martes, 15 de diciembre de 2009
lunes, 14 de diciembre de 2009
Heliogábalo o el anarquista coronado
De Caosmosis, ese inmenso blog imprescindible traigo aquí este texto de De Antonin Artaud
Dedicatoria
Dedico este libro a los manes de Apolonio de Tiana, contemporáneo de Cristo, y a todos los Iluminados verdaderos que pueden quedar en este mundo que se pierde;
Y para señalar bien su profunda inactualidad, su espiritualismo, su inutilidad, lo dedico a la anarquía y a la guerra en este mundo;
Finalmente lo dedico a los Antepasados, a los Héroes en el antiguo sentido y a los manes de los Grandes Muertos.
A. A.
1
LA CUNA DE ESPERMA
Si en torno del cadáver de Heliogábalo, muerto sin sepultura, y degollado por su policía en las letrinas de su palacio, hay una intensa circulación de sangre y excrementos, en torno de su cuna hay una intensa circulación de esperma. Heliogábalo nació en una época en que todo el mundo se acostaba con todo el mundo; y nunca se sabrá dónde ni por quién fue realmente fecundada su madre.
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La filiación de un príncipe sirio como él se establece por las madres; y en lo que a madres respecta, hay alrededor de ese hijo de cochero, recién nacido, toda una pléyade de Julias; y ejerzan o no en el trono, todas esas Julias son meretrices de alto vuelo.
El padre de todos, la fuente femenina de ese río de estupros e infamias, debe haber sido cochero antes de sacerdote, ya que de otro modo no se explicaría el encarnizamiento de Heliogábalo, una vez en el trono, en hacerse encular por los cocheros.
El caso es que la Historia, remontándose por el lado femenino a los orígenes de Heliogábalo, tropieza indefectiblemente con ese cráneo chocho y desnudo, con ese coche y esa barba que en nuestros recuerdos componen el rostro del viejo Basianus.
El hecho de que esta momia sea oficiante de un culto no condena a ese culto, sino a los ritos imbéciles y despreciables a que ese culto había quedado reducido por obra de los contemporáneos de las Julias y los Basianos, y por la Siria del naciente Heliogábalo.
Pero desde el momento en que Heliogábalo niño aparece sobre los peldaños del templo de Emesa, ese culto muerto, y reducido a osamentas de gestos, al que se entregaba Basianus, recupera por debajo de las creencias y los revestimientos, su energía de oro concentrado, de luz pulverizada y victoriosa, y vuelve a ser milagrosamente activo.
En todo caso este antepasado Basiano, apoyándose en una cama como sobre muletas, hace esas dos hijas, Julia Domna y Julia mesa, con una mujer ocasional. Las hace y bien. Son hermosas. Hermosas y preparadas para su doble oficio de emperatrices y rameras.
¿Con quién hace estas hijas? Hasta el momento actual la Historia no lo dice. Y nosotros admitiremos que esto no tiene importancia, obsesionados como estamos por las cuatro medallas con las cabezas de Julia Domna, Julia Mesa, Julia Semia y Julia Mamea. Ya que si Basianus hace dos hijas, Julia Domna y Julia Mesa, Julia Mesa a su vez hace otras dos: Julia Semia y Julia Mamea. Y Julia Mesa, cuyo marido es Sextus Varius Marcellus, pero sin duda fecundada por Caracalla o Geta (hijo de Julia Domna, su hermana) o por Gesius Marcianus, su cuñado, esposo de Julia Mamea, o quizá por Septimio Severo, su cuñado segundo, trae al mundo a Varius Avitus Basianus, más tarde apodado Elagabalus, o hijo de las alturas, falso Antonio, Sardanápalo, y por fin Heliogábalo, nombre que parece ser la feliz contracción gramatical de las más altas denominaciones del sol.
