Utilizando los poderosos instrumentos de la sonda STEREO-A, la NASA pudo captar el momento en el cual una eyección solar golpeó a un cometa y le arrancó la cola.
El 20 de abril de 2007, el cometa Encke acababa de entrar en la órbita de Mercurio, peligrosamente cerca del Sol, cuando una erupción solar impactó contra él y literalmente le arrancó la cola. Con seguridad, esto ya le ha sucedido a algún cometa pero, por primera vez en la historia, una nave espacial estaba observando lo que ocurría.
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La erupción que golpeó a Encke fue una CME o "eyección de masa coronal". Los observadores del cielo, en la Tierra, están familiarizados con las CME debido a las auroras que crean cuando golpean nuestro plantea en forma ocasional. Las CME se mueven rápidamente, son masivas y reúnen miles de millones de toneladas de gas solar y magnetismo para formar nubes que viajan a más de un millón y medio de kilómetros por hora.
En realidad, es bastante sorprendente que una CME haya logrado arrancar la cola de un cometa. Debido a su gran masa y energía, las CME se extienden en un amplio volumen de espacio. El impacto de una CME tenue ejerce poco más que algunos escasos nanopascales de presión mecánica, más suave que la respiración de un bebé.
El desgarro de la cola del cometa debió de haber sido el resultado de otro factor.
"Creemos que la explicación es la ‘reconexión magnética’", explica Vourlidas. Los campos magnéticos alrededor del cometa chocaron contra campos magnéticos dirigidos en forma opuesta en la CME. De repente, dichos campos se unieron, se "reconectaron", liberando un estallido de energía que arrancó la cola del cometa. Un proceso similar tiene lugar en la magnetosfera de la Tierra durante las tormentas geomagnéticas que generan, entre otras cosas, la aurora boreal.
"En cierto sentido, el cometa experimentó una tormenta geomagnética", dice Vourlidas. "Es la primera vez en la historia que somos testigos de un evento de estas características en otro cuerpo cósmico".
"A pesar de que STEREO fue diseñada principalmente para estudiar CMEs y su impacto sobre la Tierra, esperamos que el golpe de esta CME contra Encke también ofrezca revelaciones para los científicos que estudian los cometas", agrega Mike Kaiser, científico del proyecto STEREO, en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales, de la NASA.
domingo, 28 de septiembre de 2008
El Sol le arranca la cola al cometa Encke
Las once mil vergas (XI)
Volvió pronto con productos farmacéuticos destinados a cuidar a Mony y un enorme látigo del conductor de un coche de alquiler.
–Lo he comprado por cincuenta francos –exclamó– al cochero 3.269 de la Urbana, y va a servirnos para poner en forma de nuevo al rumano. Déjame curarle la oreja, Culculine mía, y hagamos un 69 para excitarnos.
Mientras que detenía la salida de la sangre, Mony asistió a este regocijante espectáculo: perfectamente acopladas, Culculine y Alexine, se acometían con ardor. El macizo culo de Alexine, blanco y regordete, se contoneaba sobre el rostro de Culculine; las lenguas, largas como miembros de niño, iban a buen ritmo, la saliva y el semen se mezclaban, los mojados pelos se adherían entre sí y suspiros que partirían el alma, si no fueran suspiros de voluptuosidad, se elevaban de la cama que crujía y chirriaba bajo el agradable peso de las preciosas muchachas.
–¡Ven a encularme! –gritó Alexine.
Pero Mony perdía tanta sangre que ya no tenía ganas de hacerlo. Alexine se levantó y, cogiendo el látigo del cochero del vehículo 3.269, por el soberbio mango completamente nuevo, lo blandió y azotó la espalda, las nalgas de Mony que, bajo este nuevo dolor olvidó su sangrante oreja y empezó a dar alaridos. Pero Alexine, desnuda y semejante a una bacante en pleno delirio, golpeaba sin parar.
–¡Ven a azotarme tú también! –le gritaba ella a Culculine, cuyos ojos resplandecían y que acudió a azotar con todas sus fuerzas el gran culo agitado de Alexine. Culculine también se excitó pronto.
–¡Azótame, Mony! –suplicó.
Y éste, que se acostumbraba al castigo, aunque su cuerpo estuviera sangrante, se puso a azotar las bellas nalgas morenas que se abrían y cerraban cadenciosamente. Cuando le comenzó la erección de nuevo, la sangre caía, no sólo de la oreja, sino también de cada marca dejada por el cruel flagelo.
Entonces Alexine se volvió y presentó sus bellas nalgas enrojecidas al enorme miembro que penetró en la roseta, mientras que la empalada chillaba agitando el culo y los pechos. Pero Culculine los separó riendo. Las dos mujeres reemprendieron su mutua masturbación, mientras que Mony, completamente ensangrentado e instalado hasta la guardia en el culo de Alexine, se agitaba con un vigor que hacía gozar enormemente a su pareja. Sus testículos ondeaban como las campanas de Nótre-Dame y llegaban a embestir la nariz de Culculine. En un momento dado el culo de Alexine se estrechó con gran fuerza en torno a la base del glande de Mony que ya no pudo moverse. Así es como descargó con grandes chorros mamados por el ano ávido de Alexine Mangetout.
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sábado, 27 de septiembre de 2008
viernes, 26 de septiembre de 2008
Fernando Poo, al sur.
