Eso era el prólogo del código de Hammurabi, después tenemos un silabario del acadio, para saber cómo se leería y ahora ya, una traducción.
Cuando el divino Anu,
rey de Anunnaki
y Enlil,
señor de cielo
y tierra,
repartieron
a Marduk,
primogénito de Ea,
el dominio divino
sobre la
totalidad
de la humanidad,
le magnificaron
entre Igigi,
llamada
Babilonia
por su nombre exaltado,
le hicieron supremo
en el mundo
y por lo tanto
le establecieron
como un reinado
eterno
cuyos fundamentos
están tan sólidamente arraigados
como cielo
y tierra.
En ese tiempo
Anu y Enlil
me llamaron
Hammurabi,
el augusto príncipe,
temeroso de los dioses,
para hacer que la justicia
prevalezca en la tierra,
para destruir al malo y al
perverso y que el fuerte
no pueda oprimir al débil.
Para levantarse como
Shamash sobre la
humanidad y dar luz a la
tierra, para promover el
bienestar del pueblo.
jueves, 11 de septiembre de 2008
Acadio, Hammurabi
domingo, 7 de septiembre de 2008
Cómo ayudar a los más débiles
"
...a los que son más débiles mentalmente. Muchos sabéis que yo en mis clases siempre intentaba sacar un tiempecillo extra para dedicarlo a los alumnos que iban más atrasados. La mayoría de estos, claro, solían ser porculeros: chicos que ya no sólo que no les interesaba la clase, sino que si por ellos fuese, ni vendrían al instituto.
Pues bien, hace ya unos cuantos años (...) tenía en clase yo a un chico de éstos. Un gitanillo al que su educación a sus padres les daba más bien igual. Coincidía además que era de mi tutoría, con lo que me suponía una mayor responsabilidad su evolución y trabajo. De todos los profesores tenía quejas suyas, sólo era en mis clases donde al menos no montaba jaleo. Un día,cuando le llevé un par de fichas que le había preparado, me llegó a decir:
-Déjalo maestro, no te preocupes, en serio. Si yo no quiero estudiar más"
-Pero Manolito hombre, no ves que si no trabajas en clase no vas a aprender, y la gente te va a engañar.
-Tú tranquilo maestro, que a mi nadie me engaña...
Yo ya estaba un poco agobiadillo porque no sabía por donde meterle mano al asunto. Hasta que en un recreo que tenía guardia, lo escucho hablando con unos cuantos amigos sobre las pajas. Y coincidiendo que tenía bastante acné...
-Manolito...¿tú te haces muchas pajas, verdad? . Así de golpe se lo solté en clase. El pobre se puso rojo al instante y miró alrededor por si algún compañero me había escuchado.
-Maestro...¿tú cómo sabes eso?
-Hombre, por los granillos que tienes en la cara.
-Eso sale de hacerse pajas?
-Claro, no lo sabías tú? Pues a ver si controlas un poco...
Seguí andando por medio de los pupitres descojonándome interiormente ya que el pobre se había quedado seco, y hasta preocupadillo por el descubrimiento.
Dejé pasar unos días hasta que me acerqué de nuevo y le volví a sacar el mismo tema.
-Hombre, Manolito, haz las fichas, que luego no vas a saber nada y te van a engañar...
-Que no Ginés, en serio, tú tranquilo que a mí no me van a engañar...
-¿Cómo que no? Pues el otro día yo te engañé con lo de las pajas.
-¿Qué? ¿Cómo cómo?
-Sí señor. Te dije que los granillos que tienes en la cara eran de hacerse pajas.
-¿Y...y era mentira?
-Si hubieras atendido a Manolo Mira en la clase de Naturales del otro día - decía inventándome los hechos- , te habrías enterado de que en realidad salen por la secreción de las glándulas tal y cual y demás.
-...
-¿Has visto como te he engañado? Pues esto es lo que siempre te digo de que si no aprendes algunas cosas cualquiera te va a poder engañar en cosas de la vida cotidiana...
"
Hasta luego
Un poema de Nicanor Parra
HASTA LUEGO
Ha llegado la hora de retirarse
Estoy agradecido de todos
Tanto de los amigos complacientes
Como de los enemigos frenéticos
¡Inolvidables personajes sagrados!
Miserable de mí
Si no hubiera logrado granjearme
La antipatía casi general:
¡Salve perros felices
Que salieron a ladrarme al camino!
Me despido de ustedes
Con la mayor alegría del mundo.
Gracias, de nuevo, gracias
Reconozco que se me caen las lágrimas
Volveremos a vernos
En el mar, en la tierra donde sea.