Desde aquí vemos a ese bonzo chocho, Basianus, en Emesa, a orillas del Orontes, con sus dos hijas, Julia Domna y Julia Mesa. Ya son dos estupendas mujeres esas dos hijas nacidas de una muleta con un sexo masculino en la punta. Aunque fabricadas con esperma tardía, y en el punto más alejado que alcanza su esperma los días en que el parricida eyacula –digo el parricida y ya se verá por qué-, ambas están bien conformadas y macizas; macizas, es decir llenas de sangre, piel, huesos y cierta materia lívida que pasa bajo las coloraciones de su piel. Una es grande y empolvada de plomo, con el signo de Saturno en la frente, Julia Domna, semejante a una estatua de la Injusticia, la abrumadora Injusticia del destino; la otra es pequeña, delgada, ardiente, explosiva y violenta, y amarilla como una enfermedad del hígado. La primera, Julia Domna, es un sexo con cabeza, y la segunda una cabeza que no carece de sexo. (continúa)
domingo, 13 de diciembre de 2009
Ludovico Einaudi
El siguiente músico es muy afín a Rodrigo Leão, hasta el punto de que salieron juntos de gira. Se trata de:
Ludovico Einaudi
Página oficial
Biografía y otra información de la wikipedia
Discografía
• Time Out (1988)
• Le Onde (1996)
• Stanze (1997)
• Fuori dal mondo (1998)
• Eden Roc (1999)
• I giorni (2001)
• Dr. Zhivago (2002)
• La Scala Concert (2003)
• Una Mattina (2004)
• Diario Mali (con Ballake Sissoko; 2006)
• Divenire (2006)
• Nightbook (2009)
• Cloudland (con Ronald y Robert Lippok; 2009)
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Aunque yo lo habéis adivinado lo reconozco: yo era uno de los fieles seguidores de Diálogos 3, el programa que Ramón Trecet tuvo en Radio 3 hasta el año pasado. Durante los años en que lo escuché descubrí a muchos músicos, algunos fundamentales para mí. Entre ellos, mi último gran descubrimiento del programa fue Ludovico Einaudi.
Para mí fue algo así como el descubrimiento de América, porque ya tenía una amplia trayectoria. Para entonces ya tenía publicados muchos discos y fue como si empezara casi por el final, por sus últimos discos (hasta el momento) en lugar de por los primeros. Quizás haya influido esto para que mi disco favorito sea Una mattina, del que más que uno o dos temas debería citar todo el disco porque es así como los concibe Ludovico Einaudi, no como una serie de temas independientes sino como la lógica continuación de cada uno hasta completar todo un disco. Por eso comienzo por el primero, el que justamente da título al disco:
Perdón por los vídeos. En el Youtube abundan los montajes de fotos de todo tipo que no sólo no tienen nada que ver con el autor de la música sino que a veces desentonan de una manera terrible. Supongo que es lo que debo aceptar por hablar de músicos no tan populares. En cualquier caso lo que importa es la música, sea mediante un enlace del youtube, del goear o de otro servidor. Así que ahí va el segundo tema de Una mattina, Ora:
Una vez le dije a un amigo que la música de Einaudi es muy inteligente. Él se sorprendió mucho porque también toca el piano y nunca habría calificado una música de inteligente. Pero es lo que me parece cuando la escucho, y en Ora aún lo percibo con más claridad. El modo en que Einaudi desarrolla un tema demuestra su inteligencia musical por la cadencia, por el ritmo, por las pausas, por la intensidad. El tempo nunca es estridente, no hay una sola nota que desentone, nada está fuera de lugar. Es una melodía absolutamente calculada. Y lo mejor es que no es fría, al contrario: esta música es una de las más cálidas que haya podido escuchar, tan humana, tan conmovedora que no dejo de admirar su belleza. ¿Cómo elegir un tema y descartar los otros? Mejor dejo que lo hagan los que colgaron vídeos en el Youtube y pongo los que allí encuentro. Como este DNA, del mismo disco, claro:
