonimo
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jueves, 10 de enero de 2008
Fíjense...
cual velocistas.
A veces, vas en el coche mientras llueve. Atasco afuera. Cuántos coches parados. Paraguas negros se pelean por ganar la posición en la primera fila de la acera, esperando a que el semáforo se abra. O aún peor, pasos apresurados que en silencio maldicen al hombre del tiempo.
Entonces, mientras miras por la ventanilla, se cruza una gota que se desliza por el cristal. Sigues su curso, espectante ante la posibilidad de que consiga la proeza de llegar al filo inferior sin haber chocado. Sin haber muerto.
La mayoría caen en el intento. Pero no pasa nada. Buscas otra candidata.
Me gusta la lluvia.
¿Alguien más ha estado tan aburrido en alguna ocasión de observar a las gotas en el cristal del coche u otro vehículo ?
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Die Toten Hosen: Alles aus Liebe
Ich würde dir gern sagen,
wie sehr ich dich mag,
warum ich nur noch an dich denken kann.
Ich fühl mich wie verhext und in Gefangenschaft
und du allein trägst Schuld daran.
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Worte sind dafür zu schwach,
ich befürchte, du glaubst mir nicht.
Mir kommt es vor, als ob mich jemand warnt,
dieses Märchen wird nicht gut ausgehen.
Es ist die Eifersucht, die mich auffrisst,
immer dann, wenn du nicht in meiner Nähe bist.
Von Dr. Jekyll werde ich zu Mr. Hyde,
ich kann nichts dagegen tun,
plötzlich ist es so weit.
Ich bin kurz davor durchzudrehn,
aus Angst, dich zu verliern.
Und dass uns jetzt kein Unglück geschieht,
dafür kann ich nicht garantiern.
Und alles nur, weil ich dich liebe,
und ich nicht weiß, wie ich's beweisen soll.
Komm, ich zeig dir, wie groß meine Liebe ist,
und bringe mich für dich um.
Sobald deine Laune etwas schlechter ist,
bild ich mir gleich ein, dass du mich nicht mehr willst.
Ich sterbe beim Gedanken daran,
dass ich dich nicht für immer halten kann.
Auf einmal brennt ein Feuer in mir
und der Rest der Welt wird schwarz.
Ich spür wie unsere Zeit verrinnt,
wir nähern uns dem letzten Akt.
Und alles nur, weil ich dich liebe,
und ich nicht weiß, wie ich's beweisen soll.
Komm, ich zeig dir, wie groß meine Liebe ist,
und bringe mich für dich um.
Ich bin kurz davor durchzudrehn,
aus Angst, dich zu verliern.
Und dass uns jetzt kein Unglück geschieht,
dafür kann ich nicht garantiern.
Und alles nur, weil ich dich liebe,
und ich nicht weiß, wie ich's beweisen soll.
Komm, ich zeig dir, wie groß meine Liebe ist
und bringe mich für dich um.
Komm, ich zeig dir, wie groß meine Liebe ist,
und bringe uns beide um.
TODO POR QUIEN QUIERO
Me gustaría decirte
cuánto te quiero -
Porque solo puedo pensar en ti -
Me siento como embrujado y en cautiverio
Y solo tu tienes la culpa
Las palabras son para esto muy débiles
Temo
que tú no me creas -
A veces siento
como si alguien me advirtiese:
Con esta chica no te va a ir bien
Son los celos
que me refrescan -
siempre después
que tu no estás a mi lado
Del Dr. Jekyll paso a Mr. Hyde -
no puedo hacer nada contra esto
de pronto estás tan lejos
Estoy a punto de enloquecer
por miedo a perderte
Y de que ahora no nos ocurra ninguna desgracia
no puedo garantizarlo
Y todo solo
porque te quiero -
Y no sé
cómo debo comportarme -
Ven
Te mostraré
qué grande es mi amor -
Y me mataré por ti
En cuanto te pones de mal humor -
De inmediato me figuro
que tu ya no me quieres
Me muero entre pensamientos
de que no te podré tener para siempre -
De pronto se enciende un fuego en mí
y el resto del mundo se vuelve negro -
Siento como nuestro tiempo se reduce
Se acerca nuestro último acto.
Ven
Te mostraré
qué grande es mi amor -
Y nos mataré a los dos
El negador de milagros
Chu Fu Tze, negador de milagros, había muerto; lo velaba su yerno.
Al amanecer, el ataúd se elevó y quedó suspendido en el aire, a dos cuartas del suelo.
El piadoso yerno se horrorizó. -Oh, venerado suegro -suplicó- no destruyas mi fe de que son imposibles los milagros.
El ataúd, entonces, descendió lentamente, y el yerno recuperó la fe.
FIN
Cuento tradicional chino; Anonimo
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