Pórtense bien, escriban
Sigan haciendo pan
Continúen tejiendo telarañas
Les deseo toda clase de parabienes:
Entre los cucuruchos
De esos árboles que llamamos cipreses
Los espero con dientes y muelas.
jueves, 4 de septiembre de 2008
Tirano Banderas
TIRANO BANDERAS
NOVELA DE TIERRA CALIENTE
PRÓLOGO
I
Filomeno Cuevas, criollo ranchero, había dispuesto para aquella noche armar a sus peonadas con los
fusiles ocultos en un manigual, y las glebas de indios, en difusas líneas, avanzaban por los esteros de
Ticomaipú. Luna clara, nocturnos horizontes profundos de susurros y ecos.
II
Saliendo a Jarote Quemado con una tropilla de mayorales, arrendó su montura el patrón, y a la luz de una linterna pasó lista:
—Manuel Romero.
—¡Presente!
—Acércate. No más que recomendarte precaución con ponerte briago. La primera campanada de las doce será la señal. Llevas sobre ti la responsabilidad de muchas vidas, y no te digo más. Dame la mano.
—Mi jefesito, en estas bolucas somos baqueanos.
El patrón repasó el listín:
—Benito San Juan.
—¡Presente!
—¿Chino Viejo te habrá puesto al tanto de tu consigna?
—Chino Viejo no más me ha significado meterme con alguna caballada por los rumbos de la feria y tirarlo todo patas al aire. Soltar algún balazo y no dejar títere sano. La consigna no aparenta mayores dificultades.
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—¡A las doce!
—Con la primera campanada. Me acantonaré bajo el reloj de Catedral.
—Hay que proceder de matute y hasta lo último aparentar ser pacíficos feriantes.
—Eso seremos.
—A cumplir bien. Dame la mano.
Y puesto el papel en el cono luminoso de la linterna, aplicó los ojos el patrón:
—Atilio Palmieri.
—¡Presente!
Atilio Palmieri era primo de la niña ranchera: Rubio, chaparro, petulante. El ranchero se tiraba de las barbas caprinas:
—Atilio, tengo para ti una misión muy comprometida.
—Te lo agradezco, pariente.
—Estudia el mejor modo de meter fuego en un convento de monjas, y a toda la comunidad, en camisa, ponerla en la calle escandalizando. Ésa es tu misión. Si hallas alguna monja de tu gusto, cierra los ojos.
A la gente, que no se tome de la bebida. Hay que operar violento, con la cabeza despejada. ¡Atilio, buena suerte! Procura desenvolver tu actuación sobre los límites de medianoche.
—Conformo, Filomeno, que saldré avante.
—Así lo espero: Zacarías San José.
—¡Presente!
—Para ti ninguna misión especial. A tus luces dejo lo que más convenga. ¿Qué bolichada harías tú esta noche metiéndote, con algunos hombres, por Santa Fe? ¿Cuál sería tu bolichada?
—Con solamente otro compañero dispuesto, revoluciono la feria: Vuelco la barraca de las fieras y abro las jaulas. ¿Qué dice el patrón? ¿No se armaría buena? Con cinco valientes pongo fuego a todos los abarrotes de gachupines. Con veinticinco copo la guardia de los Mostenses.
—¿No más que eso prometes?
—Y muy confiado de darle una sangría a Tirano Banderas. Mi jefesito, en este alforjín que cargo en el arzón van los restos de mi chamaco. ¡Me lo han devorado los chanchos en la ciénaga! No más cargando estos restos, gané en los albures para feriar guaco, y tiré a un gachupín la mangana y escapé ileso de la balasera de los gendarmes. Esta noche saldré bien en todos los empeños.
—Cruzado, toma la gente que precises y realiza ese lindo programa. Nos vemos. Dame la mano. Y pasada esta noche sepulta esos restos. En la guerra el ánimo y la inventiva son los mejores amuletos.
Dame la mano.
—¡Mi jefesito, estas ferias van a ser señaladas!
—Eso espero: Crisanto Roa.
—¡Presente!
Era el último de la lista y sopló la linterna el patrón. Las peonadas habían renovado su marcha bajo la luna.
martes, 2 de septiembre de 2008
Dioses Hawaiianos
Kane: Padre de las criaturas vivientes. Kane es identificado con el sol, el agua fresca y el bosque.
Ku: Dios de la guerra. En tiempos antiguos se practicaban sacrificios humanos para este Dios.
Kaneloa: Soberano de la tierra de los espíritus ausentes.
Lono: Dios del crecimiento, de la lluvia, de la paz, del deporte y de las cosechas.
Pele: Diosa de los volcanes (volcanoes).
Hina: Diosa del trabajo femenino.
Laka: Diosa del hula (Hula).
Kuula: Dios de los pescadores.
Papa: Diosa de la fertilidad.
Kanaloa: Dios de la muerte, la oscuridad y el océano.
Poliahu: Diosa de la nieve del Mauna Kea. Rival de Pele.