Ludovico Einaudi mezcla la música popular y la música clásica y aún no le han puesto la etiqueta de turno. Él dice sentirse cómodo con la palabra minimalista, pues le recuerda a un músico como Miles Davis, que con pocas notas parecía que notaba diez mil y con ellas creaba un mundo. A mí me basta con escucharlo, aunque pueda distinguir un sonido cercano al minimalismo en, por ejemplo, Nuvole nere:
Pocas músicas logran emocionarme tanto como lo logra la de Einaudi. Muy pocas. En un mundo donde la sensibilidad se concibe a menudo como un defecto, donde se idolatra la ignorancia y la indolencia y la corrupción absoluta, donde todo bien es pasajero y todo mal sólo se va para volver, parece mentira que exista alguien capaz de imaginar algo como Nuvole bianche:
Podría seguir así hasta completar todo el disco de Una mattina. Pero vale la pena ver los otros. No podría perderme una maravilla como Chanson d’amour, incluida Diario Mali, en la que presenciamos el diálogo milagroso entre el piano de Ludovico Einaudi y la balalaika de Ballake Sissoko
Estoy hablando de los temas sin orden ni concierto. Ya he perdido el hilo de cómo fue cuando lo descubrí y qué vino después. Demasiado sentimiento. Pero, por tratarse de un blog que proviene de un foro de baloncesto, aquí tengo que añadir, tras Una mattina y Diario Mali, un tema de Divenire que se ha popularizado por ser una de las sintonías de los programas de NBA. Se trata del intenso Fly:
Y seguimos con más temas de Divenire, precisamente con el que da título al disco:
Sin duda, Ludovico Einaudi está en la plenitud de su carrera musical. Sus temas tienen una línea segura y él es consciente del efecto avasallador que nos causa cuando los escuchamos. El disco Divenire tiene un punto de magnificencia que en otro músico podría desentonar. En Einaudi, como no podría ser de otra manera, el desarrollo está tan cuidado que nos contagia su entusiasmo hasta la última nota, ya sea exaltado como en Divenire o contenido, como en Andare:
Las piezas de Divenire se caracterizan por su largo aliento. Muchas sobrepasan los seis e incluso los siete minutos y, por supuesto, nunca desfallecen en la solución fácil sino que desembocan en la lógica, que no es precisamente lo mismo. A menudo puedes prever la siguiente nota que seguirá no porque la adivinemos, sino porque nos inmersamos tanto en la música que nos obliga a leerla. Quién no oye la voz que en Oltremare nos está diciendo: “¿te acuerdas de Chopin?”
y así llegamos a conversar con la propia música de alguna manera como si hablásemos con nosotros mismos. Por eso esta música parece adecuada para la introspección y para la concentración. Música para estudiar, que dirían los discos recopilatorios.
Así seguiríamos con los demás temas hasta completar todo el disco. Pero volvamos atrás, a los anteriores discos. El primero (muy primerizo, parte de un espectáculo teatral) es Time Out, del que pocas noticias tengo. Al ser tan anterior a los demás discos es imposible reconocer su estilo. Vamos, que ni siquiera toca el piano, como para reconocerlo. Valga como ejemplo este vídeo del espectáculo para el que fue compuesto:
Nos remontamos a ocho años después y aquí sí, en Le onde está el inconfundible piano de Ludovico Einaudi. Este és el tema homónimo al disco:
La sosegada calma con que fluye no podría describir mejor lo que transmite. Y es justamente el tono en que se remansa todo el disco. Calma, sin la emoción que vendrán en discos posteriores, pero necesaria y sorprendente calma.
