domingo, 26 de junio de 2011
miércoles, 22 de junio de 2011
jueves, 16 de junio de 2011
Don Juan Notorio
(Durante este manoseado parlamento, manosea DON JUAN a
DOÑA INÉS hasta que ella se le arroja en sus brazos para que
se la tire, de la manera que se manosea un virgo. Desabróchale
el vestido, le saca las tetas, se las palpa, le mama los pezones;
luego le toca las pantorrillas, le da su lengua, le riza y desriza
los pelos del chumino, le mete el dedo, le frota el clítoris; hace
que ella le menee los huevos, le empuñe el instrumento, le dé
besos en el prepucio, etc., etc. Todo esto queda a cargo del
actor... y sobre todo de la actriz... y sobre todo de ambos a la
vez.)
¡Ah! ¿No es verdad ángel de amor
que en este lecho caliente
podremos tranquilamente
fornicar mucho mejor?
Esta sala que está llena
de esos cuadros tentadores
donde joden mil señores
ya a una rubia, ya una morena;
esta picha tan amena
que está queriendo romper
sin poderse contener
la tela de mi calzón,
¿no es cierto, tierno pichón,
que están diciendo joder?
Ese coño, cuyo aroma
me sube ya a las narices,
esas frases que no dices,
pero que tu lengua asoma
a tu boca, di paloma,
di, labios de rosicler,
esas ganas de tener
mi picha dentro de tu coño,
¿no es verdad, tierno retoño,
que están diciendo joder?
Y estas palabras que están
filtrando insensiblemente
en tu chumino ya ardiente
ante el miembro de Don Juan,
y estos cojones que van
hinchándose sin querer,
como un globo Mongolfier
que se va elevando al cielo,
¿no es cierto, dulce consuelo,
que están diciendo joder?
¿Y esas dos gotas de leche
que ves caer de repente
de mi nabo ya impaciente
porque mil polvos te eche,
no me dicen que aproveche
tal momento de placer?
¿No es verdad que sin querer
tu coño se va tras de ellas?
¿No es cierto, estrella de estrellas,
que están diciendo joder?
¡Oh!, sí, bellísima Inés,
espejo y luz de mi vida,
escucharme conmovida
cual lo haces lujuria es.
Mira aquí a tus plantas, pues,
a aquel Don Juan tan ladino
que se paró en su camino,
que rendirse no creía
adorando, vida mía,
los pelos de tu chumino.
miércoles, 18 de mayo de 2011
1+1
viernes, 6 de mayo de 2011
Breve crítica a la terapia farmacológica en los trastornos mentales
¿Es suficiente la terapia farmacológica para el tratamiento de los trastornos mentales?
Bueno, quizá muchas personas creen que ante problemas de verdad, hay que dejarse de "tonterías" de terapias psicológicas, y cortar por lo sano. Al fin y al cabo, si hay un desequilibrio bioquímico, qué mejor manera de combatirlo que actuar directamente sobre él?
Pero la realidad es más compleja...
Aparte de los conocidos efectos secundarios, y de la tolerancia (requerir cada vez dosis mayores para que se produzca el mismo efecto) y dependencia que pueden generar, la medicación tiene una gran pega: no enseña nada.
Un trastorno mental es algo más que un desequilibrio neuroquímico. Decir esto es quedarse en una definición descriptiva muy reduccionista. La interacción con el entorno, los hábitos, patrones de comportamiento, etc, juegna un papel clave en la mayoría de las psicopatologías y, por supuesto, también tienen su efecto a nivel neuroquímico. Y para pasar de unos patrones de interacción disfuncionales a otros más adaptativos, se necesita aprender (o re-aprender) estos últimos.
Pongamos un ejemplo, con un caso de depresión:
Imaginemos a una persona que padece esta patología. Pensemos en que esa persona antes era "normal", pero en un momento determinado sufre algún evento aversivo importante, del tipo de la muerte de un familiar muy cercano. Esa persona, a partir de ese momento, le invade una tristeza muy potente, que traspasa temporalmente el duelo habitual que vive la mayoría de la gente ante un evento de estas características. Deja de relacionarse con los demás como hasta entonces, abandona a sus amigos, pareja, trabajo, etc. Los familiares hacen lo que pueden, la animan, pero no consiguen demasiado. En definitiva, entra en una dinámica de hábitos negativos que no hacen sino hundirla cada vez más.
En este caso, la prescripción de antidepresivos, ayudará sin duda al paciente. Le ayudará en el sentido de supondrá un primer impulso para poder empezar a reaprender hábitos positivos. Pero en ningún caso todo queda ahí.
La persona debería aprender a adaptarse a una nueva vida sin el familiar en cuestión. Y esto no se lo enseña la medicación (aunque suponga ese primer impulso). Para adaptarse hay que emprender un papel activo -y no meramente pasivo, de enfermo que espera ser curado por los medicamentos- de reaprendizaje de conductas no deprimidas, adaptándose al nuevo medio.
Esto supone una limitación muy clara. Y uno de los motivos por los que la terapia farmacológica debe tener casi siempre el apoyo de una terapia psicológica de eficacia comprobada (en el caso concreto de la depresión, ambos tipos de terapia andan en niveles parecidos de eficacia) que ayude a la adquisición de nuevos comportamientos y cogniciones.
Es un tema amplio del que se puede hablar largo y tendido. Tan solo he querido señalar, brevemente, un aspecto que muchas veces se pasa por alto.
Publicado por
Uno, trino y plural
a las
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Etiquetas: ciencia, psicología, psiquiatría