ACTA DE LA TOMA DE POSESION DE FERNANDO POO POR LA EXPEDICION DE ARGELEJOS Y PRIMO DE RIVERA
(24 DE OCTUBRE DE 1778)
Isla de Fernando Poo, 24 de octubre de 1778.
Año del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil setecientos setenta y ocho, a los veinticuatro días del mes de octubre, en esta isla de Fernando Poo, estando presente como comisario de la Reina Fidelísima Nuestra Señora el ilustrísimo fray don Luis Caetano de Castro, fidalgo de casa de la misma Señora, caballero de la Religión de Malta y capitán de Mar y Guerra, comandante de la fragata "Nuestra Señora de Gracia", y por parte del Rey Católico el ilustrísimo conde de Argelejos,
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también con comisión de su Soberano, hallándose ambos presentes con las demás personas que los acompañaban, fue dicho en presencia del escribano de dicha fragata que el referido fray don Luis Caetano de Castro, en virtud de las órdenes y comisión que recibió de la Reina Fidelísima Nuestra Señora, y en la mejor forma habida en derecho, cedía y dimitía toda la jurisdicción, regalías, dominio, acciones y derechos que su Soberano tenía en esta isla de Fernando Poo a S. M. el Rey Católico de España, para que el mismo Señor y sus sucesores la gocen y posean como suya propia y pertenezca al Reino de España, para lo cual, y en virtud de los poderes suficientes de que está revestido dicho señor Caetano de Castro, la da por desmembrada del Reino de Portugal, y el citado comisario español, señor conde de Argelejos, dijo que aceptaba la referida cesión y dimisión por parte y en nombre de sus soberanos, y en virtud de aquélla y de los poderes de que se halla investido lanzó tierra al aire y quebró ramas de los que hizo los demás actos posesorios, diciendo en altas voces, de modo que todos los presentes lo entendieron, que en virtud de la comisión que tenía del Rey Católico, su soberano, tomaba posesión de esta isla de Fernando Poo como perteneciente al Reino de España, para que de hoy en adelante reconocieran sus habitantes a dicho Soberano como su Rey, con pleno y supremo poder.
Y yo, Juan Thomas de Silva Mattos, escribano de la fragata "Nuestra Señora de Gracia", escribo esta acta por mandato del ilustrísimo fray don Luis Caetano de Castro, siendo de todo ello testigos que consigo firmarán abajo, así como los dos comisarios citados en esta bahía de Fernando Poo, a los veinte y cuatro días del mes de octubre de mil setecientos setenta y ocho.
-El comisario, fray don Luis de Castro.
-Comisario, el conde de Argelejos.
-El escribano de la fragata "Nuestra Señora de Gracia", Juan Thomas de Silva Mattos.
-Don Joaquín Primo de Rivera.
-El teniente coronel de Ingenieros, Francisco de Paula Esteban.
-El capitán de Mar y Tierra, Joan Caetano Neganego.
-Comandante de Artillería, Alberto Francisco Torqman.
-Teniente de fragata, Baltasar Mexía de la Cerda.
-Teniente de fragata, José Ezquerra Guirior.
-Alférez de navío, Luis Aradeas.
(Hay un sello de lacre con las armas portuguesas)
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Las once mil vergas (X)
–Méteselo –dijo–, después me lo harás a mí.
El príncipe aproximó su miembro al coño entreabierto de Alexine que se estremeció ante esta proximidad:
–¡Me matas! –gritó.
Pero el miembro penetró hasta los testículos y volvió a salir para volver a entrar como un pistón. Culculine se metió en la cama y puso su conejo negro encima de la boca de Alexine, mientras que Mony le lamía la puerta falsa. Alexine movía el culo como una endemoniada; puso un dedo en el agujero del culo de Mony, cuya erección aumentó bajo esta caricia. Él puso sus manos debajo de las nalgas de Alexine que se crispaban con una fuerza increíble, apretando en el inflamado coño al enorme miembro que apenas podía menearse allí dentro.
Pronto la agitación de los tres personajes fue extrema, su respiración se hizo jadeante. Alexine descargó tres veces, luego fue el turno de Culculine que desmontó inmediatamente para ir a mordisquear los testículos de Mony. Alexine se puso a gritar como una condenada y se retorció como una serpiente cuando Mony le soltó dentro del vientre su semen rumano. Culculine le arrancó inmediatamente del orificio y su boca fue a tomar el lugar del miembro para beber, a lengüetadas, el esperma que se derramaba en grandes borbotones. Alexine, entretanto, había tomado en la boca el miembro de Mony, que limpió cuidadosamente provocándole una nueva erección.
Un instante después, el príncipe se precipitó sobre Culculine, pero su miembro permaneció en el umbral, cosquilleando el clítoris. Tenía en su boca uno de los pechos de la muchacha. Alexine acariciaba los dos.
–Métemelo –gritaba Culculine– no puedo más.
Pero el miembro permanecía fuera. Descargó dos veces y parecía desesperada, cuando el miembro penetró brutalmente hasta la matriz. Entonces, loca de excitación y voluptuosidad, mordió a Mony en la oreja, tan fuerte que le quedó un pedazo en la boca. Lo tragó gritando con todas sus fuerzas y sacudiendo magis-tralmente el culo. Esta herida, de la que la sangre manaba a chorros, pareció excitar a Mony, pues empezó a menearse más rápidamente y no abandonó el coño de Culculine hasta haber descargado tres veces, mientras que ella misma lo hacía diez.
Cuando él desenfundó, los dos se dieron cuenta con asombro que Alexine había desaparecido.
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