Viene después el que menos me gusta de sus discos, Le Stanze, en el que Einaudi experimenta con un sonido más electrónico, pero con timidez. En líneas generales la sensación es similar a la de Le onde, pero con un resultado más tímido también. Pongo como ejemplo este Calmo:
He escrito en la lista de los discos Fuori dal mundo pero también podría haber añadido This is England porque los temas pertenecen a las bandas sonoras de sendas películas, y en la que conviven con temas de otros músicos de reggae/ska (como indica en el foro Cornelius_10). El tema titulado Fuori dal mundo es el siguiente:
En estos años Einaudi se dedica a trabajar para el cine y la televisión, como anteriormente había hecho para el teatro y la danza. En la página de la wikipedia podéis ver la lista de éstas y otras melodías que compuso para distintos ámbitos. De entre todos estos temas destacan dos tan poderosamente que se publicaron en disco y dieron nombre a los respectivos álbumes. El primer es Eden Roc, que podéis disfrutar aquí en una interpretación en directo:
Es tan entusiasmante ver cómo Ludovico Einaudi dirige su grupo, qué espectáculo, que gusto ver y sentir la música de esta manera. Todos los músicos disfrutan y te hacen disfrutar con ellos, de tan evidente como resulta. El segundo tema es el principal de una serie de la televisión italiana basada en Dr. Zhivago:
Un músico no necesita grandes medios para demostrarlo y ésta es una buena prueba de ello. La manera en que Einaudi lleva el ritmo de la pieza con su piano ya basta para sentir la profundidad de esta joya; los violines enfatizan, ponen más intensidad a la melodía, pero el piano es el instrumento principal que abre y cierra el tema, y el resto gira en torno a él. Porque es que, además de un gran compositor, Ludovico Einaudi es un extraordinario intérprete, y eso es aún más raro de encontrar. Un buen ejemplo es In un’altra vita, en la que se se basta con su piano para cortarme la respiración:
In un’altra vita forma parte de I giorni, el disco que publicó un año antes de Dr. Zhivago. Un año después lo desarrolló aún más en un concierto que dio en la famosa Scala de Milán y que logró que aún fueran más emocionantes estas joyas. Por desgracia no encuentro ninguna fuente de este concierto. En su lugar hay muchos vídeos de pianistas amateurs que, soliviantados por estas maravillas, intentan tocarlas; en vano, porque aunque la melodía sea la misma no está tocada por las manos de Einaudi.
Llego entonces a los discos de los que he hablado en primer lugar: Una mattina y Diario Mali. En ese momento, cuando ya había escuchado todo cuanto había encontrado, Einaudi publica Divenire, un disco majestuoso, con el predominio de la orquesta acompañando el infaltable piano y dotado de unos temas de largo desarrollo, como es el sorprendente Divenire, que da título al disco:
Otra nueva maravilla, otro disco para el que sobran las palabras y nunca debe faltar escucharlo de principio a fin. Así que, sin pausa ni tregua, debo enlazar
Primavera:
Monday:
Y Ritornare:
Y así podría seguir con cada uno de los temas, uno tras otro, en este nivel de exigencia, de calidad, de lo que convierte la música en una de las cimas del ser humano.
En este año, hace pocos meses, Ludovico Einaudi ha publicado dos discos. Uno en colaboración con Ronald y Robert Lipstock, Cloudland, y otro en solitario, Nightbook. Dada su reciente publicación no he encontrado más que un enlace del primero, un discos con toques electrónicos en el que se nota la mano de los invitados, pero del que no se pierde ni un ápice de la genialidad de Einaudi, tal como se aprecia en Kyril:
Y además tenemos Nightbook, del que con acierto Cornelius_10 ha dicho que es más pausado y atmosférico que Cloudland y que Divenire, pese a que contiene temas tan enérgicos como el homónimo del disco:
O este Eros, toda una obra maestra para melómanos y erotómanos:
Ya son muchos los temas citados, pero he dejado tantos, tantos sublimes. No lo haré más largo, pero sí que me gustaría terminar con esta delicada pieza, etérea como un sueño pero tan próxima, tan emocionante, que es como puedo agradecer que yo también sea humano.
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sábado, 12 de diciembre de 2009
Ética inútil
Ayer vimos a Félix Grande y ahora me apetece poner aquí este poema de Música amenazada
Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantando
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.
Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro
-el anticipo de las maldiciones.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajeneidad, te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.
No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.
Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su victima
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.
Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño... su dueño... su dueño...
jueves, 10 de diciembre de 2009
Más Strummer en Granada por Jesús Arias
La leyenda cuenta que estando en Barcelona Strummer oyó una canción de 091 y se emocionó tanto que le entró la necesidad imperiosa de conocerlos, viajando rápidamente a Granada. La realidad, como siempre, es otra:
Estábamos en el ‘Silbar’ (pub rockero de Pedro Antonio, ajedrezado y largo como un túnel o un tren, lugar de reunión de la movida granadina de los ochenta) y llegó un tío, malencarado y zarrapastroso, le dijo a Tacho (Tacho González, batería de 091) que tenía unas letras y Tacho se quitó de enmedio pasándomelo a mí, tenía una libretilla de esas de cuadros, sucia y hecha polvo. Empezamos a hablar y el caso es que, a pesar de la pinta de jipioso que tenía, había algo en su cara familiar.
Yo me acordé de las historias que circulaban por Granada, de que si ‘Los Clash’ habían estado por aquí (cierto, cuando la primera espantada de Strummer) y se lo comenté a Tacho: ‘ostras este tío se parece a Joe Strummer’.
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No le dijimos nada, pero al del bar le pedimos que pusiera algo de ‘Los Clash’, y allí estábamos los dos mirándolo a ver que hacía…Y sí, era él”, recuerda José Ignacio (García Lapido, guitarrista de 091). ¡Una experiencia casi mística! El caso es que el inglés no soltaba prenda, recluido en una pequeña pensión se dedicaba a escribir en la famosa libreta, a beber ginebra en el Silbar y a perseguir a las chicas. Una noche fue recogido de madrugada en un estado lamentable, y completamente perdido, por un periodista del Diario de Granada y depositado, salvo, que no sano, en su fonda. Al día siguiente concedía a su salvador la única entrevista que daría desde la disolución de Los Clash hasta entonces.
En aquella comida-entrevista a los pies de la Alhambra afirmó que le gustaba lo que hacían 091 y habló de sus nuevos proyectos, entre los que estaban el último álbum de la banda. Días después desapareció como había llegado, sin decir nada. Meses más tarde, cuando los Cero estaban preparando las maquetas en un estudio de la calle Recogidas para su inminente grabación, reapareció dispuesto a echar una mano a los granadinos, incluso escribió un par de letras para el grupo en el espaninglis mental que le caracterizaba, adaptadas por Gabi (Gabriel Contreras), un amigo de todos.
…
Se cree, se piensa mas allá del extremo del sur
Aunque podría ser al Este, dice el mangante
Esto es como si siempre soñara en el negro expreso que pasa
Trabajando en Recogidas with the sexis señoritas
El graffiti-boy graba una inscripción en las paredes de la catedral
El taxista espera the woman del amigo del general
La gente espera al hombre de chocolate
al hombre del chocolate
El limpiabotas hace disparates con maniquíes en los escaparates
La gente espera al hombre de chocolat
Esto es como si siempre soñara en el expreso negro que pasa
Trabajando en Recogidas With the sexis señoritas
With the sexis señoritas
Las famosas maquetas de la calle Recogidas (sin the sexis señoritas) fueron la base para el primer disco de la era Zafiro: Más de cien lobos. Un nuevo peldaño en la carrera agridulce de los Cero. Con ellas y con Pepe Loeches se fueron a los estudios Eurosonic y Track, dos de los mejores del momento. Iniciaron así una tormentosa aventura que acabó de aquella manera. Las sesiones de grabación fueron un auténtico suplicio. “Ocurría que Joe tenía una forma de trabajar muy diferente a la nuestra. Él iba al estudio tan sólo con unas ideas que desarrollaba allí, y aquí se llegaba con todo muy perfilado para ahorrar tiempo de grabación.
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Etiquetas: Strummer Clash Musica